Vanguardia democrática popular
Abogado
Tal vez una de las más grandes tragedias del pueblo panameño es que no cuenta con una vanguardia o dirección política que le dé coherencia y sentido estratégico a sus luchas sociales. No se requiere mucho análisis para darnos cuenta que las actuales cúpulas políticas, y también las gremiales, invernan en una trágica pusilanimidad, resultado del acentuado burocratismo, práctica sectaria y oportunista que les dificulta o inhibe asumir posiciones de liderazgo para enfrentar los retos sociales y políticos que tiene el país. No nos engañemos, tanto las cúpulas políticas partidarias y gremiales están empantanadas en un grave problema de falta de legitimidad que le resta capacidad de movilización de masas.
Como en otras ocasiones lo he señalado, este vacío de dirección política se reproduce como problema en el seno del pueblo panameño. En la medida en que no exista un movimiento político que le dé coherencia a la diversidad social-democrático popular, en esa misma medida, éstas se presentan como movimiento y acciones focalizadas e inconexas, a pesar que tienen un mismo fundamento o piso social. Hasta cierto punto, la ideología neoligeral ha permeado todo el espectro social panameño con sus concepciones individualistas y privatistas.
Señalábamos que la realidad arriba descrita es trágica y sobre todo, hoy cuando las grandes mayorías nacionales vienen siendo objeto de medidas draccionarias que agravan la situación de miseria que vive el país. Estamos caminando hacia una crisis que pudiera afectar toda la institucionalidad panameña. Vivimos una triada que pudiera aproximarse a lo apocalíptico: 1. Un gobierno inepto 2. Una oposición que no es oposición 3. Un movimiento social popular huérfano de dirección. La concurrencia y combinación de estos tres elementos pudiera dar lugar a cualquier tipo de salida o solución política, no necesariamente democrática. Es por lo anterior, que se hace necesario que el gobierno recapacite y convoque a un diálogo nacional, a fin de encontrar una salida democrática concertada. Esto último en el marco de un proceso de inicio o de recomposición, de una opción política que surja desde el propio seno del pueblo panameño.