Unas cuantas verdades
El "impasse" entre el Organo Legislativo y el gobierno de la Presidenta Moscoso se debe a que se está actuando con poca sensatez y creyendo cada cual que presionando al otro obtendrá lo que busca. El gobierno quiere que se le dé la aprobación a algunas leyes y la confirmación de los nombramientos para la Corte Suprema y ciertas instituciones. La Asamblea, por su parte, busca sus "partidas circuitales" y que la Contraloría "suelte" más de 400 contratos de empleados que están "congelados".
La Asamblea equivocadamente se ha adelantado a rechazar nombramientos que aún no han llegado para su consideración. Se han hecho declaraciones muy desafortunadas que indican que el Organo Legislativo, por tener una mayoría de dos votos, pretende co-gobernar y sentar ciertas pautas que están fuera del ámbito de sus funciones.
El gobierno, aprovechando la crisis económica, ha respondido "apretándole el cinturón" a los legisladores y "pegándole donde más les duele: las partidas circuitales".
Por temor o falta de una adecuada divulgación, ni el gobierno, ni la Contraloría han manifestado lo que debe ser la posición correcta del gobierno frente al conflicto con los legisladores: "se aprobarán todos los gastos para el normal funcionamiento de la Asamblea y se pagarán los salarios y contratos de quienes trabajan y no de las botellas". Existen -y eso lo repudia la comunidad- contratos por B/. 4,000.00 mensual para algunas personas que no hacen nada y aunque lo hicieran, pagarles B/.400.00 sería, por su incapacidad, excesivo. Son estas cosas las que colocan a la Asamblea por debajo del gobierno y del Organo Judicial en la aceptación por parte de la opinión pública de acuerdo con las encuestas.
Los excesos de cualquiera de los órganos del Estado son condenables. Si el gobierno busca razonablemente recortar gastos, que comience dando el ejemplo. El tiene muchas maneras de hacerlo y ahí hay mucha "tela que cortar".
La oposición en la Asamblea, por su parte, no puede seguir pretendiendo que con dos votos de mayoría pueda ejercer funciones que no le corresponde, ni seguir chantajeando al gobierno para que les devuelva "las partidas circuitales" que son para su beneficio exclusivo.
El "chantaje" por parte del gobierno o de la Asamblea lo rechaza el pueblo que quiere soluciones y espera de la dirigencia política más responsabilidad y acción ante la crisis.
La miseria en que está sumida la gran mayoría de nuestro pueblo no puede esperar pacientemente a que el gobierno y la Asamblea sigan, como boxeadores en un tinglado, midiendo fuerza. Aquí debe haber un solo ganador: Panamá. A la solución de sus graves problemas tienen que involucrarse gobierno y Asamblea.
La Asamblea equivocadamente se ha adelantado a rechazar nombramientos que aún no han llegado para su consideración. Se han hecho declaraciones muy desafortunadas que indican que el Organo Legislativo, por tener una mayoría de dos votos, pretende co-gobernar y sentar ciertas pautas que están fuera del ámbito de sus funciones.
El gobierno, aprovechando la crisis económica, ha respondido "apretándole el cinturón" a los legisladores y "pegándole donde más les duele: las partidas circuitales".
Por temor o falta de una adecuada divulgación, ni el gobierno, ni la Contraloría han manifestado lo que debe ser la posición correcta del gobierno frente al conflicto con los legisladores: "se aprobarán todos los gastos para el normal funcionamiento de la Asamblea y se pagarán los salarios y contratos de quienes trabajan y no de las botellas". Existen -y eso lo repudia la comunidad- contratos por B/. 4,000.00 mensual para algunas personas que no hacen nada y aunque lo hicieran, pagarles B/.400.00 sería, por su incapacidad, excesivo. Son estas cosas las que colocan a la Asamblea por debajo del gobierno y del Organo Judicial en la aceptación por parte de la opinión pública de acuerdo con las encuestas.
Los excesos de cualquiera de los órganos del Estado son condenables. Si el gobierno busca razonablemente recortar gastos, que comience dando el ejemplo. El tiene muchas maneras de hacerlo y ahí hay mucha "tela que cortar".
La oposición en la Asamblea, por su parte, no puede seguir pretendiendo que con dos votos de mayoría pueda ejercer funciones que no le corresponde, ni seguir chantajeando al gobierno para que les devuelva "las partidas circuitales" que son para su beneficio exclusivo.
El "chantaje" por parte del gobierno o de la Asamblea lo rechaza el pueblo que quiere soluciones y espera de la dirigencia política más responsabilidad y acción ante la crisis.
La miseria en que está sumida la gran mayoría de nuestro pueblo no puede esperar pacientemente a que el gobierno y la Asamblea sigan, como boxeadores en un tinglado, midiendo fuerza. Aquí debe haber un solo ganador: Panamá. A la solución de sus graves problemas tienen que involucrarse gobierno y Asamblea.