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Vetos y viajes sin cuenta ni cuentas


El 99% de los problemas que arrastra nuestro país no nació ayer y tampoco hoy, como, de manera contumaz, afirman Torrijos y sus panegiristas. La Deuda Pública que nos ahoga, las crisis de la Educación y de la Salud, la prostitución del Sistema Electoral, la inseguridad pública, el deterioro de la red vial o el caos del transporte, para mencionar solo unos ejemplos, los crearon los militares y su brazo político, el PRD. Pero es lamentable que mientras el PRD, nuevamente en el poder, utiliza los dineros públicos para tergiversar la historia a su favor, los partidos de la oposición, muchos gremios y sindicatos, y también medios de comunicación, les permitan medrar con su estratagema.

Si en Panamá tenemos el sistema de transporte público más inseguro e ineficiente de la América Latina, la culpa es, íntegra, del PRD y sus mentores, los militares, que crearon y amamantaron con toda suerte de privilegios a las mafias en que se han convertido las dirigencias transportistas (y los que están detrás de ellas).

Ahora, después de nuevamente jugarle “la pacheca” al desesperado clamor de los usuarios, las huestes gobiernistas de la Asamblea produjeron otro de sus exabruptos, aprobando una Ley, dizque para “poner orden en el transporte”, que no soluciona los problemas de fondo sino que los agrava. Como era de esperar, no bien salió de la incubadora legislativa el adefesio creado por la bancada oficialista, se levantaron las voces de protesta y las peticiones para que Torrijos vetara el nefasto proyecto. Y, éste, “para responder a la justa demanda de los usuarios y de la población”, sospechosamente, lo vetó y, seguidamente, para la sorpresa de nadie, “otra vez, se fue de paseo”.

A algunos sectores y varios medios de comunicación, que ya habían comenzado a celebrar, anticipadamente, el veto presidencial les cayó como un balde de agua fría. Y no es para menos: el campante viajero, como es su costumbre, volvió a salirse por la tangente. El anunciado veto resultó, como ya es habitual, “otro parto de los montes”. Los transportistas seguirán haciendo de las suyas, mientras su protector se pasea por el mundo, a cuenta del erario.

Cada vez que en Panamá surge una nueva crisis, el ciudadano presidente, tiene o inventa otro viajecito. Esta vez, como antes fue criticado por el secretismo y la inoportunidad de sus viajes sin cuenta, se nos ha dejado saber, anticipadamente, que no va a patear una pelota en un partido de la liga española de fútbol ni a vestirse de torero (para eso tiene madera pero es muy peligroso) sino que, por centésima vez, va a deslumbrar, ahora a los empresarios alemanes, “explicándoles las oportunidades que ofrece nuestro país y las maravillas del proyecto de la ampliación del canal.”

Ese pretexo ya está gastado. Lo que el pueblo panameño quiere es menos escapismos, menos turismo presidencial y que se rindan cuentas pormenorizadas, no demagógicas, de la supuesta utilidad de tantos viajes, que paga el pueblo y no el Sr. Torrijos.

101 años de Panamá América

 
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