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Una respuesta de civismo


El concepto de ciencia de la historia explica el conjunto de hechos que permite a todo ciudadano y ciudadana tener una gama de conocimientos sobre la realidad de la Patria, para que desde ese momento no pretenda aducir ninguna excusa para entender el desarrollo y las manifestaciones puras de reafirmación nacional. Lo anterior lo expresamos luego de leer las declaraciones lamentables de nuestro canciller de la República, en torno a la actuación de un grupo significativo y valeroso de la juventud panameña que no ha renunciado a ese espíritu de rebeldía que expresó en su momento el maestro de maestros Octavio Méndez Pereira, ni a la frase que inmortalizó el ilustre y presidente constitucional de la República de Chile hasta el golpe sangriento de Pinochet, Salvador Allende, cuando sabiamente manifestara que ser joven y no ser revolucionario era, incluso, una contradicción biológica.
Fue el escozor causado por los señalamientos del jefe de la diplomacia panameña cuando cataloga como actuación irracional lo sucedido en el recinto universitario que lleva el nombre de Octavio Méndez Pereira; acción de repulsa protagonizada por los estudiantes en contra de un miembro del ejército más poderoso y ejenocida del mundo como lo es el de los Estados Unidos. Nos sorprende que un funcionario de alta jerarquía, como lo es en cualquier República, el Canciller, y sobre todo en Panamá, haga estas aseveraciones que nos llevan a concluir que es necesario reforzar los contenidos de la Historia de Panamá y por ende, reiterar la enseñanza de la Historia de las Relaciones entre Panamá y los Estados Unidos pese a los cantos de sirenas de quienes deambulan por los cenáculos nacionales, alegando que no es necesario mantener esta asignatura, ya que el Canal de Panamá fue transferido el pasado31 de diciembre de 1999 y Panamá recobró su plena soberanía sobre todos sus territorios y recursos.
A esos apóstoles de la infamia y de la maldad que quieren desdibujar los acontecimientos nefastos que el país fue víctima por parte de la soldadesca norteña, le respondemos desde esta columna, que están equivocados y lo sustentamos en el hecho de las recientes declaraciones del señor ministro de Relaciones Exteriores, quien parece haber olvidado las actuaciones que laceran la dignidad nacional por los miembros de este ejército imperial.
Quiero empezar recordándole al Lic. José Miguel Alemán que sería bueno que revisara la historia de la cuestión nacional; el intervencionismo de los Estados Unidos en Panamá; El Estado Federal y la admonición de Panamá escrita el siglo pasado por el prestigioso jurista y teórico del pensamiento de la nacionalidad panameña Don Justo Arosemena, quien deja claramente sentado el rol y el papel de la soldadesca estadounidense en el continente y el peligro que acechaba sobre América Latina y el mundo y, especialmente contra Panamá.
El ensayo de Belisario Porras Reflexiones canaleras y la venta del istmo, deja al descubierto las verdaderas intenciones de los Estados Unidos sobre Panamá en 1903, luego de intervenir en la Guerra de los Mil Días y a través de la Paz de Winscounsin, santifica el fusilamiento de Victoriano Lorenzo.
Qué decir de lo expresado por Ricardo Miró y Amelia Denis de Icaza en las poesías Patria y Al Cerro Ancón, que son claro aldabonazo a la reafirmación nacional contrastando con los propósitos de minorías cipayas de reafirmar la presencia de la soldadesca norteña en nuestro país.
Nos gustaría también recomendarle que revisara los postulados de Buenaventura Correoso y Mateo Iturralde, entre otros, sobre el ser nacional y la presencia militar de los Estados Unidos en Panamá. ¿O es que los incidentes del desarme de la policía en el 16 y el intento de tomarse Taboga y el posterior fallo White, que dicho sea de paso cumple 80 años de su instrumentación que favoreció a dos transnacionales estadounidenses y enfrentó a dos naciones hermanas latinoamericanas, como lo fueron Panamá y Costa Rica para sacar provecho y esquilmar nuestros territorios), no significan nada para el señor Canciller?.
¿Nos gustaría saber si, en opinión del señor Ministro, fueron irracionales las acciones de las tropas estadounidenses en contra de los panameños, a lo largo de más de siglo y medio?.
Cómo catalogar lo ocurrido el 10 de octubre de 1925, cuando miembros de ese mismo ejército al que pertenece el señor William Dana, mancillaron y asesinaron a un número de compatriota en nombre de la democracia y del estricto respeto a la sacrosanta empresa privada.
Qué dirían los patriotas como Fabian Velarde, Carmelo Spadafora, Harmodio Arias, quienes en 1926 dejaron al desnudo las pretensiones de los Estados Unidos de controlar todo este territorio.
Para no hacer largo el asunto, permítasenos explicarle al señor Canciller que esos estudiantes que cataloga de irracionales y de excesivos son los herederos de ese pensamiento nacionalista que se profundizó en la década del "40 y que se opuso a los planes de mantener la presencia de los genocidas en nuestra patria.
Cabe destacar que las acciones efectuadas a finales de la década del "50 conocidas como la Siembra de Banderas y la Operación Soberanía representaron el sentir unánime de la mayoría de la juventud estudiosa panameña agrupada en la UEU y la gloriosa Federación de Estudiantes y de panameños patriotas que simbolizaron la soberanía nacional, pese a la amenaza de ese ejército a los connacionales.
Sería interesante conocer la opinión de uno de los oradores del acto del 9 de enero del 2001, como lo fue nuestro Canciller, acerca del trato recibido por los compatriotas institutores y pueblo panameño cuando ese 9 de enero de 1964 pareciera que fueron recibidos con claveles y rosa y poesías de amistad por las cañoneras que no vomitaron balas sino flores. Qué no decir de las acciones sucesivas de ese ejército contra nuestro pueblo y sobre todo el 20 de diciembre de 1989 cuando el mártir barrio de El Chorrillo recibió por adelantado no la llegada de Papa Noel con lluvias de regalos y fuegos artificiales que alumbraron sus hogares, sino la ráfaga de ametralladoras y bombas sofisticadas que significaron el inicio de una gran llama mortal que arrasó a esta parte del sector del movimiento popular. Que según "historiadores que los apatrias consideran morbosos e irracionales" califican de genocidio lo ocurrido en la fecha.
Más que enojo nos causa tristeza las alusiones de nuestro canciller, porque no se le puede pedir otra reacción a quienes conocen la historia patria y lo que ha sufrido el pueblo panameño a manos de ese ejército, sería reprochable que los universitarios y sobre todo los estudiantes hubiesen recibido al invasor con clarines y con flautas.
Creemos que Don José Miguel Alemán debe imitar las posiciones sensatas, prudentes y meridianas del Dr. Pablo Quintero que en un alto grado de patriotismo, en cortas palabras, establece que la actuación del Señor Dana fue un acto de provocación al sentimiento patriótico de los universitarios y quisiéramos aprovechar la ocasión para que el Sr. Canciller nos diga cómo es que este "turista" contaba con licencia de conducir panameña, o es que todos los turistas cuentan con este atributo o esta facilidad.
Quisiéramos recomendarle además de las obras de Justo Arosemena y Belisario Porras otro pequeño grupo de bibliografías al señor Canciller, como lo son: La Operación Soberanía y el Radicalismo del Nacionalismo Panameño, de los profesores Pantaleón García y Fernando Aparicio; La Generación del 31; Patriotas y Pretorianos del estadounidense Tomás Pearcy, y El nacionalismo panameño y el epílogo de la presencia de los Estados Unidos en Panamá de la estadounidense Margaret Scranton que, pese haber nacido dentro de la entraña del monstruo, parecieran más panameños que el señor Canciller.
Sería interesante, y a manera de recomendación, que nuestro Canciller revisara el Centro Documental del Ministerio de Relaciones Exteriores para que así tenga un pentagrama más amplio del por qué de la reacción de los panameños patriotas contra cualquiera que represente al ejército genocida de los Estados Unidos.
Además debe beber de la fuente de otros cancilleres de la República que sus actuaciones fueron un timbre de orgullo para las nacionales sóbreles entre estos: Aquilino Boyd, Galileo Solís, Ricardo J. Alfaro, Juan Antonio Tack y Jorge Illueca.
Por último creemos que el Canciller de la República debe ser uno de los serios aspirantes, a los seminarios sobre el Desarrollo del Pensamiento Político Panameño que dictara la Universidad de Panamá y el Colegio Panameño de Historiadores en saludo al centenario de la República.
* El autor también es investigador del Instituto del Canal y Estudios Internacionales

101 años de Panamá América

 
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