Una república de fantasías
La prosa y el estilo de los voceros gubernamentales confirman que nuestros gobernantes viven en otra galaxia, sin la más ligera sintonía con el Panamá del nuevo siglo. Un país que no llega a tres millones de habitantes, cuya Primera Casa de Estudios, la legendaria Casa de Méndez Pereira, por donde han pasado unas tras otra generación de panameños, arrastra la pesada carga de sus limitaciones presupuestarias que no le permiten desarrollar ningún tipo de investigación, ni mejorar el hábitat precario, la insuficiencia de los laboratorios y de los elementos básicos para la docencia moderna.
Pasando por encima de esa realidad, el Canciller de la República aprovecha sus giras al exterior acompañando al Jefe del Estado, para promover las bondades de su ambicioso proyecto, llamado la Ciudad del Saber, ¿Imagina por un momento el señor José Miguel Alemán, los costos de la construcción y mantenimiento de unas instalaciones que por entrar a prestar servicios dentro del apogeo tecnológico, serán altamente costosas y mientras nuestros niños no tienen bancas en las escuelas públicas, nosotros, con una arrogancia inaudita, invitamos a nuestros países amigos a co-patrocinar la pomposa Ciudad del Saber, de la cual oyó hablar algún día nuestro Canciller para incorporarla a su agenda de iniciativas notables? "No tienes agua para beber e invitas al pato a nadar".
¿Por qué razón los países latinoamericanos, donde la enseñanza superior padece la más inicua falta de recursos humanos y técnicos, van a volcar sus fondos en el romántico empeño de Lewis Galindo y sus asesores, quienes a lo largo de su exitosa carrera de traficante de influencias multimillonario, nunca tuvo tiempo para dedicarse a la educación, quehacer de gente con vocaciones espirituales bien arraigadas? La Zona Libre se va derrumbando lentamente. El detonante de su derrumbe hay que atribuírselo al Ex Ministro de Planificación, Guillermo Chapman, (la oveja con piel de oveja), su ley de incentivos fiscales a los usuarios de la Zona Franca y la complicidad de muchos empresarios registrados en esa organización, que se dedicaron al narcolavado y al narcotráfico, han hecho posible una campaña bien orquestada contra la entidad que puede presentar con orgullo sus más de cuarenta años de éxitos comerciales. El comercio es la actividad final y más importante de la producción económica. La Zona Libre de Colón ha sido creada para servir a ese propósito en beneficio del mundo, de la paz, de la libertad y de la humanidad.
No ha llegado el día del Apocalipsis. El Mundo encara hoy con sentido universal los problemas comunes. Panamá sirve al mundo y a la Zona Libre de Colón es un instrumento para cumplir ese destino. Pero había que tomar al toro por las astas. Tenemos que actuar. ¡ya!... entonces. A nosotros, como panameños y participantes activos en la lucha generacional para rescatar nuestra soberanía plena en todo el territorio nacional, nos preocupa sobremanera el destino de las tierras e instalaciones de los que hoy llamamos Areas Revertidas. Nos preocupa el espíritu festivo natural de los panameños y su predilección por costosas obras suntuarias, que ha llevado a los más altos funcionarios del gobierno de turno a proponer, como algo de urgencia prioritaria, la construcción de "ciudades" utópicas para el disfrute de minorías gobernantes.
El narcotráfico ha sobrevivido al discurso y a la débil persecución de nuestras autoridades, luego el centro flamante, confortable, burocrático que anuncian con tanta euforia el anterior Mandatario transitorio y su alter ego diplomático, es otro eslabón en la cadena de fantasías para la exportación, que se elaboran en tierras istmeñas. Para colmo, a pesar de nuestra impecunia presupuestaria, se pagan salarios caídos a batalloneros y codepadis despedidos en su oportunidad, los trabajadores portuarios al ver la generosidad ecuménica de sus mandatarios, también reclaman "salarios caídos", nos gastamos más de un millón de balboas para sufragar los gastos de la Vigésima Sexta Asamblea General de la OEA, que tendrá lugar en esta Capital tan querida por Dios. Del 3 al 7 de mayo estaríamos de manteles largos y discursos a todo trapo. ¿Cuándo despertaremos de los feriados excesivos, del infantilismo político y la arrogancia que en nada contribuyen a fortalecer la imagen nacional? ¡Mireya, ojo al Cristo!
Pasando por encima de esa realidad, el Canciller de la República aprovecha sus giras al exterior acompañando al Jefe del Estado, para promover las bondades de su ambicioso proyecto, llamado la Ciudad del Saber, ¿Imagina por un momento el señor José Miguel Alemán, los costos de la construcción y mantenimiento de unas instalaciones que por entrar a prestar servicios dentro del apogeo tecnológico, serán altamente costosas y mientras nuestros niños no tienen bancas en las escuelas públicas, nosotros, con una arrogancia inaudita, invitamos a nuestros países amigos a co-patrocinar la pomposa Ciudad del Saber, de la cual oyó hablar algún día nuestro Canciller para incorporarla a su agenda de iniciativas notables? "No tienes agua para beber e invitas al pato a nadar".
¿Por qué razón los países latinoamericanos, donde la enseñanza superior padece la más inicua falta de recursos humanos y técnicos, van a volcar sus fondos en el romántico empeño de Lewis Galindo y sus asesores, quienes a lo largo de su exitosa carrera de traficante de influencias multimillonario, nunca tuvo tiempo para dedicarse a la educación, quehacer de gente con vocaciones espirituales bien arraigadas? La Zona Libre se va derrumbando lentamente. El detonante de su derrumbe hay que atribuírselo al Ex Ministro de Planificación, Guillermo Chapman, (la oveja con piel de oveja), su ley de incentivos fiscales a los usuarios de la Zona Franca y la complicidad de muchos empresarios registrados en esa organización, que se dedicaron al narcolavado y al narcotráfico, han hecho posible una campaña bien orquestada contra la entidad que puede presentar con orgullo sus más de cuarenta años de éxitos comerciales. El comercio es la actividad final y más importante de la producción económica. La Zona Libre de Colón ha sido creada para servir a ese propósito en beneficio del mundo, de la paz, de la libertad y de la humanidad.
No ha llegado el día del Apocalipsis. El Mundo encara hoy con sentido universal los problemas comunes. Panamá sirve al mundo y a la Zona Libre de Colón es un instrumento para cumplir ese destino. Pero había que tomar al toro por las astas. Tenemos que actuar. ¡ya!... entonces. A nosotros, como panameños y participantes activos en la lucha generacional para rescatar nuestra soberanía plena en todo el territorio nacional, nos preocupa sobremanera el destino de las tierras e instalaciones de los que hoy llamamos Areas Revertidas. Nos preocupa el espíritu festivo natural de los panameños y su predilección por costosas obras suntuarias, que ha llevado a los más altos funcionarios del gobierno de turno a proponer, como algo de urgencia prioritaria, la construcción de "ciudades" utópicas para el disfrute de minorías gobernantes.
El narcotráfico ha sobrevivido al discurso y a la débil persecución de nuestras autoridades, luego el centro flamante, confortable, burocrático que anuncian con tanta euforia el anterior Mandatario transitorio y su alter ego diplomático, es otro eslabón en la cadena de fantasías para la exportación, que se elaboran en tierras istmeñas. Para colmo, a pesar de nuestra impecunia presupuestaria, se pagan salarios caídos a batalloneros y codepadis despedidos en su oportunidad, los trabajadores portuarios al ver la generosidad ecuménica de sus mandatarios, también reclaman "salarios caídos", nos gastamos más de un millón de balboas para sufragar los gastos de la Vigésima Sexta Asamblea General de la OEA, que tendrá lugar en esta Capital tan querida por Dios. Del 3 al 7 de mayo estaríamos de manteles largos y discursos a todo trapo. ¿Cuándo despertaremos de los feriados excesivos, del infantilismo político y la arrogancia que en nada contribuyen a fortalecer la imagen nacional? ¡Mireya, ojo al Cristo!