Vergüenza para los agricultores nacionales
Que encumbrados productores y dirigentes arroceros de Chiriquí, para vergüenza de sus colegas, su familia y su provincia, caracterizada siempre por tener gente trabajadora y decente, haya estafado al MIDA cobrando indemnizaciones pecuniarias por pérdidas inexistentes por la siembra de arroz es trágico. El hecho demuestra cuánto grado de degradación ha generado la corrupción en nuestra sociedad.
Una auditoría de la entidad, mostró que de diciembre de 2004 a julio de 2005, funcionarios del MIDA se combinaron con productores deshonestos para certificar que el acaro "spinky" había estropeado sus cosechas, lo que les permitió cobrar centenares de miles de balboas de indemnización. Ya en Azuero se habían denunciado iguales irregularidades., Panamá América
Con semejante abuso, a lo que se exponen es a que el mecanismo de subsidios agrícolas por plagas o malas cosechas, sea eliminado. Y de hecho, somos partidarios de que así se haga, aunque no haya abusos e irregularidades, porque es una cuestión de principio.
Para nosotros, la agricultura, es un negocio como cualquier otro, cuyo riesgo de pérdida o ganancia debe ser asumido exclusivamente por el empresario, no por conglomerado de contribuyentes. De lo contrario, ¿cómo explicar que cuando haya buenas cosechas, no comparta las ganancias con quienes lo subsidian en tiempos malos? El peso de la ley debe dejarse caer sobre los culpables y su nombre debe revelarse para su escarnio público. Se trata de un delito de estafa, o sea de valerse de engaño para procurarse un provecho en perjuicio de otro. ¡A la cárcel!
Una auditoría de la entidad, mostró que de diciembre de 2004 a julio de 2005, funcionarios del MIDA se combinaron con productores deshonestos para certificar que el acaro "spinky" había estropeado sus cosechas, lo que les permitió cobrar centenares de miles de balboas de indemnización. Ya en Azuero se habían denunciado iguales irregularidades., Panamá América
Con semejante abuso, a lo que se exponen es a que el mecanismo de subsidios agrícolas por plagas o malas cosechas, sea eliminado. Y de hecho, somos partidarios de que así se haga, aunque no haya abusos e irregularidades, porque es una cuestión de principio.
Para nosotros, la agricultura, es un negocio como cualquier otro, cuyo riesgo de pérdida o ganancia debe ser asumido exclusivamente por el empresario, no por conglomerado de contribuyentes. De lo contrario, ¿cómo explicar que cuando haya buenas cosechas, no comparta las ganancias con quienes lo subsidian en tiempos malos? El peso de la ley debe dejarse caer sobre los culpables y su nombre debe revelarse para su escarnio público. Se trata de un delito de estafa, o sea de valerse de engaño para procurarse un provecho en perjuicio de otro. ¡A la cárcel!