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?Unidad opositora?


Con éste, es el tercer artículo que dedico al tema. Lo considero una prioridad y un deber personal. Lo enfoco en la Declaración de Guararé, del Partido Panameñista, y refleja mi personal y respetuoso punto de vista.

Inicio por decir que para triunfar en el 2009, además de proyectar coherencia y visión de Estado en un programa de gobierno, todos los grupos nos necesitamos. Los recientes números de encuestas serias así lo ratifican. Nadie sobrepasa mayorías y los indecisos crecen producto del desgaste, las dudas y la falta de propuestas creíbles de todos los precandidatos. Por ello, las supremacía, me la dejan a un lado.

En las semanas anteriores, hemos estado conversando los distintos grupos, buscando puntos de coincidencias. Los dirigentes y aspirantes de todas las fuerzas pueden tener defectos, pero ninguno deja de entender lo que significan los desatinos en política.

Todos saben que hay que unirse para ganar. Además, tal necesidad responde también a un clamor generalizado en la población no PRD que quiere un cambio real, de un gobierno de cuentos a uno de realidades cónsonas con nuestros recursos y potencialidades.

Decía siempre el difunto amigo Arnulfo Escalona cuando estos escollos se daban, que la política siempre debe ser el arte de lo posible. El reciente pronunciamiento del Partido Panameñista no contribuye con sensatez a ese objetivo de posible unificación. Reconozco que es un partido grande, pero también deben entender que, a pesar del gasto y del esfuerzo de sus precandidatos, ninguno solo, ni juntos, sobrepasan cifras de aceptación que los pueda llevar a imponer nada o a ofrecer dádivas políticas a los partidos que podríamos ser aliados, como las que se desprenden del documento de Guararé. Simplemente, no es realista, ni la oferta ni las formas, si buscan una coalición fuerte y ganadora.

Las primarias interpartidarias, después de las primarias internas de cada partido, para definir candidaturas claves, significa un esfuerzo y un gasto que nadie puede ni quiere sufragar, por más democrático que el mecanismo sea. Peor aún, genera desánimo en los precandidatos que ven que poco vale su esfuerzo interno si hay por delante una segunda instancia de decisiones. Ese tiempo de interpartidarias ya pasó. En la oposición, y en gran medida por todas estas incoherencias, no hay los "jugadores a la política" a los que me referí en mi artículo pasado, y que sí tiene el PRD en todas sus facciones y a veces coincidiendo, que les importa un bledo el país con tal de que su "candidato (a)" gane y les preserve canonjías.

Si esa va a ser la postura en el futuro, cosa que espero cambie y prive la sensatez, mejor ahorrémonos todo esto, apaguemos la luz y después no nos lamentemos del "olvido que seremos".

101 años de Panamá América

 
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