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Vicente Pascual B.


En la reunión del martes 6 de este mes, la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE) entregó la Medalla Pedro Boyd Galindo a una de las personas más extraordinarias que he conocido: el ingeniero Vicente Pascual B. Se trata de una distinción muy merecida. Se me hace difícil encontrar las palabras que puedan describir apropiadamente, para los que no lo conocen, quién es Vicente y lo que representa para el país.
Alguien en una oportunidad escribió que la verdadera medida de una persona es la altura de sus ideales, el aliento de su simpatía, la profundidad de sus convicciones y lo largo de su paciencia.
Me siento muy orgulloso de escribir hoy que todas las actuaciones de Vicente contiene los ideales, simpatía, convicción y paciencia que configuran la verdadera medida de una persona dedicada a servirle a los demás.
A Vicente lo encontramos en una cantidad increíble de organizaciones cívicas y profesionales, donde participa activamente. Muchas veces me he preguntado, cómo se las arregla para asistir a tantas reuniones y atender desde hace un año la Gobernación del Distrito Rotario 4240 que abarca Centroamérica, cuyas responsabilidades lo obligan a viajar con frecuencia a cada uno de esos países. Su dedicación personal, fuerte compromiso hacia la excelencia y su liderazgo visionario, han sido instrumentales en el fortalecimiento de esas entidades. Vicente es un convencido de que con un sector privado vigoroso y con organizaciones voluntarias de cultura democrática es menos probable que el país se afloje en tiempos de crisis. Y de allí nace su compromiso.
Persona sencilla, decente, con gran fe en el ser humano, nunca ha sido demasiado importante y nunca se ha sentido demasiado ocupado cuando se trata de ofrecer ayuda y por hacer cosas que nunca antes le habían sido pedidas. Además, como es un excelente escritor y orador, siempre lo buscan para que sea quien prepare los discursos, las charlas y que sea el expositor. Su gran capacidad para dirigir debates, para conciliar puntos de visa antagónicos y para imponer orden, lo han convertido en el moderador preferido para foros, conferencias, talleres etc.
Vicente es ejemplo de lo que los tiempos actuales exigen a las personas: mentes fuertes, corazones grandes y manos dispuestas a trabajar; a quienes la corrupción en el entorno no las puede comprar; que poseen opiniones y voluntad; que tienen honor, personas que no mienten; que pueden colocarse por encima de la demagogia; que condenan las adulaciones falsas sin pestañar; coronadas por el sol, que viven por encima de la neblina en el servicio público y en el pensamiento privado; que no se dejan llevar por el deseo lascivo de dinero fama y poder.
Sus esfuerzos a través de las organizaciones no gubernamentales han estado dirigidos en asegurarle a cada persona una oportunidad: para desarrollar su potencial individual; para recibir una educación de calidad; para trabajar de manera que pueda llevar una forma de vida respetable; para hablar abiertamente de la opresión y para amar a sus semejantes. Eso está evidenciado en sus actuaciones en APEDE, CESA, el Club Rotario, en la Fundación Rotaria, en INCAE y la Fundación de la Ciudad del Saber. Vicente te queremos y te admiramos.

101 años de Panamá América

 
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