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Una reforma fiscal inoportuna e inmoral


Mientras el nuevo gobierno de Estados Unidos prepara una dramática reducción de impuestos para reactivar su economía, el gobierno de Mireya Moscoso, nos presenta un proyecto de reajuste fiscal que propone exactamente lo contrario, es decir, el aumento de los impuestos y la exacción de más tributos en medio de una fuerte desaceleración económica.
Con una hábil campaña de imagen, intentan vendernos este reajuste soltando por pedazos sus componentes y mostrando primero los más atractivos, mientras esconden los más agrios. En esencia, el reajuste tributario propuesto no es neutral. Lo sería si, después de reducir los impuestos a algunos sectores y tasar a otros, el monto final de lo recaudado fuese igual al presente. En cambio, este reajuste tiene por objetivo recaudar anualmente, por lo menos cien millones de dólares más, de lo que se recolecta hoy día y esto en una economía maltrecha como la nuestra, va a profundizar los males de la desaceleración.
Cuando se conozcan todos los elementos de este intento oficializado de robo, veremos que lo que se reduce a los sectores más humildes en concepto de renta, se les extraerá de todos modos por el lado del consumo. También será evidente que el peso insoportable de las nuevas exacciones lo cargará la clase media, como es usual en las recetas del FMI, a quien este Gobierno atacó duramente en la campaña electoral, para luego plegarse con entusiasmo a sus mandatos.
Pero aparte de las graves implicaciones que conlleva extraer más tributos de una economía enferma, hay razones morales para objetar este reajuste.
Los índices de corrupción de este Gobierno son ofensivos. No es ningún secreto que el tráfico de indocumentados es práctica común de ésta administración, estimulado y protegido por la más alta esfera de poder. Los negociados de extracción de minerales, coordinado por un banquero extranjero, allegado al palacio, ya tienen ribetes de escándalo. La cantidad de coimas solicitadas a quien quiere invertir en Panamá, ha ahuyentado la inversión extranjera, la cual está en su nivel más bajo de los últimos diez años. Las actividades de la llamada mafia de Chitré, involucrada en decenas de negocios diferentes, como rémoras del aparato gubernamental, hacen de este intento de aumentarnos los impuestos, un acto inmoral.
En 18 meses transcurridos, este Gobierno no ha mostrado ser capaz de ayudar a los grupos más necesitados. En cambio ha hundido la economía nacional, mientras sus voceros nos ofenden diariamente con sus comentarios, ajenos a la realidad que vive nuestro país.
Si la Asamblea Legislativa cede ante este intento de meterle la mano en el bolsillo al pueblo, se convertirá en cómplice de este descarado latrocinio. Es la oportunidad de la Asamblea de transformar la propuesta en un reajuste fiscal neutral. El estilo legislativo de acceder a todo lo que le pide el Gobierno de Moscoso, como quien le da más cuerda al que quiere ahorcarse, no debe prevalecer en este caso. El precio que pagaría el pueblo sería demasiado alto.
Herreram@hotmail.com

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