Venezuela y Chávez: ¿Transformación o explosión?
Es preciso un análisis sincero de esa coyuntura; no se explica con claridad el porqué del choque de intereses gremiales y empresariales con la excentricidad de Chávez. Sin duda, Chávez tiene el ego inflado; pero la oposición busca reclamar el poder en favor de una oligarquía desplazada. También es imperativo reconocer los quiebres a lo interno del gobierno de EU, que se debate entre desestabilizar o no a un gobierno constitucionalmente elegido por sectores populares que aún apoyan a su presidente.
Nunca antes había visto una polarización tan grande de intereses de clase. El conflictivo liderazgo de Chávez tiene parte de la culpa, pero él no creó las condiciones -durante 20 años de partidocracia fue evidente la degradación socioeconómica. Si bien es cierto que habían programas de asistencia, tales terminaron ayudando a la clase media- los pobres no vieron los réditos-.
La recesión en 1999 forzó a Chávez a buscar ayuda y recursos para sus innovadores planes en contra de la pobreza -así acude al ejército, dando génesis al Plan Bolívar 2000, plan no muy transparente que ofreció respuestas a corto plazo. No fue hasta el 2002 que Chávez ejecuta su diseño estructural en contra de la pobreza: Reforma agraria y urbana, la promoción del microempresariado, las cooperativas y el proyecto de universidad popular. En el 2003, crea las misiones, programas gratuitos y focalizados en torno a temas diversos como educación, sanidad comunitaria y distribución de alimentos.
La logística necesaria para estos proyectos fue gigantesca - ergo, la asistencia de técnicos cubanos-. Además, es por todos conocida la amistad (¿o contubernio?) de Castro con Chávez; el mandatario venezolano, incluso, lo imita en terquedad. Sus detractores dicen a la ligera que todo es parte de un masivo plan de adoctrinamiento comunista.
A menos que la oposición considere la distribución gratuita de obras de Jack London, Balzac y Hemingway como propaganda marxista, no veo nada de malo en las misiones. Más allá de las antipatías en su contra, Chávez avanza programas dignos de alabanza, que le han ganado apoyo entre sectores periféricos al puntofijismo (v.g. bipartidismo) venezolano. No todos saltan de alegría. Las manifestaciones gozan de apoyo, principalmente entre una clase media acostumbrada al mecenazgo de la petrolera estatal (PDVSA) y sectores pudientes que han utilizado medios legítimos (y no tan legítimos) de resistencia. Chávez se aferra al poder por medio de un carisma que le ha ungido de respaldo popular.
El golpe de abril 2002 y el paro patronal asemejaron más un intento de suicidio que una medida de presión y ahora, tras una fallida recolecta de firmas para un plebiscito revocatorio por desatinos imputables a la oposición, habrá más lumbre para una ya encendida pelea. Y no ayuda tampoco que los actores agremiados en oposición estructuren una compleja maraña de intereses donde confluyen medios de comunicación, ex empleados de PDVSA, sindicatos y la policía metropolitana.
Detrás de este dísimil grupo de anti-chavistas está el magnate Gustavo Cisneros, quien por vínculos empresariales es colaborador de Rupert Murdoch. Tomando como ejemplo a Murdoch, quien desde sus medios desinforma a la opinión pública estadounidense, Cisneros hace lo mismo en Venezuela.
Contrario a los delirios de persecusión de la vieja izquierda y los nacionalistas venezolanos, la burocracia de EU no es tan vertical. Hay voces de desacuerdo entre demócratas con la política francamente intervencionista de Bush -se corre el rumor que durante el golpe de abril, sectores allegados al Ejecutivo de EU intervinieron sigilosamente en favor de los golpistas; lo único que hoy frena a Bush de aproximación más es su desventaja frente al candidato demócrata.
Venezuela vive un profundo proceso de transformación que desgraciadamente tomó por protagonista a un líder no muy amigo del consenso. Si bien resulta incómodo, no debe impedir que muy a pesar de él se le reconozca lo positivo de su gestión. Tampoco creo que se convierta en un dictador, eventualmente será derrotado por no ceder un poco en favor de la estabilidad. Sólo espero que Venezuela pueda aceptar sus cambios y trabajar unida sin que ello comporte un retroceso a tiempos cuando socialdemócratas y democristianos alternaban presidentes en el poder.
*Columnista de The Panama News Online (www. thepanamanews.com )
Nunca antes había visto una polarización tan grande de intereses de clase. El conflictivo liderazgo de Chávez tiene parte de la culpa, pero él no creó las condiciones -durante 20 años de partidocracia fue evidente la degradación socioeconómica. Si bien es cierto que habían programas de asistencia, tales terminaron ayudando a la clase media- los pobres no vieron los réditos-.
La recesión en 1999 forzó a Chávez a buscar ayuda y recursos para sus innovadores planes en contra de la pobreza -así acude al ejército, dando génesis al Plan Bolívar 2000, plan no muy transparente que ofreció respuestas a corto plazo. No fue hasta el 2002 que Chávez ejecuta su diseño estructural en contra de la pobreza: Reforma agraria y urbana, la promoción del microempresariado, las cooperativas y el proyecto de universidad popular. En el 2003, crea las misiones, programas gratuitos y focalizados en torno a temas diversos como educación, sanidad comunitaria y distribución de alimentos.
La logística necesaria para estos proyectos fue gigantesca - ergo, la asistencia de técnicos cubanos-. Además, es por todos conocida la amistad (¿o contubernio?) de Castro con Chávez; el mandatario venezolano, incluso, lo imita en terquedad. Sus detractores dicen a la ligera que todo es parte de un masivo plan de adoctrinamiento comunista.
A menos que la oposición considere la distribución gratuita de obras de Jack London, Balzac y Hemingway como propaganda marxista, no veo nada de malo en las misiones. Más allá de las antipatías en su contra, Chávez avanza programas dignos de alabanza, que le han ganado apoyo entre sectores periféricos al puntofijismo (v.g. bipartidismo) venezolano. No todos saltan de alegría. Las manifestaciones gozan de apoyo, principalmente entre una clase media acostumbrada al mecenazgo de la petrolera estatal (PDVSA) y sectores pudientes que han utilizado medios legítimos (y no tan legítimos) de resistencia. Chávez se aferra al poder por medio de un carisma que le ha ungido de respaldo popular.
El golpe de abril 2002 y el paro patronal asemejaron más un intento de suicidio que una medida de presión y ahora, tras una fallida recolecta de firmas para un plebiscito revocatorio por desatinos imputables a la oposición, habrá más lumbre para una ya encendida pelea. Y no ayuda tampoco que los actores agremiados en oposición estructuren una compleja maraña de intereses donde confluyen medios de comunicación, ex empleados de PDVSA, sindicatos y la policía metropolitana.
Detrás de este dísimil grupo de anti-chavistas está el magnate Gustavo Cisneros, quien por vínculos empresariales es colaborador de Rupert Murdoch. Tomando como ejemplo a Murdoch, quien desde sus medios desinforma a la opinión pública estadounidense, Cisneros hace lo mismo en Venezuela.
Contrario a los delirios de persecusión de la vieja izquierda y los nacionalistas venezolanos, la burocracia de EU no es tan vertical. Hay voces de desacuerdo entre demócratas con la política francamente intervencionista de Bush -se corre el rumor que durante el golpe de abril, sectores allegados al Ejecutivo de EU intervinieron sigilosamente en favor de los golpistas; lo único que hoy frena a Bush de aproximación más es su desventaja frente al candidato demócrata.
Venezuela vive un profundo proceso de transformación que desgraciadamente tomó por protagonista a un líder no muy amigo del consenso. Si bien resulta incómodo, no debe impedir que muy a pesar de él se le reconozca lo positivo de su gestión. Tampoco creo que se convierta en un dictador, eventualmente será derrotado por no ceder un poco en favor de la estabilidad. Sólo espero que Venezuela pueda aceptar sus cambios y trabajar unida sin que ello comporte un retroceso a tiempos cuando socialdemócratas y democristianos alternaban presidentes en el poder.
*Columnista de The Panama News Online (www. thepanamanews.com )