Una "propuesta ilustrada" sobre el futuro del canal
Un aparente disparejo grupo de ciudadanos panameños, sin que nadie se lo pidiera, presentó con gran publicidad al gobierno, el "documento" titulado "Aporte para un consenso nacional sobre el futuro del Canal". Ya se ha hablado de este grupo y este documento, que no se habría reunido si no hubiera tenido intereses comunes, y siempre me he preguntado ¿qué intereses comunes pudieran tener? ¿El futuro del canal? Tal vez. ¿El progreso del país? Sin duda. Dejemos que la Historia responda con transparencia. Pero, después de leer el famoso documento, preparado "después de muchas horas de trabajo", me sentí terriblemente desilusionado. Se trata simplemente de una revisión histórica del canal y una revisión bibliográfica de todo lo que ha ocurrido con los proyectos sobre las ampliaciones de esta vía, o sea cosas, que ya se sabía y nada nuevo, aparte de una retórica académica graciosa. No tiene ningún aporte original y más bien parece ser un instrumento "ad hoc" de reclamo de una posición política o de actor principal en la escena pública nacional en el tema sobre el Canal. Algunos compatriotas pensan que, con este espectáculo, se quiere dar la impresión de que "un importante sector" del país está de acuerdo con determinada política canalera, lo que sería tratar de engañar o confundir la opinión pública. Ya la propia Pastoral Social y los campesinos de la Cuenca han acusado a la ACP de estas maniobras publicitarias poco honestas.
Se habla de cómo "la Historia nos enseña" de cosas sabidas que se dictan en las escuelas primarias y secundarias; de "los estudios" y se citan los más importantes que se han hecho, que son de dominio público; de "las tendencias" actuales del comercio mundial, que son hechas con recortes de artículos de periódicos navieros y del Internet; de las perspectivas actuales de la ACP y de los grupos de campesinos que se oponen a los proyectos antisociales y antiecológicos; se habla de la "participación necesaria", debido a que han surgido importantes voces de protesta contra las decisiones prepotentes e inconsultas al respecto.
Es curioso que no se hable de los negocios con hidroeléctricas o potabilizadoras de agua, o de especulaciones con las tierras a expropiarse, que para muchos son el motivo real de los embalses. No se habla de la legalidad o constitucionalidad de la inconsulta Ley 44, que crea la Cuenca Occidental, llamada "Ley de la Muerte" por los campesinos. La aseveración de que un canal a nivel no es factible por razones ecológicas es totalmente falsa y carece de toda base científica. Si fuera así nunca se hubiera construido el Canal de Suez. Pero un canal a nivel no podría justificar ninguna cuenca hidrográfica artificial, ni ningún otro negocio relacionado. En lo único que estamos de acuerdo, es en que las decisiones sobre la ampliación del Canal no deben ser un asunto de la ACP, ni de "clubes" navieros, sino un asunto "de Estado", y "de pueblo". Después de todo estamos en una democracia y en Panamá no existen "republiquitas", "carteles" y menos "feudos". Y los "tabúes" quedaron en el olvido.
El artículo 319 de la Constitución es muy claro, y la decisión de construir un "tercer juego de esclusas" (embalses incluidos.) "Deberán ser aprobados por el Organo Ejecutivo y luego de su aprobación, serán sometidos a referéndum nacional". Esto es necesario e ineludible. Históricamente, el pueblo panameño siempre ha usado el "referéndum" para dar un voto de castigo al gobierno de turno.
Hace poco, el Dr. Jorge Illueca publicó un material en el que analiza este artículo constitucional en referencia a la expansión del Canal, y concluye: "Los temas del Canal exigen que nada sea hecho a espaldas del pueblo". Todos estamos de acuerdo con esto, pero hasta ahora no ha sido así. Inclusive hasta este momento, la ACP no ha hecho público su "anteproyecto" sobre los embalses, a pesar de las múltiples solicitudes de información de los grupos posiblemente afectados y otros interesados. La información suministrada hasta ahora, es general, superficial, vaga, confusa y contradictoria. Inclusive en el manejo de la información se ha querido "casar" el concepto de "Ampliación del Canal" con la creación de los "Embalses" de la Cuenca Occidental, lo que es una falacia, ya que el concepto emitido por el Ejecutivo hace poco se refiere sólo al Tercer Juego de Esclusas, que costaría mucho más de 10 mil millones de dólares. (Casi dos veces el Presupuesto Nacional.) Si se pagara con los ingresos netos del Canal al Tesoro Nacional, éste se cancelaría en más de 100 años. Y esto, sinceramente no "huele muy bien" para los expertos economistas. Pienso, como muchos, incluido el ex ingeniero jefe del Canal, que la Cuenca, la original y natural, bien conservada, es suficiente para suministrar el agua necesaria para el Tercer Juego de Esclusas. Que el proyecto llamado "de los embalses" es imposible e impensable, porque tiene consecuencias sociales, políticas, económicas, ambientales y ecológicas no sólo negativas, sino que desastrosas para el pueblo y el país. Que hay otros proyectos menos lesivos que se pueden desarrollar. Que no existe la menor duda que la Ley 44 se hizo y aprobó "a tambor batiente" y sin ninguna consulta técnica ni a los afectados y es justa la reclamación de éstos que se derogue, y una nueva se someta a consulta adecuadamente. Que la ACP no tiene base legal para desarrollar proyectos para negocios con hidroeléctricas o potabilizadoras. El suministro de agua potable de las comunidades canaleras está cubierto por las potabilizadoras dejadas por los EE.UU., tanto así, que hay un excedente notable de agua que la APC vende a Panamá, lo que es un pingüe negocio.
Finalmente, pienso que el país en general no puede ser "rehén" sentimental o "de hecho" del Canal, ni de la ACP, ni de las navieras. Tanto así, que si en un caso hipotético el Canal desapareciera de la faz de la Tierra, Panamá seguirá siendo Panamá, y los panameños, panameños. Más importante que el Canal, es nuestra posición geográfica, y esa, va a estar muy difícil que alguien nos las pueda quitar.
Se habla de cómo "la Historia nos enseña" de cosas sabidas que se dictan en las escuelas primarias y secundarias; de "los estudios" y se citan los más importantes que se han hecho, que son de dominio público; de "las tendencias" actuales del comercio mundial, que son hechas con recortes de artículos de periódicos navieros y del Internet; de las perspectivas actuales de la ACP y de los grupos de campesinos que se oponen a los proyectos antisociales y antiecológicos; se habla de la "participación necesaria", debido a que han surgido importantes voces de protesta contra las decisiones prepotentes e inconsultas al respecto.
Es curioso que no se hable de los negocios con hidroeléctricas o potabilizadoras de agua, o de especulaciones con las tierras a expropiarse, que para muchos son el motivo real de los embalses. No se habla de la legalidad o constitucionalidad de la inconsulta Ley 44, que crea la Cuenca Occidental, llamada "Ley de la Muerte" por los campesinos. La aseveración de que un canal a nivel no es factible por razones ecológicas es totalmente falsa y carece de toda base científica. Si fuera así nunca se hubiera construido el Canal de Suez. Pero un canal a nivel no podría justificar ninguna cuenca hidrográfica artificial, ni ningún otro negocio relacionado. En lo único que estamos de acuerdo, es en que las decisiones sobre la ampliación del Canal no deben ser un asunto de la ACP, ni de "clubes" navieros, sino un asunto "de Estado", y "de pueblo". Después de todo estamos en una democracia y en Panamá no existen "republiquitas", "carteles" y menos "feudos". Y los "tabúes" quedaron en el olvido.
El artículo 319 de la Constitución es muy claro, y la decisión de construir un "tercer juego de esclusas" (embalses incluidos.) "Deberán ser aprobados por el Organo Ejecutivo y luego de su aprobación, serán sometidos a referéndum nacional". Esto es necesario e ineludible. Históricamente, el pueblo panameño siempre ha usado el "referéndum" para dar un voto de castigo al gobierno de turno.
Hace poco, el Dr. Jorge Illueca publicó un material en el que analiza este artículo constitucional en referencia a la expansión del Canal, y concluye: "Los temas del Canal exigen que nada sea hecho a espaldas del pueblo". Todos estamos de acuerdo con esto, pero hasta ahora no ha sido así. Inclusive hasta este momento, la ACP no ha hecho público su "anteproyecto" sobre los embalses, a pesar de las múltiples solicitudes de información de los grupos posiblemente afectados y otros interesados. La información suministrada hasta ahora, es general, superficial, vaga, confusa y contradictoria. Inclusive en el manejo de la información se ha querido "casar" el concepto de "Ampliación del Canal" con la creación de los "Embalses" de la Cuenca Occidental, lo que es una falacia, ya que el concepto emitido por el Ejecutivo hace poco se refiere sólo al Tercer Juego de Esclusas, que costaría mucho más de 10 mil millones de dólares. (Casi dos veces el Presupuesto Nacional.) Si se pagara con los ingresos netos del Canal al Tesoro Nacional, éste se cancelaría en más de 100 años. Y esto, sinceramente no "huele muy bien" para los expertos economistas. Pienso, como muchos, incluido el ex ingeniero jefe del Canal, que la Cuenca, la original y natural, bien conservada, es suficiente para suministrar el agua necesaria para el Tercer Juego de Esclusas. Que el proyecto llamado "de los embalses" es imposible e impensable, porque tiene consecuencias sociales, políticas, económicas, ambientales y ecológicas no sólo negativas, sino que desastrosas para el pueblo y el país. Que hay otros proyectos menos lesivos que se pueden desarrollar. Que no existe la menor duda que la Ley 44 se hizo y aprobó "a tambor batiente" y sin ninguna consulta técnica ni a los afectados y es justa la reclamación de éstos que se derogue, y una nueva se someta a consulta adecuadamente. Que la ACP no tiene base legal para desarrollar proyectos para negocios con hidroeléctricas o potabilizadoras. El suministro de agua potable de las comunidades canaleras está cubierto por las potabilizadoras dejadas por los EE.UU., tanto así, que hay un excedente notable de agua que la APC vende a Panamá, lo que es un pingüe negocio.
Finalmente, pienso que el país en general no puede ser "rehén" sentimental o "de hecho" del Canal, ni de la ACP, ni de las navieras. Tanto así, que si en un caso hipotético el Canal desapareciera de la faz de la Tierra, Panamá seguirá siendo Panamá, y los panameños, panameños. Más importante que el Canal, es nuestra posición geográfica, y esa, va a estar muy difícil que alguien nos las pueda quitar.