Unión Patriótica - CD
Hablar de alianzas electorales siempre produce toda suerte de comentarios. Ponderados unos, especulativos otros; y fuera de contexto, la inmensa mayoría. Por ello, dedico esta columna a la alianza lograda entre nuestros dos partidos.
De enero a julio del presente año, pudimos conversar con todas las fuerzas políticas opositoras en términos muy respetuosos e institucionales. Para Unión Patrótica (UP), concertar una alianza pasa no sólo por los acuerdos propios de procurar posicionar a nuestros candidatos y defender los intereses del partido, cosa que lo hacen todos los partidos y que muchos, sin saber lo que significa llaman "intereses partidistas", sino por proyectar nuestras ideas sobre la enorme responsabilidad que se tiene de salir beneficiados con el respaldo popular el 3 de mayo de 2009. En otras palabras, aliarnos, sí, pero para gobernar bien al país.
He dicho que esta campaña será diferente. Un gobierno lleno de plata, pero sin soluciones integrales a los reales problemas nacionales, fracasado en sus promesas de campañas, representado en la contienda por figuras que son el continuismo de la ineficiente administración Torrijos, que ha endeudado más al país, mientras éste experimenta un auge económico con graves fallas de equidad en materia de distribución de la riqueza que genera ese auge, en medio de un sistema de la administración pública totalmente colapsado. Ese escenario plantea, a mi juicio, no llevar como único tema de campaña vencer al PRD, sino brindarle al país una opción fresca y renovadora que exprese con claridad cómo vamos a gobernar mejor al país. Ganarle al PRD será la consecuencia del triunfo, no el fin de nuestro esfuerzo.
A Ricardo Martinelli se le reconoce su pujanza, éxito y conocimiento en el manejo del rumbo económico del país. Ha hecho propuestas interesantes en este aspecto. Dentro de ese contexto, el equipo económico debe enmarcarse en plantear el inicio de la solución de graves problemas que están allí y que el pueblo reclama, con poca paciencia. A UP lo veo en el área de la reforma del Estado, a través de la convocatoria de una Asamblea Constituyente como marco central de la propuesta electoral, habida cuenta la virtud que ese proceso tiene: 1. Será un pacto político nacional para darle continuidad en el tiempo con el aval de la sociedad y sus grupos representativos, debidamente convocados; 2. Transformar el Estado es la gran propuesta que tocará todos los temas y de allí a la ejecución. 3. Debe ser incluyente bajo un claro concepto de un gobierno para todos, no de un partido, entre otros méritos.
La alianza no ha sido ni será para repartir puestos, como temerariamente se ha dicho. Debe tenerse como un primer paso hacia una gran alianza de oposición que se debe ir conformando en los próximos meses. El que no lo haga pagará un alto precio y será entonces cuando los intereses de la Patria deberán ser puestos por delante o quedará demostrado que todo el discurso en ese sentido, dicho hasta aquí, ha sido pura poesía. ¡Tengo fe en que se logrará!