Vida partidaria
Corrían los meses finales de 2003. Viajábamos una noche hacia el interior Don Samuel Lewis Galindo y yo, luego de terminar un acto político. De manera formal, me reiteró la invitación para inscribirme en el Partido Solidaridad, la cual acepté con gran orgullo. Se avecinaba la campaña política del 2004 y la elección de la dirigencia en la Convención Nacional de diciembre de 2003. A pesar de haber estado activo en la vida nacional, nunca había pertenecido a partido político alguno, experiencia por lo tanto, algo desconocida, aunque de salida entendida como de gran importancia para mi vida pública.
En medio de la campaña me fui integrando a esa nueva vida. La experiencia de conocer y tratar a la entonces dirigencia fue una gran oportunidad y experiencia. Gente de pensamiento variado, los resumiría bien. Puedo decir que el balance fue positivo, salvo ciertas excepciones que en el tiempo quedaron derrotadas y excluidas, precisamente, por no valorar principios fundamentales que rigen la relación humana, sobre todo la sinceridad y la honestidad en su actuar. Todas fueron experiencias que dejaron aprendizajes y, porqué no decirlo, algunos rasguños que hoy sirven de credencial.
Pasada la campaña, nos enfrascamos en fusionar nuestro partido con el Liberal Nacional, precisamente para lograr el posicionamiento político que hoy nos diferencia de otros colectivos. Algo inédito en la historia política nacional, construido poco a poco y haciendo camino al andar con el Tribunal Electoral, cuya colaboración fue invaluable para sentar un precedente que ojalá se imite cuando pasemos el torneo del 2009, a fin de ir eliminando la atomización de los colectivos y llevarlos a ser fuerzas más coherentes y significativas para el desenvolvimiento de la institucionalidad partidaria, como pilar de nuestra democracia. De un partido pequeño a uno de buen tamaño, con organización a nivel nacional y cada quien elegido en su cargo producto de elecciones internas en donde fueron los votos y no el dedo lo que imperó. Eso es hoy UNION PATRIOTICA, en forma muy abreviada, por supuesto.
Es fundamental en esta etapa, que sepamos conducir al partido por buen camino a fin de, apegados al espíritu del proyecto que movió la fusión, no sólo ser triunfadores en el 2009, sino poder coincidir con los demás colectivos de oposición en una sola, coherente y gran alianza política que produzca un cambio, una transformación de estilo y forma de gobernar. Conocer el destino, para saber cuándo hemos llegado. El país lo espera con ansias y hay que escuchar ese mandato. Así entiendo yo este esfuerzo. Un trabajo en equipo y no individualista. Un compromiso realmente con el país, su democracia y el necesario fortalecimiento de sus instituciones. Un propósito que revitalice a la clase política y la saque de la crítica y del aislamiento en que se encuentra, producto muchas veces de sus errores y comportamientos.
Estamos caminando al borde de varios precipicios. Identificarlos y no caer en ellos, es el gran reto para los que no vemos al país como un pastel o una apuesta cualquiera.