Venezuela, patria americana
Hoy celebra Venezuela la gloriosa fecha de su independencia. Y junto a Venezuela se siente alborozada la América entera. Porque Venezuela no se debatió hasta alcanzar la libertad dentro del ámbito estrecho de su tierra ubérrima. Los venezolanos irradiaron sed de libertad a todo lo largo y ancho del Continente.
La acción de Miranda, de Bolívar, de Sucre y de tantos otros héroes se extendió, fructificó y tuvo vigencia continental. Mientras otras naciones extendían sus tentáculos imperialistas en el siglo de Napoleón, los creadores de la nacionalidad venezolana se creyeron predestinados para llevar a todos los rincones de las cálidas tierras del Sur y del Centro Americanos un mensaje de fe y de esperanza, la decisión inquebrantable de sacudir el yugo de los Borbones hispánicos y el propósito irreductible de hacer de América una oasis donde nunca debió ocultarse el sol de la libertad. Colombia, Perú, Ecuador, Bolivia y Panamá forman la diadema de glorias que adorna el acontecer histórico americano.
Miranda nació para destacar en la historia, no sólo de su tierra natal. Esa historia nos cuenta de sus andanzas por España, de su presencia en la Revolución de las Trece Colonias, de sus hazañas como general francés, de su acercamiento a Catalina de Rusia, quien lo distinguiera ostensiblemente autorizándole a llevar el uniforme de Coronel de sus ejércitos e invitándole a permanecer en Rusia. Como Precursor de la Independencia Hispanoamericana, abrió amplio cauce en el campo del destino histórico de todo un Continente; pero, ese mismo destino le llevó a morir en una celda solitaria, consumido por el escorbuto y la crueldad de sus carceleros, donde rumiaba en silencio los recuerdos acumulados en su mente de idealista.
El movimiento independentista de Venezuela se forjó dentro de un cuadro de contradicciones sucesivas y al amparo de una Sociedad Patriótica. Se predicaba obediencia en el momento en que debían rebelarse contra la usurpación. Se buscaban fundamentos jurídicos cuando debían constituirse las bases de un nuevo Derecho. Se invocaban normas que debían ser sustituidas por otros principios. Se hablaba en susurro cuando se requería pronunciar las palabras en alta voz. Se paralizaba la acción en el instante en que debían asaltarse las trincheras. Todo era prudencia, legalidad, moderación, rezago, cuando las circunstancias pedían arrojo, insurgencia, audacia y valentía.
Si bien es cierto que Bolívar fundara la Sociedad Patriótica, llevando a su seno los amigos de la independencia, Ribas la popularizó, le dio sus varoniles pasiones y tendencias, "la hizo inflamar y hervir como el Etna". Pero, fue Miranda el personaje más influyente dentro de esa Sociedad Patriótica, sobre todo en el sector de los jóvenes que la formaban. Fueron sus ideas fundamentales las que pusieron en marcha el plan revolucionario que fraguaría el nacimiento de la nueva República en la mañana del 5 de julio de 1811.
Antonio José de Sucre, el inmolado de Barruecos, sintetiza en su persona toda la grandeza humana llevada a la cúspide de las más nobles cualidades. Sucre fue generoso hasta la exageración. Su espíritu nunca dio albergue a los oscuros sentimientos de la envidia ni de la traición al amigo que depositó en él toda su confianza. Al igual que Bolívar alcanzó la cima para permanecer perennemente en los anales de la historia.
Simón Bolívar, campeón de la libertad americana. Todo lo sacrificó en el Altar de la Patria. Poseedor de un apellido blasonado, heredero de cuantiosa fortuna, prefirió morir en la pobreza antes que rendir el bastión de sus ideales.
Dio libertad a los esclavos, aun contra la oposición de sus allegados; albergó bajo su protección a los humildes; contrarió el abuso de los prepotentes. Concibió la unidad del todo latinoamericano al prever el gigantismo del Coloso del Norte. Idealizó en el Istmo un nuevo Corinto, donde todas las naciones de la América Hispana se unirían para alcanzar la mayor grandeza.
Sus sueños, aún irrealizados persisten en el alma de quienes no conciben que más de veinte naciones, unidas por una misma cultura y una historia común no hayan todavía erigido el muro de la igualdad que los separará del atraso y la pobreza.
Pero, Venezuela es también civilidad, cultura y progreso. Andrés Bello, el filósofo insigne, creador de universidades y autor de códigos que aún tienen viva y eficaz vigencia jurídica. Rómulo Gallegos, el autor de Doña Bárbara, Cantaclaro y Canaima. Tito Salas, el retratista del Libertador.
Ciudades que ayer fueron aldeas, hoy se ofrecen fervorosas al paso del progreso. Industrias que se expanden donde ayer sólo existió la molicie y el atraso. Universidades, instituciones y academias donde cientos de miles de estudiantes darán robustez a un mañana venturoso.
Y Venezuela es, ante todo, hogar acogedor para el extranjero que busca mayores amplitudes. Gobierno y pueblo, en hermosa conjunción de voluntades, hacen de Venezuela Patria para todos los hijos de América y de Europa, que encuentran en ella la placidez que no pudieron gozar en sus propios lares.
Así es Venezuela: Patria Americana, asilo propicio al cariño, historia con proyecciones enormes, sapiencia y cultura. Bendita seas Venezuela, ºPatria de Libertadores!
La acción de Miranda, de Bolívar, de Sucre y de tantos otros héroes se extendió, fructificó y tuvo vigencia continental. Mientras otras naciones extendían sus tentáculos imperialistas en el siglo de Napoleón, los creadores de la nacionalidad venezolana se creyeron predestinados para llevar a todos los rincones de las cálidas tierras del Sur y del Centro Americanos un mensaje de fe y de esperanza, la decisión inquebrantable de sacudir el yugo de los Borbones hispánicos y el propósito irreductible de hacer de América una oasis donde nunca debió ocultarse el sol de la libertad. Colombia, Perú, Ecuador, Bolivia y Panamá forman la diadema de glorias que adorna el acontecer histórico americano.
Miranda nació para destacar en la historia, no sólo de su tierra natal. Esa historia nos cuenta de sus andanzas por España, de su presencia en la Revolución de las Trece Colonias, de sus hazañas como general francés, de su acercamiento a Catalina de Rusia, quien lo distinguiera ostensiblemente autorizándole a llevar el uniforme de Coronel de sus ejércitos e invitándole a permanecer en Rusia. Como Precursor de la Independencia Hispanoamericana, abrió amplio cauce en el campo del destino histórico de todo un Continente; pero, ese mismo destino le llevó a morir en una celda solitaria, consumido por el escorbuto y la crueldad de sus carceleros, donde rumiaba en silencio los recuerdos acumulados en su mente de idealista.
El movimiento independentista de Venezuela se forjó dentro de un cuadro de contradicciones sucesivas y al amparo de una Sociedad Patriótica. Se predicaba obediencia en el momento en que debían rebelarse contra la usurpación. Se buscaban fundamentos jurídicos cuando debían constituirse las bases de un nuevo Derecho. Se invocaban normas que debían ser sustituidas por otros principios. Se hablaba en susurro cuando se requería pronunciar las palabras en alta voz. Se paralizaba la acción en el instante en que debían asaltarse las trincheras. Todo era prudencia, legalidad, moderación, rezago, cuando las circunstancias pedían arrojo, insurgencia, audacia y valentía.
Si bien es cierto que Bolívar fundara la Sociedad Patriótica, llevando a su seno los amigos de la independencia, Ribas la popularizó, le dio sus varoniles pasiones y tendencias, "la hizo inflamar y hervir como el Etna". Pero, fue Miranda el personaje más influyente dentro de esa Sociedad Patriótica, sobre todo en el sector de los jóvenes que la formaban. Fueron sus ideas fundamentales las que pusieron en marcha el plan revolucionario que fraguaría el nacimiento de la nueva República en la mañana del 5 de julio de 1811.
Antonio José de Sucre, el inmolado de Barruecos, sintetiza en su persona toda la grandeza humana llevada a la cúspide de las más nobles cualidades. Sucre fue generoso hasta la exageración. Su espíritu nunca dio albergue a los oscuros sentimientos de la envidia ni de la traición al amigo que depositó en él toda su confianza. Al igual que Bolívar alcanzó la cima para permanecer perennemente en los anales de la historia.
Simón Bolívar, campeón de la libertad americana. Todo lo sacrificó en el Altar de la Patria. Poseedor de un apellido blasonado, heredero de cuantiosa fortuna, prefirió morir en la pobreza antes que rendir el bastión de sus ideales.
Dio libertad a los esclavos, aun contra la oposición de sus allegados; albergó bajo su protección a los humildes; contrarió el abuso de los prepotentes. Concibió la unidad del todo latinoamericano al prever el gigantismo del Coloso del Norte. Idealizó en el Istmo un nuevo Corinto, donde todas las naciones de la América Hispana se unirían para alcanzar la mayor grandeza.
Sus sueños, aún irrealizados persisten en el alma de quienes no conciben que más de veinte naciones, unidas por una misma cultura y una historia común no hayan todavía erigido el muro de la igualdad que los separará del atraso y la pobreza.
Pero, Venezuela es también civilidad, cultura y progreso. Andrés Bello, el filósofo insigne, creador de universidades y autor de códigos que aún tienen viva y eficaz vigencia jurídica. Rómulo Gallegos, el autor de Doña Bárbara, Cantaclaro y Canaima. Tito Salas, el retratista del Libertador.
Ciudades que ayer fueron aldeas, hoy se ofrecen fervorosas al paso del progreso. Industrias que se expanden donde ayer sólo existió la molicie y el atraso. Universidades, instituciones y academias donde cientos de miles de estudiantes darán robustez a un mañana venturoso.
Y Venezuela es, ante todo, hogar acogedor para el extranjero que busca mayores amplitudes. Gobierno y pueblo, en hermosa conjunción de voluntades, hacen de Venezuela Patria para todos los hijos de América y de Europa, que encuentran en ella la placidez que no pudieron gozar en sus propios lares.
Así es Venezuela: Patria Americana, asilo propicio al cariño, historia con proyecciones enormes, sapiencia y cultura. Bendita seas Venezuela, ºPatria de Libertadores!