¡Van bien, consumidores!
Los señalamientos emitidos a la opinión pública el pasado 10 de mayo por la Fundación del Consumidor y del Usuario (FUNDECU), acerca del riesgo que causa en la salud de las personas el uso indiscriminado de los plaguicidas en la producción y comercialización de los alimentos, constituyen una señal positiva de que el movimiento de consumidores en Panamá existe y es una realidad que está aquí para quedarse. Aunque en otra ocasión nos referiremos a los aspectos científicos y técnicos relacionados con el pronunciamiento de FUNDECU, nuestro interés en este momento histórico es enfatizar sobre lo medular, y es que los consumidores en Panamá, después de tanto tiempo de ser meros observadores, están ahora actuando con las herramientas que les ha provisto la Ley 29 de 1996, y esperan cambiar las cosas que de alguna forma u otra afectan el bienestar de la inmensa mayoría.
Los consumidores tienen el derecho a ser provistos de alimentos inocuos, que no atenten contra su salud o su esperanza de vida. Es decir, es inconsecuente e irresponsable que los agentes económicos engañen al consumidor sobre la calidad o cualquier otro aspecto de los alimentos. Cuando los plaguicidas u otros productos químicos son utilizados en la producción y comercialización de alimentos, ello debería aparecer claramente indicado en la etiqueta de los alimentos en los cuales son usados. Por otra parte, las autoridades gubernamentales deben ser serios y responsables, y realizar el monitoreo de la presencia de agrotóxicos para asegurarse de que los productos contaminados no pasan a la cadena de alimentación del consumidor.
La primera de las necesidades básicas de cualquier ser humano es estar suficientemente alimentado. Los consumidores deben tener garantías de que los alimentos y los procesos de producción no ponen en peligro la salud o la vida. El consumidor debe estar protegido contra aquellos alimentos y procesos de producción que son peligrosos. De igual forma, el consumidor tiene el derecho a acceder a la información necesaria para llegar a una decisión informada sobre los alimentos. El consumidor tiene el derecho a un medio ambiente que aumente su calidad de vida y que sea conservado para las generaciones futuras. El consumidor y las organizaciones de consumidores tienen el derecho de promover sus intereses con el fin de ser completamente incluidos en la elaboración de políticas, planificación, implementación, monitoreo, y evaluación de políticas alimentarias nacionales e internacionales.
En este sentido, el movimiento de consumidores en Panamá, conformado por organizaciones no gubernamentales, centros de investigación y grupos de personas que trabajan sobre temas específicos, al insertarse en la actividad social y económica del país, ha incorporado a un nuevo actor que puede llegar a desempeñar un papel destacado en la construcción de un modelo de desarrollo participativo y democrático. La defensa que los consumidores hacen de sus derechos actúa como legítima exigencia ciudadana destinada a obtener niveles adecuados en la calidad y seguridad de productos y servicios. Ello constituye un aliciente para el crecimiento de la economía, la que deberá ser capaz de producir productos de calidad si realmente quieren competir con éxito, tanto interna como externamente.
La protección y promoción de los derechos del consumidor contribuye a la equidad y a la justicia social, y se ejerce en la medida en que estimula y organiza la defensa del derecho a la salud, al agua potable, a los alimentos seguros, al transporte, a la seguridad social, y en general a todos aquellos servicios que se integran en los derechos económicos y sociales, y cuyo cumplimiento es parte esencial del esfuerzo público y privado de toda sociedad que quiera alcanzar un desarrollo socialmente integrado. La acción de FUNDECU la percibimos como una caja de resonancia de la conciencia nacional que espera que los avances en el plano social y económico se transformen en bienestar para todos dentro del marco de una relación armónica con la naturaleza. En ese sentido, el movimiento de consumidores alcanza así una nueva dimensión al asumir la defensa de la calidad ambiental de la producción y del consumo.
Los consumidores panameños deben entender, como lo hacen los de países culturalmente más avanzados, que poseen poderes para influir en la agenda nacional de los gobiernos. El consumidor es la variable más importante en una economía de libre mercado y es la que balancea la ecuación de la libre oferta y demanda. Es decir, ya se acabaron los tiempos en que los agentes económicos y el Estado negociaban y fijaban precios a espaldas de los consumidores; ahora las nuevas reglas del libre mercado nos conducen a actuar en función y con razón de que el consumidor es quien tiene la última palabra en la decisión de consumo. Entonces, ¿por qué no ejercer este poder para nivelar las fuerzas y obligar para que las autoridades y los agentes económicos cumplan con sus responsabilidades?
Para esto es importante que los consumidores actúen de una forma organizada. Exhortamos a la Unión Nacional de Consumidores y Usuarios de la República de Panamá (UNCUREPA), al Grupo de Consumidores de Productos Orgánicos (VACURU), y a todas las asociaciones nacionales y provinciales para que se unan a la iniciativa de FUNDECU y produzcan una potenciación que garantice los resultados que todos esperamos. Este efecto sinérgico debe ser suficiente para comprometer, exigir y obligar a los responsables para que hagan lo propio y cumplan sus funciones. Un mecanismo que pueden implementar los consumidores para demandar sus aspiraciones es la negación a consumir, como cuando el año pasado, al aumentarse el precio de la carne de res, el consumidor como "castigo" decidió comprar carne de pollo como alternativa más económica. Otro ejemplo fue la acción emprendida por los usuarios peruanos que por tres días prescindieron de los servicios telefónicos como protesta por el aumento en las tarifas, lo que trajo como consecuencia que las empresas volvieran a implementar las tarifas anteriores. La fuerza que tienen los consumidores organizados en Panamá ha sido subestimada por las autoridades y los agentes económicos. Considero que la reflexión que deriva del pronunciamiento de FUNDECU obliga para que las organizaciones de consumidores del país se unan y combinen ese celo por custodiar los derechos de los consumidores, y junten el entusiasmo genuino en todos sus miembros para tratar de cambiar el país y para tratar de mejorar las cosas. La idea es que combinen todo ese coraje y determinación, con una influencia creciente basada en investigaciones rigurosas y con frecuencia inspirada en preocupaciones legítimas, y verán como esto se refleja inmediatamente en una expresión que la sociedad necesita. Así consolidaremos los objetivos de cambio y transformación que el país requiere, lo que implica para todos, redoblar esfuerzos para constituirnos definitivamente en un movimiento conformado por consumidores para la solidaridad, la integración y el desarrollo. FUNDECU cumplió. Ahora le corresponde a más consumidores y asociaciones organizadas salir a la palestra para combatir la injusticia, la corrupción, las irresponsabilidades de las autoridades y el "juega vivo" de agentes económicos que están afectando el bienestar de todos. Afirmo y confirmo, a buena hora han despertado las asociaciones de consumidores. Estamos seguros que con la fuerza y el poder de 2.8 millones de consumidores, van a librar una buena contienda. Por eso decimos, van bien, consumidores, van muy bien.
Los consumidores tienen el derecho a ser provistos de alimentos inocuos, que no atenten contra su salud o su esperanza de vida. Es decir, es inconsecuente e irresponsable que los agentes económicos engañen al consumidor sobre la calidad o cualquier otro aspecto de los alimentos. Cuando los plaguicidas u otros productos químicos son utilizados en la producción y comercialización de alimentos, ello debería aparecer claramente indicado en la etiqueta de los alimentos en los cuales son usados. Por otra parte, las autoridades gubernamentales deben ser serios y responsables, y realizar el monitoreo de la presencia de agrotóxicos para asegurarse de que los productos contaminados no pasan a la cadena de alimentación del consumidor.
La primera de las necesidades básicas de cualquier ser humano es estar suficientemente alimentado. Los consumidores deben tener garantías de que los alimentos y los procesos de producción no ponen en peligro la salud o la vida. El consumidor debe estar protegido contra aquellos alimentos y procesos de producción que son peligrosos. De igual forma, el consumidor tiene el derecho a acceder a la información necesaria para llegar a una decisión informada sobre los alimentos. El consumidor tiene el derecho a un medio ambiente que aumente su calidad de vida y que sea conservado para las generaciones futuras. El consumidor y las organizaciones de consumidores tienen el derecho de promover sus intereses con el fin de ser completamente incluidos en la elaboración de políticas, planificación, implementación, monitoreo, y evaluación de políticas alimentarias nacionales e internacionales.
En este sentido, el movimiento de consumidores en Panamá, conformado por organizaciones no gubernamentales, centros de investigación y grupos de personas que trabajan sobre temas específicos, al insertarse en la actividad social y económica del país, ha incorporado a un nuevo actor que puede llegar a desempeñar un papel destacado en la construcción de un modelo de desarrollo participativo y democrático. La defensa que los consumidores hacen de sus derechos actúa como legítima exigencia ciudadana destinada a obtener niveles adecuados en la calidad y seguridad de productos y servicios. Ello constituye un aliciente para el crecimiento de la economía, la que deberá ser capaz de producir productos de calidad si realmente quieren competir con éxito, tanto interna como externamente.
La protección y promoción de los derechos del consumidor contribuye a la equidad y a la justicia social, y se ejerce en la medida en que estimula y organiza la defensa del derecho a la salud, al agua potable, a los alimentos seguros, al transporte, a la seguridad social, y en general a todos aquellos servicios que se integran en los derechos económicos y sociales, y cuyo cumplimiento es parte esencial del esfuerzo público y privado de toda sociedad que quiera alcanzar un desarrollo socialmente integrado. La acción de FUNDECU la percibimos como una caja de resonancia de la conciencia nacional que espera que los avances en el plano social y económico se transformen en bienestar para todos dentro del marco de una relación armónica con la naturaleza. En ese sentido, el movimiento de consumidores alcanza así una nueva dimensión al asumir la defensa de la calidad ambiental de la producción y del consumo.
Los consumidores panameños deben entender, como lo hacen los de países culturalmente más avanzados, que poseen poderes para influir en la agenda nacional de los gobiernos. El consumidor es la variable más importante en una economía de libre mercado y es la que balancea la ecuación de la libre oferta y demanda. Es decir, ya se acabaron los tiempos en que los agentes económicos y el Estado negociaban y fijaban precios a espaldas de los consumidores; ahora las nuevas reglas del libre mercado nos conducen a actuar en función y con razón de que el consumidor es quien tiene la última palabra en la decisión de consumo. Entonces, ¿por qué no ejercer este poder para nivelar las fuerzas y obligar para que las autoridades y los agentes económicos cumplan con sus responsabilidades?
Para esto es importante que los consumidores actúen de una forma organizada. Exhortamos a la Unión Nacional de Consumidores y Usuarios de la República de Panamá (UNCUREPA), al Grupo de Consumidores de Productos Orgánicos (VACURU), y a todas las asociaciones nacionales y provinciales para que se unan a la iniciativa de FUNDECU y produzcan una potenciación que garantice los resultados que todos esperamos. Este efecto sinérgico debe ser suficiente para comprometer, exigir y obligar a los responsables para que hagan lo propio y cumplan sus funciones. Un mecanismo que pueden implementar los consumidores para demandar sus aspiraciones es la negación a consumir, como cuando el año pasado, al aumentarse el precio de la carne de res, el consumidor como "castigo" decidió comprar carne de pollo como alternativa más económica. Otro ejemplo fue la acción emprendida por los usuarios peruanos que por tres días prescindieron de los servicios telefónicos como protesta por el aumento en las tarifas, lo que trajo como consecuencia que las empresas volvieran a implementar las tarifas anteriores. La fuerza que tienen los consumidores organizados en Panamá ha sido subestimada por las autoridades y los agentes económicos. Considero que la reflexión que deriva del pronunciamiento de FUNDECU obliga para que las organizaciones de consumidores del país se unan y combinen ese celo por custodiar los derechos de los consumidores, y junten el entusiasmo genuino en todos sus miembros para tratar de cambiar el país y para tratar de mejorar las cosas. La idea es que combinen todo ese coraje y determinación, con una influencia creciente basada en investigaciones rigurosas y con frecuencia inspirada en preocupaciones legítimas, y verán como esto se refleja inmediatamente en una expresión que la sociedad necesita. Así consolidaremos los objetivos de cambio y transformación que el país requiere, lo que implica para todos, redoblar esfuerzos para constituirnos definitivamente en un movimiento conformado por consumidores para la solidaridad, la integración y el desarrollo. FUNDECU cumplió. Ahora le corresponde a más consumidores y asociaciones organizadas salir a la palestra para combatir la injusticia, la corrupción, las irresponsabilidades de las autoridades y el "juega vivo" de agentes económicos que están afectando el bienestar de todos. Afirmo y confirmo, a buena hora han despertado las asociaciones de consumidores. Estamos seguros que con la fuerza y el poder de 2.8 millones de consumidores, van a librar una buena contienda. Por eso decimos, van bien, consumidores, van muy bien.