¿Una propuesta diferente?
Respeto mucho la opinión del Dr. Ricardo Arias Calderón, aunque no siempre coincida con ella. Precisamente por ello, en esta ocasión me siento obligado a responde algunos planteamientos que hiciera en un artículo titulado "La propuesta diferente", refiriéndose a la propuesta que presentara el ingeniero Alberto Vallarino, en representación de las Bancadas de los Partidos Demócrata Cristiano y Solidaridad.
Antes de entrar propiamente en materia, es necesario señalar el punto de partida de esta discusión. El gobierno de Pérez Balladares creó un Fondo Fiduciario para el Desarrollo, el cual se alimentó del resultado de las ventas de varias empresas estatales y de los dividendos de las ventas de propiedades en las áreas revertidas. Desde su creación, los dineros allí depositados han generado un rendimiento que oscila entre el 5 y el 6% anual. Durante la campaña y aún ahora, todos coincidimos en que hay que mejorar el rendimiento de los dineros que forman parte del Fondo Fiduciario.
Además, el Estado tiene acciones en las empresas privadas que ahora se encargan de suministrar los servicios de telefonía, así como de generación y distribución de energía elétrica. Partiendo del valor aproximado de mercado de estas acciones, recibimos por las mismas un rendimiento anual (dividendos) de entre cuatro a cinco por ciento (4 a 5%). Como se puede apreciar, un muy bajo rendimiento. En razón de ello, el Gobierno de la presidenta Mireya Moscoso presentó una propuesta para autorizar la venta de acciones que el Estado tiene en la empresa privada llamada INTEL, S.A., y modificar la Ley del Fondo para que se pueda invertir su capital en la compra a descuento de títulos de la deuda externa panameña. De esta manera, el Ejecutivo pretende satisfacer tres objetivos: mejorar el rendimiento del Fondo, bajar el nivel de endeudamiento del país y liberar dineros para invertirlos en proyectos de índole social, que ayuden a bajar los altos índices de pobreza y desempleo. Contrario a lo que el Dr. Arias Calderón menciona en su artículo, desde el principio, la Presidenta manifestó que la propueta de gobierno no estaba "escrita en piedra" (Discurso de Atalaya, por ejemplo) y que la estrategia financiera debía ser "fruto de un consenso" (Discurso del 1 de marzo en la Asamblea).
Consecuentes con esa pretensión del Ejecutivo en la Comisión de Hacienda Púlbica llevamos semanas discutiendo ampliamente la propuesta del Gobierno con diversos sectores sociales, políticos y económicos. Se ha dado un debate sin precedentes en nuestro país en torno a las finanzas del Estado. Ello, por sí sólo, es un beneficio que se ha generado con la presentación del Proyecto de Ley No.. 43. Ahora bien, justo es reconocer que la mayoría de las organizaciones que han respondido al llamado del Organo Legislativo, no se han limitado a rechazar o respaldar lo propuesto sin mayores argumentos, sino que han acudido con planteamientos concretos. De manera tal que sobre el tapete están, no solamente las propuestas de Gobierno, el PRD y la del PDC-Solidaridad, sino que también existen planteamientos muy serios y atendibles hechos por la Cámara de Comercio, APEDE, FENASEP y otros.
Aunque el Dr. Arias Calderón no le guste escucharlo, la propuesta del PDC-Solidaridad tiene muchos puntos en común con la propuesta de Gobierno. Y tiene además, muchos elementos de la propuesta que presentara la Cámara de Comercio. En realidad, es poco lo que ésta señala, que ya no se hubiera planteado en la disucisión que se lleva a cabo en la Comisión de Hacienda. Quizá una de las pocas cosas distintas que aporta al debate es la propuesta solapada de vender también las acciones que el Estado tiene en las empresas de generaciones y distribución de energía eléctrica.
Entiendo claramente el interés político que tiene el Dr. Arias Calderón en hacer creer a la opinión pública que la propuesta de Vallarino es sustancialmente distinta a lo planteado por el Gobierno. Actúa pensando en el 2004, no en lo que es mejor para el país en estos momentos. Pero, repito, eso lo puedo entender, lo que no justifico es que, en el afán de ganar notoriedad y popularidad para el eventual candidato presidencial del Partido Popular, se atrevan a tergiversar su propia propuesta, al punto de hacerlo insostenible en la realidad. Paso a explicarme.
Según Vallarino, su propuesta es aumentar el capital del Fondo. Esto lo logra, siempre según él, traspasando al Fondo las acciones que hoy son del Estado. Si tomamos en cuenta que el Fondo es parte del patrimonio global del Estado panameño, dicha transacción no genera riqueza alguna para el país, así que no tiene consecuencias positiva alguna. Lo peculiar es que la propuesta busca mejorar el rendimiento del Fondo del cinco y pico por ciento al 7.5% anual, más no explica cómo piensan hacerlo, máxime cuando, según su propuesta, la mitad del Fondo (los 1,400 millones en que valoran las acciones del Estado) ha estado siempre a un rendimiento de, como máximo, el 5% anual. Y salvo que tengan alguna fórmula mágica, no se explica cómo piensan subir ese rendimiento anual.
Ello significaría que la otra mitad del Fondo debe generar rendimientos anuales cercanos al diez por ciento, lo cual es virtualmente imposible cuando su propia propuesta plantea que, de esa otra mitad, se comprarán bonos municipales a 7%. La realidad es que, económicamente hablando, la propuesta de Vallarino sólo se sustenta si se venden la totalidad de las acciones que el Estado tiene en las empresas de telefonía, así como de generación y distribución de energía eléctrica. Y la realidad también es que, no tuvieron el coraje de plantearlo así, por la encuesta de Dichter & Neira que saliera el día anterior a la presentación del ingeniero Vallarino en la Asamblea, lo que los motivó a cambiar su planteamiento original, sin preocuparse si con ello afectaba la viabilidad de su propuesta.
En otro momento, puedo comentar otros aspectos de la propuesta hecha por el PDC-Solidaridad. Pero más que concentrarme en las diferencias, trataré de resaltar los puntos de acuerdo, ya que, como legislador de la República, tengo el interés de aprobar una propuesta de estrategia financiera que sea positiva para el país, que sea fruto de un consenso, lo más amplio posible. A estas alturas, querer resaltar las diferencias, como lo hace el Dr. Arias Calderón, es incompatible con la necesidad de construir acuerdos.
Antes de entrar propiamente en materia, es necesario señalar el punto de partida de esta discusión. El gobierno de Pérez Balladares creó un Fondo Fiduciario para el Desarrollo, el cual se alimentó del resultado de las ventas de varias empresas estatales y de los dividendos de las ventas de propiedades en las áreas revertidas. Desde su creación, los dineros allí depositados han generado un rendimiento que oscila entre el 5 y el 6% anual. Durante la campaña y aún ahora, todos coincidimos en que hay que mejorar el rendimiento de los dineros que forman parte del Fondo Fiduciario.
Además, el Estado tiene acciones en las empresas privadas que ahora se encargan de suministrar los servicios de telefonía, así como de generación y distribución de energía elétrica. Partiendo del valor aproximado de mercado de estas acciones, recibimos por las mismas un rendimiento anual (dividendos) de entre cuatro a cinco por ciento (4 a 5%). Como se puede apreciar, un muy bajo rendimiento. En razón de ello, el Gobierno de la presidenta Mireya Moscoso presentó una propuesta para autorizar la venta de acciones que el Estado tiene en la empresa privada llamada INTEL, S.A., y modificar la Ley del Fondo para que se pueda invertir su capital en la compra a descuento de títulos de la deuda externa panameña. De esta manera, el Ejecutivo pretende satisfacer tres objetivos: mejorar el rendimiento del Fondo, bajar el nivel de endeudamiento del país y liberar dineros para invertirlos en proyectos de índole social, que ayuden a bajar los altos índices de pobreza y desempleo. Contrario a lo que el Dr. Arias Calderón menciona en su artículo, desde el principio, la Presidenta manifestó que la propueta de gobierno no estaba "escrita en piedra" (Discurso de Atalaya, por ejemplo) y que la estrategia financiera debía ser "fruto de un consenso" (Discurso del 1 de marzo en la Asamblea).
Consecuentes con esa pretensión del Ejecutivo en la Comisión de Hacienda Púlbica llevamos semanas discutiendo ampliamente la propuesta del Gobierno con diversos sectores sociales, políticos y económicos. Se ha dado un debate sin precedentes en nuestro país en torno a las finanzas del Estado. Ello, por sí sólo, es un beneficio que se ha generado con la presentación del Proyecto de Ley No.. 43. Ahora bien, justo es reconocer que la mayoría de las organizaciones que han respondido al llamado del Organo Legislativo, no se han limitado a rechazar o respaldar lo propuesto sin mayores argumentos, sino que han acudido con planteamientos concretos. De manera tal que sobre el tapete están, no solamente las propuestas de Gobierno, el PRD y la del PDC-Solidaridad, sino que también existen planteamientos muy serios y atendibles hechos por la Cámara de Comercio, APEDE, FENASEP y otros.
Aunque el Dr. Arias Calderón no le guste escucharlo, la propuesta del PDC-Solidaridad tiene muchos puntos en común con la propuesta de Gobierno. Y tiene además, muchos elementos de la propuesta que presentara la Cámara de Comercio. En realidad, es poco lo que ésta señala, que ya no se hubiera planteado en la disucisión que se lleva a cabo en la Comisión de Hacienda. Quizá una de las pocas cosas distintas que aporta al debate es la propuesta solapada de vender también las acciones que el Estado tiene en las empresas de generaciones y distribución de energía eléctrica.
Entiendo claramente el interés político que tiene el Dr. Arias Calderón en hacer creer a la opinión pública que la propuesta de Vallarino es sustancialmente distinta a lo planteado por el Gobierno. Actúa pensando en el 2004, no en lo que es mejor para el país en estos momentos. Pero, repito, eso lo puedo entender, lo que no justifico es que, en el afán de ganar notoriedad y popularidad para el eventual candidato presidencial del Partido Popular, se atrevan a tergiversar su propia propuesta, al punto de hacerlo insostenible en la realidad. Paso a explicarme.
Según Vallarino, su propuesta es aumentar el capital del Fondo. Esto lo logra, siempre según él, traspasando al Fondo las acciones que hoy son del Estado. Si tomamos en cuenta que el Fondo es parte del patrimonio global del Estado panameño, dicha transacción no genera riqueza alguna para el país, así que no tiene consecuencias positiva alguna. Lo peculiar es que la propuesta busca mejorar el rendimiento del Fondo del cinco y pico por ciento al 7.5% anual, más no explica cómo piensan hacerlo, máxime cuando, según su propuesta, la mitad del Fondo (los 1,400 millones en que valoran las acciones del Estado) ha estado siempre a un rendimiento de, como máximo, el 5% anual. Y salvo que tengan alguna fórmula mágica, no se explica cómo piensan subir ese rendimiento anual.
Ello significaría que la otra mitad del Fondo debe generar rendimientos anuales cercanos al diez por ciento, lo cual es virtualmente imposible cuando su propia propuesta plantea que, de esa otra mitad, se comprarán bonos municipales a 7%. La realidad es que, económicamente hablando, la propuesta de Vallarino sólo se sustenta si se venden la totalidad de las acciones que el Estado tiene en las empresas de telefonía, así como de generación y distribución de energía eléctrica. Y la realidad también es que, no tuvieron el coraje de plantearlo así, por la encuesta de Dichter & Neira que saliera el día anterior a la presentación del ingeniero Vallarino en la Asamblea, lo que los motivó a cambiar su planteamiento original, sin preocuparse si con ello afectaba la viabilidad de su propuesta.
En otro momento, puedo comentar otros aspectos de la propuesta hecha por el PDC-Solidaridad. Pero más que concentrarme en las diferencias, trataré de resaltar los puntos de acuerdo, ya que, como legislador de la República, tengo el interés de aprobar una propuesta de estrategia financiera que sea positiva para el país, que sea fruto de un consenso, lo más amplio posible. A estas alturas, querer resaltar las diferencias, como lo hace el Dr. Arias Calderón, es incompatible con la necesidad de construir acuerdos.