Vendedores de artesanías: oportunidad o incomodidad
La Plaza de Francia o mejor conocida como el paseo Las Bóvedas, es un sitio lleno de historia que recoge importantes pasajes de nuestra época departamental y de algunos movimientos que tuvieron que ver con la gesta de separación de Colombia a inicios del siglo pasado.
Sin obviar que en este lugar se fusiló al héroe de la guerra de los mil días, Victoriano Lorenzo.
En la actualidad este lugar es visitado por parejas de enamorados y por miles de turistas anualmente, por lo que es común observar en este sitio a vendedores de artesanías y curiosidades, las que son adquiridas por los extranjeros, actividad que representa un medio de subsistencia para estos pequeños comerciantes.
Platos, sombreros, recordatorios, llaveros, cerámicas, tallados en piedra, monederos, molas, collares elaborados con artículos marinos, suéteres, chaquiras, entre otros, son los productos que indios kunas y capitalinos ofrecen a los visitantes.
Lenín Campusano informó que tiene más de 15 años de dedicarse a esta actividad, en sus inicios fue ayudante de su padre, y actualmente tiene más de seis años de mantener la actividad de manera propia.
Relató que inicialmente vendía en las esclusas de Miraflores y ante la poca actividad en el lugar optó por moverse a la Plaza de Francia, donde ha permanecido por varios años.
Sobre el movimiento comercial informó que para está época "la cosa se pone bastante difícil", debido a que normalmente para este tiempo, hay poca venta y por ello, hay días en que se retira a su residencia sin haber vendido un solo llavero.
Sin embargo, precisó que la temporada de mayor actividad inicia en el mes de octubre, que es cuando llegan más turistas y para ese tiempo vende entre 50 y 60 balboas al día, "pero esto es en ocasiones especiales", aclaró.
El joven empresario reveló que en su puesto tenía mercancías valoradas en varios cientos de balboas, lo que representa un grado de temor por los amigos de lo ajeno que nunca faltan, aunque manifestó que en el lugar siempre hay buena vigilancia, más cuando al frente de donde se ubican queda la embajada de Francia.
"De mi actividad dependen siete personas y ante la carencia de empleos mejor es hacer cualquier trabajo siempre y cuando sea honrado, a no hacer nada", dijo.
Aseguró que él y los demás buhoneros, han mantenido conversaciones con la Alcaldía de Panamá, por lo que cree que próximamente serán removidos, situación que mantiene nerviosos a todos los que venden en ese sitio.
Sobre este particular, El Panamá América buscó información en la Oficina del Casco Antiguo, donde señalaron que remover o no a estas personas era competencia de la Alcaldía de Panamá por lo que preferían no emitir comentarios.
Se trató de abordar al director de Proyectos Especiales de la Alcaldía de Panamá, Abraham Goti, en vista que este es el departamento que tiene que ver con estos casos, pero informaron que se encuentra fuera del país.
Sin obviar que en este lugar se fusiló al héroe de la guerra de los mil días, Victoriano Lorenzo.
En la actualidad este lugar es visitado por parejas de enamorados y por miles de turistas anualmente, por lo que es común observar en este sitio a vendedores de artesanías y curiosidades, las que son adquiridas por los extranjeros, actividad que representa un medio de subsistencia para estos pequeños comerciantes.
Platos, sombreros, recordatorios, llaveros, cerámicas, tallados en piedra, monederos, molas, collares elaborados con artículos marinos, suéteres, chaquiras, entre otros, son los productos que indios kunas y capitalinos ofrecen a los visitantes.
Lenín Campusano informó que tiene más de 15 años de dedicarse a esta actividad, en sus inicios fue ayudante de su padre, y actualmente tiene más de seis años de mantener la actividad de manera propia.
Relató que inicialmente vendía en las esclusas de Miraflores y ante la poca actividad en el lugar optó por moverse a la Plaza de Francia, donde ha permanecido por varios años.
Sobre el movimiento comercial informó que para está época "la cosa se pone bastante difícil", debido a que normalmente para este tiempo, hay poca venta y por ello, hay días en que se retira a su residencia sin haber vendido un solo llavero.
Sin embargo, precisó que la temporada de mayor actividad inicia en el mes de octubre, que es cuando llegan más turistas y para ese tiempo vende entre 50 y 60 balboas al día, "pero esto es en ocasiones especiales", aclaró.
El joven empresario reveló que en su puesto tenía mercancías valoradas en varios cientos de balboas, lo que representa un grado de temor por los amigos de lo ajeno que nunca faltan, aunque manifestó que en el lugar siempre hay buena vigilancia, más cuando al frente de donde se ubican queda la embajada de Francia.
"De mi actividad dependen siete personas y ante la carencia de empleos mejor es hacer cualquier trabajo siempre y cuando sea honrado, a no hacer nada", dijo.
Aseguró que él y los demás buhoneros, han mantenido conversaciones con la Alcaldía de Panamá, por lo que cree que próximamente serán removidos, situación que mantiene nerviosos a todos los que venden en ese sitio.
Sobre este particular, El Panamá América buscó información en la Oficina del Casco Antiguo, donde señalaron que remover o no a estas personas era competencia de la Alcaldía de Panamá por lo que preferían no emitir comentarios.
Se trató de abordar al director de Proyectos Especiales de la Alcaldía de Panamá, Abraham Goti, en vista que este es el departamento que tiene que ver con estos casos, pero informaron que se encuentra fuera del país.