Viene el lobo....
EN EL debate perenne y diuturno que se lleva a cabo en torno al tema espinoso del Seguro Social por incidir en él, factores como son lo económico, lo político, lo médico, lo matemático, lo humano, lo histórico con frecuencia las noticias no son nada buenas.
Escucha uno ora a los altos directivos, a los actuarios, ora a los dirigentes sindicales, a los economistas, a los diputados y cada uno desde su ángulo anunciando momentos difíciles. Viene el lobo...
Recordemos la fábula o la parábola de los años de la infancia en que en una población un muchacho asustaba a los moradores pregonando que venía el lobo, es decir para el caso, cualquiera fiera destructora, que podría ser muy bien un león o cualquier otro depredador de los muchos que abundan, incluso el mismo ser humano y repetía que venía el lobo y la gente sencilla se asustaba y se recogía, y pasado un tiempo, no ocurría nada. Falsa alarma, como dirían los bomberos. Hasta que un día vino el lobo, lo anunció de nuevo y nadie le creyó y sucedió lo peor porque era esta vez de verdad.
Para una fecha próxima, no exactamente definida, según los cálculos matemáticos, la Caja de Seguro Social va a quebrar, no va a tener liquidez, y el programa de IVM fenecerá y no va a haber fondos ni para los ya jubilados. Viene el lobo...
Me imagino cómo se sentirán todos los que dependen después de tantos años de trabajo y de ahorros y de pagos de cuotas al oír esos presagios sibilíticos.
Este anuncio se ha convertido en cantaleta diaria y no dudamos que tengan razón. Y aplaudimos los esfuerzos que se tengan que hacer y se hacen por evitar ir hacia tal despeñadero como el buen piloto que en circunstancias similares frente a un obstáculo visto con anticipación y no por sorpresa, hace los giros y maniobras especializadas para evitar que el iceberg golpee al Titanic.
Según oigo existe un paquete de posibles alternativas de solución por las cuales se tendrá que optar. Entre esas está la posible retención o eliminación de la segunda partida del décimo tercer mes que ni siquiera se le ha pasado por la mente al Ministro de Economía, pero que reconoce que está en el paquete de las soluciones.
También se habla de un sacrificio colectivo de los que pagan seguro sobre todo de los obreros en cuanto al incremento de la cuota.
Y cuando se quieran aplicar estas normas proliferarán las protestas violentas que puedan conducir a la ingobernabilidad o a la desestabilización y se dice que estas hay que verlas como un lado de la moneda ya que éstas protestas se esperarán siempre, hágase una cosa u otra, pero peor es el otro lado de la moneda que sería que por no hacer nada, ocurra el colapso de la Caja.
La clase obrera que es como la voz de todos los asegurados hablan de un sacrificio impuesto y sugieren que antes de aplicar estas reformas que emanan del FMI , habría que cumplir con otras tareas pendientes: que el gobierno se ponga al día en sus cuotas, que los empresarios morosos sean obligados a actualizar coactivamente su situación y que el Banco Nacional pague mejores intereses a los depósitos del Seguro y que se haga una reorganización y una desburocratización de la estructura de la Caja.
A mi mente vienen todos los sucesos del pasado, de mala administración del Seguro en la cual se vieron implicados funcionarios de altura y que supuestamente fueron sancionados y donde se perdieron x cantidad de millones del dinero de los asegurados y se publicaron como es usual en tono de alharaca pero lo que nunca se dijo qué se hizo . ¿se recuperó algo? Aún recuerdo que se publicó en una diario de la localidad el facsímil de un cheque por un millón de dólares de los seguros de un programa de viviendas que todavía no se habían construido. Y qué se hizo? Se recuperó algo? Todavía estamos a tiempo. Allí comenzó el problema en parte. ¿Lo que se perdió, se perdió? Si se tratara de ir recuperando ya que para esto no existe la prescripción, si se rebajaran los sueldos , si los que más tienen se despojaran de sus fabulosos ingresos, habría mejor actitud para un sacrificio de las clases de menos ingresos. Así no le temeríamos al lobo.
Escucha uno ora a los altos directivos, a los actuarios, ora a los dirigentes sindicales, a los economistas, a los diputados y cada uno desde su ángulo anunciando momentos difíciles. Viene el lobo...
Recordemos la fábula o la parábola de los años de la infancia en que en una población un muchacho asustaba a los moradores pregonando que venía el lobo, es decir para el caso, cualquiera fiera destructora, que podría ser muy bien un león o cualquier otro depredador de los muchos que abundan, incluso el mismo ser humano y repetía que venía el lobo y la gente sencilla se asustaba y se recogía, y pasado un tiempo, no ocurría nada. Falsa alarma, como dirían los bomberos. Hasta que un día vino el lobo, lo anunció de nuevo y nadie le creyó y sucedió lo peor porque era esta vez de verdad.
Para una fecha próxima, no exactamente definida, según los cálculos matemáticos, la Caja de Seguro Social va a quebrar, no va a tener liquidez, y el programa de IVM fenecerá y no va a haber fondos ni para los ya jubilados. Viene el lobo...
Me imagino cómo se sentirán todos los que dependen después de tantos años de trabajo y de ahorros y de pagos de cuotas al oír esos presagios sibilíticos.
Este anuncio se ha convertido en cantaleta diaria y no dudamos que tengan razón. Y aplaudimos los esfuerzos que se tengan que hacer y se hacen por evitar ir hacia tal despeñadero como el buen piloto que en circunstancias similares frente a un obstáculo visto con anticipación y no por sorpresa, hace los giros y maniobras especializadas para evitar que el iceberg golpee al Titanic.
Según oigo existe un paquete de posibles alternativas de solución por las cuales se tendrá que optar. Entre esas está la posible retención o eliminación de la segunda partida del décimo tercer mes que ni siquiera se le ha pasado por la mente al Ministro de Economía, pero que reconoce que está en el paquete de las soluciones.
También se habla de un sacrificio colectivo de los que pagan seguro sobre todo de los obreros en cuanto al incremento de la cuota.
Y cuando se quieran aplicar estas normas proliferarán las protestas violentas que puedan conducir a la ingobernabilidad o a la desestabilización y se dice que estas hay que verlas como un lado de la moneda ya que éstas protestas se esperarán siempre, hágase una cosa u otra, pero peor es el otro lado de la moneda que sería que por no hacer nada, ocurra el colapso de la Caja.
La clase obrera que es como la voz de todos los asegurados hablan de un sacrificio impuesto y sugieren que antes de aplicar estas reformas que emanan del FMI , habría que cumplir con otras tareas pendientes: que el gobierno se ponga al día en sus cuotas, que los empresarios morosos sean obligados a actualizar coactivamente su situación y que el Banco Nacional pague mejores intereses a los depósitos del Seguro y que se haga una reorganización y una desburocratización de la estructura de la Caja.
A mi mente vienen todos los sucesos del pasado, de mala administración del Seguro en la cual se vieron implicados funcionarios de altura y que supuestamente fueron sancionados y donde se perdieron x cantidad de millones del dinero de los asegurados y se publicaron como es usual en tono de alharaca pero lo que nunca se dijo qué se hizo . ¿se recuperó algo? Aún recuerdo que se publicó en una diario de la localidad el facsímil de un cheque por un millón de dólares de los seguros de un programa de viviendas que todavía no se habían construido. Y qué se hizo? Se recuperó algo? Todavía estamos a tiempo. Allí comenzó el problema en parte. ¿Lo que se perdió, se perdió? Si se tratara de ir recuperando ya que para esto no existe la prescripción, si se rebajaran los sueldos , si los que más tienen se despojaran de sus fabulosos ingresos, habría mejor actitud para un sacrificio de las clases de menos ingresos. Así no le temeríamos al lobo.