Unión Pro Salud
Así como los Alcohólicos Anónimos y Jugadores Anónimos tienen su asociación y hacen terapia comunitaria, ¿por qué no se forman también grupos de otros enfermos? Si se hiciera eso los dolientes se beneficiarían mutuamente intercambiando experiencias.
Cada uno de los participantes haría del conocimiento de los demás cuál es el medicamento que, entre otros, le sirve mejor. Esto les haría la vida más llevadera.
Los médicos podrían hacer una gran labor si promovieran la formación de estos grupos, especialmente entre los pacientes del seguro social.
En esa institución muchas licitaciones para el suministro de medicamentos se han efectuado resultando como adjudicatario el mejor postor. Pero han suministrado productos ineficaces. Han perjudicado así tanto a los pacientes como a la propia Caja. Enterados los médicos por información recibida de sus respectivos pacientes de qué productos son más eficaces entre otros y de cuáles no lo son, por ética se abstienen de seguirlos recetando. Permanecen entonces en depósitos hasta caducar y hay que botarlos. Así sucedió con un lote de ellos con un valor de B/. 900,000.00.
Convendría entonces que la Caja establecida un control de calidad y cuáles son los medicamentos más eficaces para cada dolencia y que en las futuras licitaciones no se admitiera como postores a los que ofrezcan productos que no tengan la misma potencia de cura o alivio, si carecen de la efectividad de aquellos que han demostrado ser los verdaderamente idóneos para ser recetados. En materia de medicamentos no se trata de saber quién es el mejor postor sino de cuál de aquellos es el mejor.
Cada uno de los participantes haría del conocimiento de los demás cuál es el medicamento que, entre otros, le sirve mejor. Esto les haría la vida más llevadera.
Los médicos podrían hacer una gran labor si promovieran la formación de estos grupos, especialmente entre los pacientes del seguro social.
En esa institución muchas licitaciones para el suministro de medicamentos se han efectuado resultando como adjudicatario el mejor postor. Pero han suministrado productos ineficaces. Han perjudicado así tanto a los pacientes como a la propia Caja. Enterados los médicos por información recibida de sus respectivos pacientes de qué productos son más eficaces entre otros y de cuáles no lo son, por ética se abstienen de seguirlos recetando. Permanecen entonces en depósitos hasta caducar y hay que botarlos. Así sucedió con un lote de ellos con un valor de B/. 900,000.00.
Convendría entonces que la Caja establecida un control de calidad y cuáles son los medicamentos más eficaces para cada dolencia y que en las futuras licitaciones no se admitiera como postores a los que ofrezcan productos que no tengan la misma potencia de cura o alivio, si carecen de la efectividad de aquellos que han demostrado ser los verdaderamente idóneos para ser recetados. En materia de medicamentos no se trata de saber quién es el mejor postor sino de cuál de aquellos es el mejor.