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Venenos, defunciones e investigación


Mucho se ha especulado en torno al veneno importado desde la China, vendido a la Caja de Seguro Social (CSS) como si fuera glicerina, y de cuyo uso se produjo la muerte de más de un centenar de personas, quedando los que sobreviven con secuelas espeluznantes.

Al inicio de la investigación recomendé darle seguimiento prolijo al cheque con el que la CSS pagó el producto. Ese fue depositado en alguna cuenta, de la que se hicieron pagos, retiros o transferencias. Debía investigarse todas esas operaciones y sus agentes para dar con los verdaderos dueños de la empresa, pues el que ha salido como legítimo dueño no convence a nadie de su patrimonio.

Es necesario poner en claro que: a) La empresa vendedora licitó para traer y entregar glicerina. Era su responsabilidad comprobar que el producto que entregaba era el que había licitado la institución. La excusa del engaño, con las muertes producidas, es inaceptable. b) Se ha afirmado que hubo un cambio de la etiqueta del vencimiento del producto. Ese cambio constituye un acto doloso, y en esa medida deben responder quienes lo hicieron. La eliminación de la fecha de vencimiento original no fue medida adoptada y realizada por una sola persona. De no haberse alterado, el laboratorio no habría usado el producto debido al vencimiento. c) La Dirección del Laboratorio había advertido la falta de equipo adecuado para determinar la calidad del producto; sin embargo, se procedió a la elaboración de medicamentos que resultaron un veneno al no establecerse previamente la naturaleza del insumo. Allí hubo culpa, pues aún cuando perdiera el cargo, no debió proceder a su uso, lo que le habría evitado la situación que confrontan ahora.

Vale la pena saber cuántos de esos jarabes contaminados fueron distribuidos en las famosas ferias de salud tan promocionadas, y cómo consiguieron esas dotaciones de la CSS. Se ha dicho que algunos fallecidos recibieron el medicamento en esas ferias de muerte. La CSS debió recibir por escrito del Ministerio de Salud la petición de medicamentos, pues se elaboraron en el Laboratorio de los asegurados. En caso positivo, determinar quién y cuándo se hizo la solicitud, quiénes la tramitaron y aprobaron en la CSS, y bajo qué respaldo jurídico ésta entregó esos medicamentos. Es conocido que la Caja no vende sus medicamentos, y que la solicitud para uso en ferias debió hacerla el Ministro de Salud al Director de la CSS. Si este procedimiento se cumplió, cuánto recibió la Caja por las medicinas, cuándo y quiénes aprobaron su venta, o donación y la cantidad. Si no se hizo solicitud alguna, cómo es que pudo distribuirse en ferias la cantidad de jarabes que causaron la muerte a tantas personas.

Comprobar esos hechos contribuye a la transparencia en la investigación, ya que esos venenos no debieron aparecer en recetas fuera de la Caja de Seguro Social o distribuirse como se asegura que ocurrió.

Ya tenemos debidamente comprobado que, en efecto, la empresa que ganó la licitación no entregó el producto que prometió vender, y para lo cual recibió el pago de la institución. Quien participa en estos eventos debe tener la seguridad de la provisión del producto que se compromete a entregar, ya lo fabrique, adquiera o represente. No podemos dejar al capricho ajeno una responsabilidad tan grave, pues más de un centenar de defunciones exige drasticidad en la investigación. Conozco al Fiscal Dimas Guevara, de cuya capacidad no dudo. Difícil tarea le ha correspondido, pero realizarla demanda paciencia, dedicación y acuciosidad. Confiamos en que los detalles que hemos apuntado ya se encuentren acreditados en el sumario, pero si no fuese así, la ampliación de la investigación sobre estos aspectos es más que obligante.

El veneno, las defunciones y la investigación han llenado de preocupación a todo el país, pues las víctimas se esparcieron a lo largo y ancho del territorio nacional, algunas de ellas, afortunadamente, sobreviven con sus dolencias, mientras transcurre el tiempo y aún quedan por esclarecer puntos importantes para poder materializar la diafanidad de la investigación sobre este penoso y lamentable suceso.

101 años de Panamá América

 
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