Unidos venceremos, el pueblo ya aprendió la lección
Siguiendo las directrices de la carta pastoral de los obispos, un grupo de laicos comprometidos con la Iglesia Católica, nos hemos abocado a caminar el circuito 8-10, para escuchar la problemática y llevar un mensaje de esperanza y cambio para nuestro país.
Es increíble observar cuánta sabiduría se esconde en los rostros de nuestra gente pobre, humildad que contrasta con los mensajes de pedantería que vemos en muchos candidatos, cuando a viva voz solicitan vota por mí, pues yo sí estuve en la universidad y me gradué de X o Z profesión. Sin embargo ¿qué es lo que espera el votante? Sólo observar si el candidato se identifica realmente con su problemática y es sincero en sus planteamientos, ya que la universidad de la vida le ha enseñado cosas que jamás hubiera aprendido en una universidad formal, que los conocimientos sencillos, la buena voluntad, la honradez, las ganas de hacer las cosas bien y sobre todo el temor a Dios, son los requisitos para hacer un buen gobierno.
Cuánta falta de humildad tenemos, cuando observamos a un legislador arrastrando un nuevo vehículo para mostrárselo a sus electores quienes con estómagos vacíos y muriendo por enfermedad esperan ganarlo en una tómbola para el cierre de campaña, quizás con la esperanza de venderlo y poder tener comida para unas cuantas semanas y medicinas para aliviar su mal.
En el recorrido un indígena interrumpe, antes de que un candidato empiece con sus planteamientos y advierte: "señores nosotros el pueblo somos más políticos que los políticos, así que sean serios en sus planteamientos, escucharemos seriamente para ver si vale la pena votar por usted, pues ya estamos cansados de los políticos mentirosos". La interlocutora le agradece la observación y continúa explicando su plan de trabajo. Al finalizar le extienden un vaso de agua, extraído de un tanque de almacenamiento, pues el agua escasea a diario. Situaciones como éstas deben llamar a la reflexión, nuestro pueblo no es tonto e ignorante como muchos candidatos nos quieren hacer ver.
El 8-10 pareciera la cenicienta de los circuitos, a pesar de las jugosas y millonarias partidas circuitales que se han otorgado: en Las Paredes, en la 24 de Diciembre, un puente peatonal sobre una quebrada, esperó 20 años para ser construido y sólo tiene la losa puesta, faltan los pasamanos; en Paso Blanco, una familia tenía dos días que no probaba bocado, en tanto el cura en la misa les habló de ayuno; los políticos en cuatro por cuatro sobre carreteras polvorientas hablaban de sus promesas de solucionar el problema del hambre; un niño con ojos vidriosos su cara de esperanza, pregunta quizás de qué hambre hablan, cuando la madre Teresa de Calcuta decía: "si quieres sentir como pobre tienes que vivir como pobre".
En resumen encontramos a un pueblo listo para votar; no quieren más lo mismo en todo el sentido de la palabra, así que todos aquellos que estén ejerciendo puestos de decisión, ya sean de gobierno u oposición, no se vistan que no van. Seguros estamos que el mensaje de esperanza ya fue recibido y el pueblo victorioso por encima de todas las espinas sabrá elegir su destino el 2 de mayo y provocará un cambio. Al pueblo panameño le urgimos organizarse para exigir las respuestas a nuestros problemas y en conjunto echar el país para adelante en este nuevo milenio que ya se acerca. A todos los que salgan electos por el voto popular, cuyo trabajo pagado por nuestros impuestos será encontrar la solución a los agobiantes problemas como el desempleo, salud, agua, transporte, etc., le advertimos; cumple lo que prometiste, porque si no también te pasaremos la factura.
Es increíble observar cuánta sabiduría se esconde en los rostros de nuestra gente pobre, humildad que contrasta con los mensajes de pedantería que vemos en muchos candidatos, cuando a viva voz solicitan vota por mí, pues yo sí estuve en la universidad y me gradué de X o Z profesión. Sin embargo ¿qué es lo que espera el votante? Sólo observar si el candidato se identifica realmente con su problemática y es sincero en sus planteamientos, ya que la universidad de la vida le ha enseñado cosas que jamás hubiera aprendido en una universidad formal, que los conocimientos sencillos, la buena voluntad, la honradez, las ganas de hacer las cosas bien y sobre todo el temor a Dios, son los requisitos para hacer un buen gobierno.
Cuánta falta de humildad tenemos, cuando observamos a un legislador arrastrando un nuevo vehículo para mostrárselo a sus electores quienes con estómagos vacíos y muriendo por enfermedad esperan ganarlo en una tómbola para el cierre de campaña, quizás con la esperanza de venderlo y poder tener comida para unas cuantas semanas y medicinas para aliviar su mal.
En el recorrido un indígena interrumpe, antes de que un candidato empiece con sus planteamientos y advierte: "señores nosotros el pueblo somos más políticos que los políticos, así que sean serios en sus planteamientos, escucharemos seriamente para ver si vale la pena votar por usted, pues ya estamos cansados de los políticos mentirosos". La interlocutora le agradece la observación y continúa explicando su plan de trabajo. Al finalizar le extienden un vaso de agua, extraído de un tanque de almacenamiento, pues el agua escasea a diario. Situaciones como éstas deben llamar a la reflexión, nuestro pueblo no es tonto e ignorante como muchos candidatos nos quieren hacer ver.
El 8-10 pareciera la cenicienta de los circuitos, a pesar de las jugosas y millonarias partidas circuitales que se han otorgado: en Las Paredes, en la 24 de Diciembre, un puente peatonal sobre una quebrada, esperó 20 años para ser construido y sólo tiene la losa puesta, faltan los pasamanos; en Paso Blanco, una familia tenía dos días que no probaba bocado, en tanto el cura en la misa les habló de ayuno; los políticos en cuatro por cuatro sobre carreteras polvorientas hablaban de sus promesas de solucionar el problema del hambre; un niño con ojos vidriosos su cara de esperanza, pregunta quizás de qué hambre hablan, cuando la madre Teresa de Calcuta decía: "si quieres sentir como pobre tienes que vivir como pobre".
En resumen encontramos a un pueblo listo para votar; no quieren más lo mismo en todo el sentido de la palabra, así que todos aquellos que estén ejerciendo puestos de decisión, ya sean de gobierno u oposición, no se vistan que no van. Seguros estamos que el mensaje de esperanza ya fue recibido y el pueblo victorioso por encima de todas las espinas sabrá elegir su destino el 2 de mayo y provocará un cambio. Al pueblo panameño le urgimos organizarse para exigir las respuestas a nuestros problemas y en conjunto echar el país para adelante en este nuevo milenio que ya se acerca. A todos los que salgan electos por el voto popular, cuyo trabajo pagado por nuestros impuestos será encontrar la solución a los agobiantes problemas como el desempleo, salud, agua, transporte, etc., le advertimos; cumple lo que prometiste, porque si no también te pasaremos la factura.