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Una sociedad cambiante


La familia es el vínculo primero del individuo con la sociedad; ésta transmite a sus integrantes lo bueno y lo malo, lo que se acepta y lo que se rechaza, los valores; se transmiten las normas y los intereses que condicionan conductas y contribuyen a configurar aspiraciones, motivaciones que en conjunto ayudan a la formación de imágenes orientadoras del comportamiento. Los intereses por un lado se relacionan con los valores y por otro, orientan a la acción; de una necesidad surge un objetivo de satisfacción y el interés elabora la estrategia para lograr ese objetivo. Un interés es global cuando impulsa a la acción colectiva y se diferencia en los individuos de acuerdo a sus necesidades particulares, según la edad y la etapa de desarrollo, según la pertenencia a grupos sociales y culturales y de acuerdo al género. Así, los intereses mantienen vínculos con los valores y se relacionan con las necesidades humanas impulsoras de acciones inmediatas.
Pero los tiempos de permanencia y cambio de los valores, intereses y necesidades son diferentes, ya que las necesidades cambian con mayor rapidez. Cuando una necesidad logra el satisfacción se extingue, dando paso a nuevas necesidades o a la búsqueda de factores diferentes que satisfagan.
La familia, considerada como el núcleo básico de la sociedad, es el espacio donde se reproducen valores, intereses, necesidades, relaciones sociales que permiten definir los modos de convivencia. En ella es donde se pone en juego lo individual y lo colectivo, lo imaginario y lo real, lo racional y lo emocional. Es la instancia vital donde se manifiestan las nuevas tensiones que introducen los cambios de las sociedades.
En ese sentido, hemos observado, al igual que muchas otras, cómo se desintegran las familias, pero no me refiero a la principal; es decir, padres e hijos sino aquella familia extensa de abuelos, tíos y primos que se conservaba muy unida en tiempos pasados y que cada día está en decadencia, por la falta de comunicación, tolerancia, reciprocidad de los actos, displicencia, respeto, entre otros factores; pero que al analizar esta problemática, consideramos se debe a los propios mensajes de la sociedad, a través de un conjunto de leyes y normas o a través de ideas valóricas, discursos o acciones políticas que chocan con la realidad: Se clama por la democracia y se encuentra la concentración del poder político en ciertos sectores socioeconómico.
La sociedad sostiene variadas segregaciones: algunas comunidades presentan diferente calidad del hábitat, se manifiestan discriminaciones étnicas, de género, de edades; el clamor por la democracia y la libre expresión se estrella contra las relaciones establecidas sobre la base de la censura y el acatamiento de órdenes. Existen amplios sectores de la población excluidos de la educación, de la atención a la salud, de la vida cultural, de la recreación y de tiempo de descanso. Por ello, estos elementos estructurales influyen en las familias y contribuyen a determinar las características de las relaciones entre sus integrantes.
La familia es asociada con la estabilidad emocional y económica, así como es un espacio en el que se cruzan intensamente las distintas dimensiones institucionales y culturales de la sociedad; aunque la misma no es una total realidad, ya que se tiene presente el temor a la pérdida del trabajo, luego el miedo a sufrir una enfermedad, al abandono de un cónyuge, el temor al fracaso escolar de un hijo.
Sin embargo, la cohesión interna de la familia es frágil, la modernización impide formar imágenes y lenguajes compartidos, los sentimientos y emociones en el seno familiar son de inseguridad y temor, de allí que se manifiestan estados de ansiedad, angustia y depresión. La expresión más generalizada de estos estados es la violencia en diferentes grados y modos de ejercerla, factores contribuyen a la expresión de múltiples rupturas internas, tanto de los individuos como de las familias.
Los conflictos intrafamiliares deben enfrentarse con mucha comunicación, y de ser posible, la existencia de un proyecto familiar que requiera de un agente externo capaz de orientar y aglutinar, para poner en escena la imagen de la familia y de ese estado, diseñar modelos mentales integrados que conduzcan a la acción y a la interacción con el entorno.
nanchy@hotmail.com

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