Una propuesta para IVM
Otra propuesta interesante para atacar el problema del programa de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) de la Caja de Seguro Social proviene del analista económico y ex asesor del Ministerio de Economía y Finanzas, Gustavo Chellew. Propone que el Estado cubra la cuota que le corresponde al empleador para ciertas personas.
Sostiene Chellew que desde los años 40 hasta la fecha, el perfil de empleo del país ha cambiado drásticamente, lo cual ha reducido el número de cotizantes por jubilado de 58 a 5. Dice que la reducción en el número de personas que cotizan cuotas obedece a que existe un número nutrido de obreros que por diversas razones no hacen sus aportes a la CSS, a pesar de contar con empleos remunerados. Menciona a taxistas, camioneros, buseros, peluqueros, chapisteros, mecánicos, modistas, artesanos, jardineros y otros.
Para motivarlos a que se incorporen al sistema de seguridad social, Chellew propone que el Estado cree un fondo, integrado por uno por ciento (1%) de su presupuesto anual (a saber, unos 62 millones de balboas), que asumiría la porción del empleador de la cuota obrero-patronal (10.75% en la actualidad). No considera esa cantidad un sacrificio mayor para el Estado, pero calcula que se podría utilizar para sumar al sistema a unos 137 mil trabajadores, los cuales, en conjunto a la porción del Estado, aportarían 103 millones de balboas adicionales al IVM. En otras palabras, dos veces el déficit actual.
Esta propuesta no carece de debilidades, como bien reconoce Chellew, ya que la adición de esa cantidad de cotizantes pondría serias presiones sobre los otros programas. Amén que la definición de las condiciones que deben cumplir las personas que califiquen para ese programa tiene que resistir abusos. Sin embargo, vemos en la propuesta del economista elementos interesantes que deben ser tomados en consideración al momento de integrar el paquete de reformas al IVM que presentará el gobierno.
Sostiene Chellew que desde los años 40 hasta la fecha, el perfil de empleo del país ha cambiado drásticamente, lo cual ha reducido el número de cotizantes por jubilado de 58 a 5. Dice que la reducción en el número de personas que cotizan cuotas obedece a que existe un número nutrido de obreros que por diversas razones no hacen sus aportes a la CSS, a pesar de contar con empleos remunerados. Menciona a taxistas, camioneros, buseros, peluqueros, chapisteros, mecánicos, modistas, artesanos, jardineros y otros.
Para motivarlos a que se incorporen al sistema de seguridad social, Chellew propone que el Estado cree un fondo, integrado por uno por ciento (1%) de su presupuesto anual (a saber, unos 62 millones de balboas), que asumiría la porción del empleador de la cuota obrero-patronal (10.75% en la actualidad). No considera esa cantidad un sacrificio mayor para el Estado, pero calcula que se podría utilizar para sumar al sistema a unos 137 mil trabajadores, los cuales, en conjunto a la porción del Estado, aportarían 103 millones de balboas adicionales al IVM. En otras palabras, dos veces el déficit actual.
Esta propuesta no carece de debilidades, como bien reconoce Chellew, ya que la adición de esa cantidad de cotizantes pondría serias presiones sobre los otros programas. Amén que la definición de las condiciones que deben cumplir las personas que califiquen para ese programa tiene que resistir abusos. Sin embargo, vemos en la propuesta del economista elementos interesantes que deben ser tomados en consideración al momento de integrar el paquete de reformas al IVM que presentará el gobierno.