Vallarino-Torrijos-Mireya
Para ambos, Alberto Vallarino y Martín Torrijos, parecieran ser candidaturas que comienzan a acomodarse en las gateras hacia una meta presidencial. Sin partido alguno que lo respalde y a puro pulso de opinión pública nacional, la figura de Alberto Vallarino ha sido la primera en proyectarse ante una opinión pública con ribetes presidenciales. Su partido ha sido el arnulfismo y fue candidato con una base disidente arnulfista.
No obstante, es general la permanencia en el ambiente político de Alberto Vallarino opacando las otras figuras que pudieran disputarle una candidatura dentro de un arnulfismo con grandes problemas en el Gobierno. El mostreo de algunos candidatos oficialistas parece no haber calado para registrarse en el torneo, lo que continúa favoreciendo a Vallarino, sin hacer nada, sino sesudos pronunciamientos sobre el acontecer económico y social del país.
222Por el momento, Mireya tiene el sartén por el mango y el ejercicio de su mando es indiscutible.
Los gringos, por otra parte, parecen detectar en la figura de Martín Torrijos un liderazgo oposicionista, haciéndole una señalada distinción al invitarlo a visitar distintas agencias de Estado de singular importancia para las relaciones hemisféricas. Martín al estar invitado por los Estados Unidos, entre muchos dirigentes políticos panameños, tiene una significación de indudable importancia. Pero Martín no deja de tener grandes problemas internos en su partido, entre ellos, la presión ejercida por figuras de gran representación en el PRD que no quieren a legisladores en la conducción ejecutiva del colectivo. Estas corrientes son, ni nada más ni nada menos que el "establishment" del perredismo, es decir la máxima experiencia en el manejo político y administrativo del país frente a una mayoría de elementos jóvenes, muchos de ellos de alta academia. Es un liderazgo a prueba de fuego y de la destreza para capear el temporal junto con su equipo, dependerá la posibilidad de correr para una próxima candidatura presidencial con éxito.
Al momento todo parece indicar que el país político podrá encerrarse en un bipartidismo. Puede haber gallos tapados, pero hasta el momento si existen, se esconden bien.
En el arnulfismo, presidido por Mireya Moscoso, será muy difícil que alguien pueda competir con su fuerza interna. Prácticamente se podría aseverar que el candidato de las primarias arnulfistas será el que Mireya escoja. Sin este soporte, el candidato que se atreva a lanzarse por la libre tiene un camino difícil, pero la política es de compromisos y de entendimientos y todo puede darse en esa viña del Señor. Por el momento, Mireya tiene el sartén por el mango y el ejercicio de su mando es indiscutible.
Si el arnulfismo presidido por Mireya decidiera descartar a Alberto Vallarino a éste le quedarían, principalmente, dos opciones: o formar su propio partido, lo que pudiera hacer en pocas semanas y lanzarse en una oposición radical en contra del sector arnulfista en el poder atacándolo por todos los costados vulnerables que tiene, apelando a una oposición nacional contra el gobierno o quedarse al frente de sus poderosas empresas y olvidarse de la política.
Hay corrientes muy poderosas en todos los sectores políticos que quisieran ver a Alberto Vallarino convertirse en un nuevo líder panameño, capaz de superar todos los obstáculos y llegar a una presidencia limpiamente escudriñando el pasado y barriendo con el mismo para convertirse en un nuevo pilar político de Panamá.
No obstante, es general la permanencia en el ambiente político de Alberto Vallarino opacando las otras figuras que pudieran disputarle una candidatura dentro de un arnulfismo con grandes problemas en el Gobierno. El mostreo de algunos candidatos oficialistas parece no haber calado para registrarse en el torneo, lo que continúa favoreciendo a Vallarino, sin hacer nada, sino sesudos pronunciamientos sobre el acontecer económico y social del país.
222Por el momento, Mireya tiene el sartén por el mango y el ejercicio de su mando es indiscutible.
Los gringos, por otra parte, parecen detectar en la figura de Martín Torrijos un liderazgo oposicionista, haciéndole una señalada distinción al invitarlo a visitar distintas agencias de Estado de singular importancia para las relaciones hemisféricas. Martín al estar invitado por los Estados Unidos, entre muchos dirigentes políticos panameños, tiene una significación de indudable importancia. Pero Martín no deja de tener grandes problemas internos en su partido, entre ellos, la presión ejercida por figuras de gran representación en el PRD que no quieren a legisladores en la conducción ejecutiva del colectivo. Estas corrientes son, ni nada más ni nada menos que el "establishment" del perredismo, es decir la máxima experiencia en el manejo político y administrativo del país frente a una mayoría de elementos jóvenes, muchos de ellos de alta academia. Es un liderazgo a prueba de fuego y de la destreza para capear el temporal junto con su equipo, dependerá la posibilidad de correr para una próxima candidatura presidencial con éxito.
Al momento todo parece indicar que el país político podrá encerrarse en un bipartidismo. Puede haber gallos tapados, pero hasta el momento si existen, se esconden bien.
En el arnulfismo, presidido por Mireya Moscoso, será muy difícil que alguien pueda competir con su fuerza interna. Prácticamente se podría aseverar que el candidato de las primarias arnulfistas será el que Mireya escoja. Sin este soporte, el candidato que se atreva a lanzarse por la libre tiene un camino difícil, pero la política es de compromisos y de entendimientos y todo puede darse en esa viña del Señor. Por el momento, Mireya tiene el sartén por el mango y el ejercicio de su mando es indiscutible.
Si el arnulfismo presidido por Mireya decidiera descartar a Alberto Vallarino a éste le quedarían, principalmente, dos opciones: o formar su propio partido, lo que pudiera hacer en pocas semanas y lanzarse en una oposición radical en contra del sector arnulfista en el poder atacándolo por todos los costados vulnerables que tiene, apelando a una oposición nacional contra el gobierno o quedarse al frente de sus poderosas empresas y olvidarse de la política.
Hay corrientes muy poderosas en todos los sectores políticos que quisieran ver a Alberto Vallarino convertirse en un nuevo líder panameño, capaz de superar todos los obstáculos y llegar a una presidencia limpiamente escudriñando el pasado y barriendo con el mismo para convertirse en un nuevo pilar político de Panamá.