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Urge una planificación integral de la educación


La primera obligación de la educación es el hombre (y la mujer), sean cuales fueren las etapas de desarrollo que haya venido experimentando la sociedad. Las metas de la educación deben considerar, por tanto, en primer lugar, los fines propuestos y, en segundo lugar, el análisis de la situación actual. El análisis, si considera las metas, señala fatalmente necesidades cuantitativas y cualitativas; importa saber en qué medida pueden ellas satisfacerse en qué medida son susceptibles de ser cumplidas. Todo dependerá, en último término, del nivel de aspiraciones que se tenga en vista tanto con relación al individuo como al grupo social en general.
Establecidos con claridad los fines y metas, puede determinarse la expansión y el mejoramiento de la educación en el país. Fines y metas determinan la estructura del sistema escolar, su grado de articulación, correlación e integración desde todos los puntos de vista (psicológico, sociológico, económico, etc.). Ellos determinan, asimismo, la estructura administrativa del sistema; los programas, planes, métodos, material de enseñanza; la formación de los maestros, directores, supervisores, administradores, orientadores de los maestros, directores, supervisores, administradores, orientadores, etc., y el perfeccionamiento y carrera de todo el personal que actúa en la educación. Del mismo modo, fines y metas determinan la acción del personal de la educación y las expectativas de niños, jóvenes, padres y opinión pública en general.
Nosotros hemos planteado, desde hace algún tiempo (ahora importa más que nunca), la necesidad, no de una reforma parcial de la Educación panameña, sino de una planificación integral de la misma, porque el planeamiento de la educación es integral, en cuanto considera todos los niveles y tipos de educación: desde el kindergarter hasta la Universidad, a fin de establecer entre ellos la unidad, la continuidad y la articulación indispensable para que los servicios escolares puedan atender debidamente, por una parte, las necesidades educativas de los niños y de los jóvenes en sus diversas etapas de crecimiento y de sus diversas capacidades e intereses, y, por otra parte, la creciente demanda de personal especializado que impone el desarrollo social y económico del país.
Las fallas y deficiencias del actual sistema imponen, sin más demora, una planificación integral de la educación, cuyo desarrollo es obligación categórica de un Estado moderno. A esta importante tarea es a la que deben dedicarse las máximas autoridades del Ministerio de Educación (no así a la práctica de destituir a humildes empleados, "trabajadores manuales" con 15, 20 y más años de servicio en el ramo, según publican los medios). Si esta situación se da en razón de "presiones políticas", entonces la Ministra de Educación, Dra. Doris Rosas de Mata, docente universitaria y no militante política, como ella misma se define, está en la obligación moral de corregir estas injusticias, porque ello no se compadece con su formación humanista y docente.
Pero, insistamos en lo medular del tema educativo que nos ocupa: las bases para una auténtica política educativa deben encontrarse en nuestros antecedentes históricos y culturales; en el acelerado crecimiento de nuestra población; en las condiciones actuales y en las perspectivas de desarrollo de la industria, el comercio, el turismo, la agricultura, de la administración pública y privada; en las características sanitarias del país (promedio de vida, alimentación, viviendas, protección y reparación de la salud, etc.), en lo que la opinión pública, los padres de familia y los propios jóvenes esperan de la educación; en la estructura de nuestro sistema escolar; en su organización administrativa en la cantidad y calidad de su personal; en la orientación y contenido de sus planes y programas de estudio y en las técnicas, métodos y medios empleados en la enseñanza. Es decir, todo este conjunto de factores, aparentemente heterogéneo, debe considerarse en forma atenta para basar sobre ellos el necesario y urgente planeamiento integral de la Educación Panameña.

101 años de Panamá América

 
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