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Una reconstrucción que se pueda ver


En las reconstrucciones, el más afectado es el damnificado. Es quien vive el tiempo sin su infraestructura vital, sin la escuela de sus hijos o sin su casa. Así están hoy muchas familias de Los Santos, Herrera, Veraguas y Coclé.

El sismo del 9 de octubre, con epicentro en la península de Azuero y de magnitud 7.7 según el Servicio Geológico de Estados Unidos, dejó una persona fallecida y más de 20 mil afectadas, según el balance del Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc) al 16 de octubre. Ese informe registra 619 centros educativos con daños y unas 3,750 personas en albergues. El 12 de octubre, el Ministerio de Salud estimó que harán falta al menos 61 millones de dólares para recuperar 67 instalaciones de salud, y el Gobierno anunció 1,300 viviendas nuevas, con cargo a un fondo de emergencia de hasta 100 millones.

El Gobierno formó una comisión de alto nivel para coordinar la asistencia y la reconstrucción. Con tanto dinero y tan poco tiempo, la rendición de cuentas es necesaria. La preocupación natural es que la reconstrucción se lleve a cabo de forma apropiada, siguiendo los códigos de construcción. Muchas veces vemos carreteras recién reparadas con huecos o grietas. La confianza se construye con buenas experiencias, y con sondeos de opinión se puede saber si la gente confía en el proceso.

En internet deberían estar el plan, los costos y los avances, explicados de forma sencilla para que cualquier vecino pueda verlos. PanamaCompra, el portal de compras del Estado, existe, pero un pliego técnico le dice poco a la gente.

El día que se entrega una escuela tendrían que estar el Ministerio de Educación, los maestros y los padres de familia, ya que son las partes interesadas. Panamá adoptó en 2015 la Agenda 2030 de Naciones Unidas, cuyo objetivo 16 habla de instituciones transparentes y de decisiones con participación ciudadana.

Hay que reconstruir mejor y más duradero, con la resiliencia en mente. Ese mismo año, el país se sumó al Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres, de Naciones Unidas. Una de sus metas es reducir los daños a escuelas y centros de salud, y el tiempo que esos servicios pasan interrumpidos.

En octubre de 2025, la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos calculó en un estudio que cada dólar invertido en infraestructura resiliente rinde cuatro en beneficios. Vale la pena invertir más.

La vivienda es un derecho humano. El Estado debe ayudar a los damnificados y ser solidario. En la decisión de cómo se rehacen las casas deberían participar el Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial, la Cámara Panameña de la Construcción, el Sinaproc y la sociedad civil.

Lo que se aprenda en esta reconstrucción debería quedarse en los ministerios y en los municipios. Usar la mayor cantidad posible de recursos del sitio afectado, tanto bienes como servicios, ayuda a reactivar la economía local.

Al avanzar la reconstrucción tendrían que verse resultados concretos y los informes de rendición de cuentas.

101 años de Panamá América

 
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