Verdad del alza de tarifas eléctricas y privatización
Con la experiencia de haber laborado en todas las áreas y todos los niveles en el sector eléctrico panameño por más de 20 años ininterrumpidos hasta la fecha, estamos seguros que al momento de presentar un planteamiento al respecto es con el conocimiento de causa.
Si bien es cierto que el proceso de privatización del sistema eléctrico de Panamá fue uno de los mejores de América Latina, debido a que el Estado panameño mantiene en su poder el 50 por ciento de las acciones, también pensamos que ahora, por querer hacer atractiva la venta de las diferentes empresas, se les presentó muchas ventajas a los compradores, y es difícil después lograr una relación justa con los usuarios sino se toca el tema legal, y todos sabemos que al hablar de ese tema se presentará el concepto mal usado de la seguridad jurídica, el cual no debe aplicar cuando se tienen que corregir errores ni injusticias en las leyes, sobre todo cuando se perjudica a lo más importante de un país: su recurso humano.
Todas las empresas eléctricas creadas en la privatización se manejan al filo de lo legal para lograr mayores beneficios, y si en las instituciones reguladoras del sector no existen especialistas con experiencia en el ramo y la firmeza al tomar las decisiones, es seguro que la contraparte tomará las ventajas del caso.
En Panamá, a pesar que el 40 por ciento de sus plantas de generación son térmicas, sabemos que el invierno es más largo que el verano, y por simple ecuación podemos concluir que en el año más se genera con las hidroeléctricas que con las que consumen combustibles, de lo que se deduciría que no se debería aumentar las tarifas.
Además, se conoce que el mercado eléctrico panameño impone un requisito a las empresas generadoras de contratar la mayor parte de su energía, pero también es cierto que cuando existe exceso de agua las empresas térmicas no operan y le compran la energía a las generadoras hidráulicas, por lo que en esos períodos sus plantas no funcionan y no consumen combustibles.
Desde que existía el IRHE hemos trabajado en la parte de Generación, Transmisión Distribución, Centro Nacional de Despacho de la Energía y ahora representamos a una figura creada en el nuevo mercado eléctrico como la de los Grandes Clientes o Grandes Consumidores, sin embargo, por imperfecciones en las reglamentaciones esta figura no es atractiva en nuestro mercado, ya que los generadores le presentan precios similares a los grandes clientes, así como a las distribuidoras, y los altos costos que se pagan por la transmisión y la distribución hacen casi imposible que la figura tenga éxito como sí lo tiene en otros países y tampoco las distribuidoras desean que exista el gran cliente.
Otra forma importante de mejorar los precios de la energía eléctrica sería promover la construcción de micro, mini y grandes hidroeléctricas y con eso también se daría empleo en las áreas rurales y se evita la fuga de divisas, no obstante, sabemos que las grandes generadoras se oponen al tema por razones conocidas por todos.
Aparte de la vida profesional, participamos en nuestro tiempo libre en Organizaciones cívicas, asociación de santeños y cooperativas por nuestra sensibilidad social, y es por eso que pensamos que en un sector tan sensitivo como el de los servicios públicos no se deben tomar decisiones a la ligera y menos basados en opiniones de personas que buscan notoriedad en los medios de comunicación sin estar actualizados en el asunto, como tampoco basarse en planteamientos de técnicos que se venden al mejor postor y solamente les preocupa mejorar su status personal sin interesarles el beneficio de Panamá ni de los usuarios.
Existen otras imperfecciones en este mercado al igual que en el de las telecomunicaciones, sin embargo será en otro momento que escribiremos más sobre ello.
Si bien es cierto que el proceso de privatización del sistema eléctrico de Panamá fue uno de los mejores de América Latina, debido a que el Estado panameño mantiene en su poder el 50 por ciento de las acciones, también pensamos que ahora, por querer hacer atractiva la venta de las diferentes empresas, se les presentó muchas ventajas a los compradores, y es difícil después lograr una relación justa con los usuarios sino se toca el tema legal, y todos sabemos que al hablar de ese tema se presentará el concepto mal usado de la seguridad jurídica, el cual no debe aplicar cuando se tienen que corregir errores ni injusticias en las leyes, sobre todo cuando se perjudica a lo más importante de un país: su recurso humano.
Todas las empresas eléctricas creadas en la privatización se manejan al filo de lo legal para lograr mayores beneficios, y si en las instituciones reguladoras del sector no existen especialistas con experiencia en el ramo y la firmeza al tomar las decisiones, es seguro que la contraparte tomará las ventajas del caso.
En Panamá, a pesar que el 40 por ciento de sus plantas de generación son térmicas, sabemos que el invierno es más largo que el verano, y por simple ecuación podemos concluir que en el año más se genera con las hidroeléctricas que con las que consumen combustibles, de lo que se deduciría que no se debería aumentar las tarifas.
Además, se conoce que el mercado eléctrico panameño impone un requisito a las empresas generadoras de contratar la mayor parte de su energía, pero también es cierto que cuando existe exceso de agua las empresas térmicas no operan y le compran la energía a las generadoras hidráulicas, por lo que en esos períodos sus plantas no funcionan y no consumen combustibles.
Desde que existía el IRHE hemos trabajado en la parte de Generación, Transmisión Distribución, Centro Nacional de Despacho de la Energía y ahora representamos a una figura creada en el nuevo mercado eléctrico como la de los Grandes Clientes o Grandes Consumidores, sin embargo, por imperfecciones en las reglamentaciones esta figura no es atractiva en nuestro mercado, ya que los generadores le presentan precios similares a los grandes clientes, así como a las distribuidoras, y los altos costos que se pagan por la transmisión y la distribución hacen casi imposible que la figura tenga éxito como sí lo tiene en otros países y tampoco las distribuidoras desean que exista el gran cliente.
Otra forma importante de mejorar los precios de la energía eléctrica sería promover la construcción de micro, mini y grandes hidroeléctricas y con eso también se daría empleo en las áreas rurales y se evita la fuga de divisas, no obstante, sabemos que las grandes generadoras se oponen al tema por razones conocidas por todos.
Aparte de la vida profesional, participamos en nuestro tiempo libre en Organizaciones cívicas, asociación de santeños y cooperativas por nuestra sensibilidad social, y es por eso que pensamos que en un sector tan sensitivo como el de los servicios públicos no se deben tomar decisiones a la ligera y menos basados en opiniones de personas que buscan notoriedad en los medios de comunicación sin estar actualizados en el asunto, como tampoco basarse en planteamientos de técnicos que se venden al mejor postor y solamente les preocupa mejorar su status personal sin interesarles el beneficio de Panamá ni de los usuarios.
Existen otras imperfecciones en este mercado al igual que en el de las telecomunicaciones, sin embargo será en otro momento que escribiremos más sobre ello.