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Una población en dilema


La instalación de una nueva planta generadora de energía, que pretenden instalar en Colón, y ubicarla en el mismo corazón del área residencial del corregimiento de Cristóbal, donde se afectarán directamente más de cinco comunidades con un alto índice habitacional, vendría a agravar inmensamente, el problema de contaminación ambiental y afectación del eco sistema que padece nuestra ciudad, producto de la profanación de la que ya padecemos por nuestra condición de ciudad portuaria.

Lo que la compañía Monte Esperanza Power intenta establecer en la provincia colonense, con el aval del Gobierno Nacional, al cual en reiteradas ocasiones hemos denunciado que no le interesa con la vida de los ciudadanos de este país, será considerado como un crimen, de lesa humanidad por la futuras generación de Colón, quienes tendrán que desarrollar sus vida y la de sus familias en un ambiente enfermo, producto de la afectación ambiental, la emanación de dióxido de carbono y toneladas de óxido de nitrógeno, lo que producirá la contaminación de la planta potabilizadora de agua más importante que tiene nuestra ciudad, la cual está ubicada a escasos metro de donde se piensa establecer este proyecto de muerte.

Hemos visto con mucho asombro la poca importancia que tiene para los Diputados de la República, en este caso los de Colón, que en tan alarmante situación que en estos momento está padeciendo uno de los corregimiento más grande en población del distrito, no haya despertado el interés de estos ciudadanos para legislar o crear leyes que defiendan al medio ambiente, que protejan nuestro ecosistema y que defiendan nuestras vidas.

Cómo puede ser posible que cuando los países desarrollado están eliminando este tipo de actividades industrial, por considerarla nociva para la salud, el gobierno panameño acepte que estas empresas transnacionales lleguen a nuestro país, y envenenen a nuestros nacionales.

No se explica cómo a esta alturas en este país no exista una legislación seria en materia ambiental, lo que nos pone en condición de expresar que existen mezquinos intereses que están por encima de la vida humana.

Lo proyectado para lo residente del corregimiento de Cristóbal es preocupante, pues con esta intención se viola una gran cantidad de convenios ambientales.

En primer lugar, se está violando fragantemente la disposiciones de la Organización de Naciones Unidas, la cual no permite la creación de plantas de este tipo a menos de 500 kilómetros de áreas pobladas, situación que demuestra la falta de una reglamentación sobre este particular.

Lo propuesto por estos inversionistas y el Estado debe ser rechazado tajantemente por todos los residentes del distrito de Colón, puesto que corren peligro nuestras vidas. Por tal razón, debemos decir al unísono: ¡Fuera la termoeléctrica, no de Colón, sino de todo Panamá.

101 años de Panamá América

 
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