Venta de nuestras costas
Grandes extensiones de tierras en nuestras costas e islas están siendo compradas vorazmente por extranjeros, principalmente de origen suramericano, lo que nos hace pensar que algo extraño está sucediendo. Vemos cómo se compran grandes fincas, pero no vemos en ellas un auge en la operación pecuaria ni agrícola, lo que hace suponer que los fines para su adquisición son otros. Toda la costa desde Chepo y Río Bayano, La Chorrera hasta Coclé, el área de Mariato y Montijo, Chiriquí y en el océano Atlántico en la Costa Arriba y Costa Abajo de Colón y costa norte de Veraguas, están siendo objeto de este tropel económico, hay fuertes indicios de que el motivo de estas adquisiciones tiene no muy santas intenciones, ya que coincidencialmente, se ha incrementado la detección grandes embarques de drogas en esas zonas, vuelo rasante de avionetas no registradas, el tráfico nocturno de lanchas rápidas a oscuras, el frecuente cruce de pescadores en faenas nocturnas con personas extrañas en los desembarcaderos locales, también se observan botes de "pescadores" con 2 motores de 200 ó más caballos de fuerza en costas e incluso transitado en remolques en la carretera Central, pero lo más extraño es que sólo a nuestras autoridades no le llaman la atención estos hechos, queremos pensar que sólo son ingenuos y no ineptos o corruptos al hacerse de la vista gorda.
Nuestro país no está en capacidad física, económica ni tecnológica para controlar semejante flujo de estupefacientes que aparentemente pasa por esas costas, entonces ¿por qué no solicitar el apoyo para poder intentar minimizar esta avalancha de drogas que está permeando nuestras costas, en su camino al Norte? Para hacer un trabajo efectivo se necesitan estaciones de control y monitoreo de naves en las islas, costas, golfo y selva, equipos sofisticados de rápida respuesta en helicópteros, aviones y lanchas, y sólo alguien puede suplirnos eso, los Estados Unidos, y es que sería lo más lógico, porque la droga que frenamos aquí, cortamos su paso hacia allá, ¿porqué entonces tenemos nosotros que cubrir estos onerosos costos y hacerles su trabajo? No nos negamos a hacerlo, pero lo justo es que nos compensen adecuadamente y nos doten de la infraestructura apropiada para ello.
Es insostenible la distracción de nuestros pocos recursos económicos y humanos en detener el gigantesco flujo de drogas hacia los Estados Unidos, que no sólo no produce resultados visibles que se reflejen en alguna estadística confiable, aparte de detener unos cuantos kilitos, mientras fluyen toneladas por todos los medios imaginables, sólo nos limita en nuestra capacidad de brindar seguridad a la ciudadanía en el resto del país.
La posición geográfica de Panamá es estratégica tanto para el paso de la droga, como para el control del flujo de la misma, los Estados Unidos mezquinamente le han negado a Panamá el papel protagónico que podría jugar en esta lucha, de igual forma nos regatean los recursos que se asignan para que se pueda realizar la labor, cuando se les ofreció en alquiler el área de Howard para ese propósito, consideraron que no debían pagar por su uso, por lo que Panamá en todo su derecho no aceptó, pero de esa fecha acá deben haber entrado cientos de miles de toneladas de drogas a ese país, por la miopía política y su errónea política para con sus verdaderos aliados.
Tenemos que retomar el control de nuestras costas y brindar la seguridad a la ciudadanía que reside en esos parajes, pero sin descuidar el resto del país.
Contó que una mañana al dirigirse a la escuela, cuando cruzaba la calle corriendo, se le cayeron documentos importantes, así como el celular. Los carros le pasaron por encima al aparato y no logró recuperar los papeles.
Los padres de familia dijeron que están cansados de las promesas del Gobierno, siempre les dicen que "les van a construir el puente, hacen los estudios, planos y nunca llega el puente".
Nuestro país no está en capacidad física, económica ni tecnológica para controlar semejante flujo de estupefacientes que aparentemente pasa por esas costas, entonces ¿por qué no solicitar el apoyo para poder intentar minimizar esta avalancha de drogas que está permeando nuestras costas, en su camino al Norte? Para hacer un trabajo efectivo se necesitan estaciones de control y monitoreo de naves en las islas, costas, golfo y selva, equipos sofisticados de rápida respuesta en helicópteros, aviones y lanchas, y sólo alguien puede suplirnos eso, los Estados Unidos, y es que sería lo más lógico, porque la droga que frenamos aquí, cortamos su paso hacia allá, ¿porqué entonces tenemos nosotros que cubrir estos onerosos costos y hacerles su trabajo? No nos negamos a hacerlo, pero lo justo es que nos compensen adecuadamente y nos doten de la infraestructura apropiada para ello.
Es insostenible la distracción de nuestros pocos recursos económicos y humanos en detener el gigantesco flujo de drogas hacia los Estados Unidos, que no sólo no produce resultados visibles que se reflejen en alguna estadística confiable, aparte de detener unos cuantos kilitos, mientras fluyen toneladas por todos los medios imaginables, sólo nos limita en nuestra capacidad de brindar seguridad a la ciudadanía en el resto del país.
La posición geográfica de Panamá es estratégica tanto para el paso de la droga, como para el control del flujo de la misma, los Estados Unidos mezquinamente le han negado a Panamá el papel protagónico que podría jugar en esta lucha, de igual forma nos regatean los recursos que se asignan para que se pueda realizar la labor, cuando se les ofreció en alquiler el área de Howard para ese propósito, consideraron que no debían pagar por su uso, por lo que Panamá en todo su derecho no aceptó, pero de esa fecha acá deben haber entrado cientos de miles de toneladas de drogas a ese país, por la miopía política y su errónea política para con sus verdaderos aliados.
Tenemos que retomar el control de nuestras costas y brindar la seguridad a la ciudadanía que reside en esos parajes, pero sin descuidar el resto del país.
Contó que una mañana al dirigirse a la escuela, cuando cruzaba la calle corriendo, se le cayeron documentos importantes, así como el celular. Los carros le pasaron por encima al aparato y no logró recuperar los papeles.
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En el cruce de la Escuela Primaria Severino Hernández perdió la vida Arturo Bejarano, de 60 años, víctima de atropello.
Los padres de familia no descartan la posibiliad de volver a las calles a protestar, pues temen que otra persona muera en el intento por cruzar la vía.