Universidad Pedagógica en la Normal
El actual gobierno, en tiempos del malogrado ex ministro Cañizales, devolvió a la Escuela Normal Juan Demóstenes Arosemena su esplendor de otrora, tras la ejecución de trabajos de restauración y reparación que superan los ocho millones de balboas, sin contar otros tantos invertidos bajo la pasada administración de la presidenta Mireya Moscoso.
Imponente y elegante obra maestra de Luigi Caselli, arquitecto panameño de origen italiano, de los tantos que vinieron y se asentaron en el Istmo, principalmente en Soná, provincia de Veraguas, entre ellos los Martinelli, De La Togna y Pardini, hoy la Normal de Santiago es, de lejos, el mejor dotado centro de enseñanza del país, con sus gimnasios, dormitorios, campos de juego, bibliotecas, salas de conferencia, piscina, laboratorios, amplísimas áreas de expansión y una capilla de filigrana. De inspiración neo clásica, la Normal está dotada de infinidad de detalles, incluyendo ¡más de mil esculturas!
Las autoridades entendieron que la tan ansiada reestructuración de la educación nacional debía iniciar por una escuela símbolo, que significara algo y, por eso, empezó por la Normal, considerando el haber de su enorme carga emocional e histórica, así como sus infinitos aportes.
Fundada en 1937, por el presidente Juan Demóstenes Arosemena, la Normal fue la cristalización de un sueño audaz, aun para nuestro tiempo, de erigir en medio de un apartado y desolado pueblo rural la más grande y mejor escuela, para forjar una generación de maestros nutrida con la propia gente del interior, donde más se le necesitaba. Este espacio es breve para detallar los tremendos logros de esa iniciativa, en su momento criticada porque implicaba trasladar la escuela de educadores que operaba en la capital.
La historia se repite. Hoy como ayer, estudiantes de Educación de la Universidad de Panamá, se oponen a la actual iniciativa de elevar a la Normal a la categoría de Universidad Pedagógica. Este diario, que desde hace más de un lustro planteó la idea de retornar a la escuela de Juan Demóstenes Arosemena el mismo papel de su fundador, para que acuda al rescate de una educación nacional carente de fuerza, mística y objetivos acordes para nuestro tiempo, da la bienvenida a una discusión constructiva, que esgrima razones y no la violencia, ni cierre de calles. Nuestra primera casa de estudios no debe temer a la competencia.