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Viernes Santo


La voz del viejo campanario de la Iglesia de la Heroica Villa de Los Santos llama hoy, Viernes Santo, a todos los santeños, a recordar tanto en sus pensamientos, como conversaciones y acciones de este Viernes Santo, la pasión y muerte de Jesucristo

También, para estas fechas, nadie que desde las primeras décadas del pasado siglo, santeño o no, recorriera los campos y poblaciones de las provincias de Los Santos y Herrera, puede olvidar la dedicación permanente, los desvelos y la abnegada protección que brindara la “Niña Anita” a los pobres del campo, a los enfermos, a los desvalidos.

Mucho menos su decidida participación en las actividades cívicas y religiosas en la Heroica Villa de Los Santos. La Semana Santa, San Juan de Dios, las Festividades de María Virgen, Noche Buena y tantas otras actividades que por más de tres cuartos de siglo contaron con sus servicios, al igual que los pacientes del Hospital San Juan de Dios que recibieron sus manifestaciones de bondad infinita.

Ana María Moreno Castillo, nacida un 28 de mayo de 1887, que dedicó su vida al bien y la virtud, vive en nuestra memoria -“espejo donde vemos a los ausentes”- donde viven presentes tantas imágenes de nuestra infancia y pubertad, en los que destacan los recuerdos de quien desde niños nos brindó sus ternuras y caricias, de quien nunca nos negó una sonrisa, que con su lento andar y su rostro celestial, acogía en el calor del hogar familiar las alegrías y tristezas de todos, para convertirlas en oraciones que solo su bondad infinita podía hacerlas llegar al cielo: la Niña Anita... nuestra Mamá-tía.

A raíz de un reconocimiento que le ofrecieron los habitantes de La Villa de Los Santos, el Padre Francisco Sáenz se refería así, en 1946, de la Niña Anita: “...ha sido la Maestra de la Ciencia que lleva al cielo, el Catecismo, de todos los que son buenos en Los Santos, la que sabe vestir de galas nuestro templo parroquial, la que sabe rezar por todos nuestros amados difuntos. La que llamamos todos: “La Niña Anita”. ¡Hija buena de Dios! ¡Hija noble de Los Santos?

En una sociedad dónde, poco o nada se hace para dar a conocer y honrar la vida y obra de quienes, con humildad y regocijo, entregaron su vida a practicar el bien sin esperar recompensas, la memoria de la Niña Anita adquiere, para estas fechas de Semana Santa, especial relevancia. Ello es así por tratarse de una persona que supo conjugar, a lo largo de toda su vida, el más alto significado de las enseñanzas cristianas y el amor al prójimo. Supo siempre, en palabras de Cervantes, en la llaneza y en la humildad, compartir con el prójimo los regocijos más aventurados.

101 años de Panamá América

 
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