Vendedores de sueños
Nadie aguardaba que en tan breve plazo se colmara de ejecutorias la geografía patria. Eso era imposible e irrazonable.
Lo que esperábamos era el anuncio de una serie de iniciativas legislativas, la conformación de equipos de trabajo para la realización de proyectos específicos y la iniciativa de ejecución de obras relevantes. Como muestra de una de éstas, de bajo costo y alto impacto, citamos el ensanche entre el Riande y la 24 de Diciembre.
En el mismo sentido, pero apuntando a largo y mediano plazo, se mueve el proyecto del megapuerto y también el nuevo oleoducto que estaría considerando Venezuela para transportar crudo desde el Caribe hacia el Pacífico a través del Istmo con miras al mercado petrolero asiático.
Que se realicen o no, no es tan importante en esta etapa.
Lo relevante es ofrecer a la población una lista de posibles obras, no sacadas del aire como por obra de artilugio, sino producto de un razonable criterio empresarial, de aquél que crea riquezas, genera fortunas y produce empleos; o sea que se haga de buena fe y con realismo.
Una cosa es vender sueños y otras fantasías. Los primeros son parte esencial de la función creativa de la mente humana, con su toque divino; y los segundos un mero deambular por lo imposible, un engaño. Lo primero esperanza y lo segundo un tiro.
Todo esto aterrizará cuando San Juan agache el dedo. ¿O no? El presidente y el primer vicepresidente palabrean al respecto.
Lo que sorprende es que el segundo vicepresidente, miembro del partido político que en un tiempo ya lejano se denominó la reserva moral de la patria, no dice ni esta boca es mía.
Es el típico caso politiquero de dame esto y me callo aquello. O más bien es que no es buena educación hablar y, principalmente, actuar, con la boca llena.
Cambiando de tema, ahora los viajes se suceden más rápido que Mireya cambiaba de vestido, tanto nos reunimos con los centroamericanos, como con los suramericanos, mientras estamos en el centro, en el aire, con nuestra propia aspirina.
Mientras tanto los consejeros internacionales de Martín son mayormente trogloditas.
Sin duda se necesita trazar un plan, un programa, de gobierno, porque por lo visto todo es improvisación. Por ahora dizque contamos con el apoyo de Chávez. ¡Qué barbaridad!
Oí un rumor que por lo absurdo me he abstenido de darle pábulo. Sin embargo, como van las cosas, todo es posible, todo "sí se puede".
El bochinche es que pronto el director de la Policía Nacional volverá a su banco y el que lo reemplazará es un milico que le parará los pelos de punta al más pintado.
Bueno, amanecerá y veremos, por lo menos debemos estar tirados en el suelo, berreando, porque el presidente está muy feliz con su gabinete.
Además, promete bonito. Estamos esperando ver cómo actúa.
Lo que sí está claro para la mayoría de los panameños es que no se está gobernando.
Es hora de que se pase de las palabras, de las relaciones públicas, a los hechos.
Lo que esperábamos era el anuncio de una serie de iniciativas legislativas, la conformación de equipos de trabajo para la realización de proyectos específicos y la iniciativa de ejecución de obras relevantes. Como muestra de una de éstas, de bajo costo y alto impacto, citamos el ensanche entre el Riande y la 24 de Diciembre.
En el mismo sentido, pero apuntando a largo y mediano plazo, se mueve el proyecto del megapuerto y también el nuevo oleoducto que estaría considerando Venezuela para transportar crudo desde el Caribe hacia el Pacífico a través del Istmo con miras al mercado petrolero asiático.
Que se realicen o no, no es tan importante en esta etapa.
Lo relevante es ofrecer a la población una lista de posibles obras, no sacadas del aire como por obra de artilugio, sino producto de un razonable criterio empresarial, de aquél que crea riquezas, genera fortunas y produce empleos; o sea que se haga de buena fe y con realismo.
Una cosa es vender sueños y otras fantasías. Los primeros son parte esencial de la función creativa de la mente humana, con su toque divino; y los segundos un mero deambular por lo imposible, un engaño. Lo primero esperanza y lo segundo un tiro.
Todo esto aterrizará cuando San Juan agache el dedo. ¿O no? El presidente y el primer vicepresidente palabrean al respecto.
Lo que sorprende es que el segundo vicepresidente, miembro del partido político que en un tiempo ya lejano se denominó la reserva moral de la patria, no dice ni esta boca es mía.
Es el típico caso politiquero de dame esto y me callo aquello. O más bien es que no es buena educación hablar y, principalmente, actuar, con la boca llena.
Cambiando de tema, ahora los viajes se suceden más rápido que Mireya cambiaba de vestido, tanto nos reunimos con los centroamericanos, como con los suramericanos, mientras estamos en el centro, en el aire, con nuestra propia aspirina.
Mientras tanto los consejeros internacionales de Martín son mayormente trogloditas.
Sin duda se necesita trazar un plan, un programa, de gobierno, porque por lo visto todo es improvisación. Por ahora dizque contamos con el apoyo de Chávez. ¡Qué barbaridad!
Oí un rumor que por lo absurdo me he abstenido de darle pábulo. Sin embargo, como van las cosas, todo es posible, todo "sí se puede".
El bochinche es que pronto el director de la Policía Nacional volverá a su banco y el que lo reemplazará es un milico que le parará los pelos de punta al más pintado.
Bueno, amanecerá y veremos, por lo menos debemos estar tirados en el suelo, berreando, porque el presidente está muy feliz con su gabinete.
Además, promete bonito. Estamos esperando ver cómo actúa.
Lo que sí está claro para la mayoría de los panameños es que no se está gobernando.
Es hora de que se pase de las palabras, de las relaciones públicas, a los hechos.