Vigencia del Nuevo Periodismo (II)
No es que descarte de plano el interés o la importancia de la noticia por su valor informativo directo. El lector siempre querrá saber qué ocurre en su provincia y es deber del periodista tratar de saciar su voracidad informativa. Eso nunca perecerá. Lo que sucede es que el desarrollo de la tecnología de los medios de comunicación tiende a crear parcelas de información. Podríamos decir que la parcela de la TV y la radio es la información directa e inmediata, aunque cada vez se inclinan más ambos medios al análisis de la noticia. La parcela de la prensa escrita - diario o revista - es la del cómo pasó el acontecimiento, es decir los ingredientes que determinaron en el plano humano que los hechos sucedieran en ésta o aquélla dirección, las reacciones humanas y sociales que se derivan o proyectan a partir de un suceso.
CNN y los canales panameños nos dijeron minuto a minuto que Gorbachov había sido derrocado por su vicepresidente y sus ministros y que él estaba aislado en su casa de campo a orillas del mar Negro. ¿Iban a repetir lo mismo los diarios internacionales al día siguiente? Fue muy difícil obtener información fidedigna de lo que hizo y pensó el líder soviético y el impacto del golpe sobre su esposa y su familia. "Time" movilizó a sus corresponsales en la URSS y éstos dieron a conocer después, que Gorbachov escribió su testamento porque temió ser ejecutado por una brigada de la KGB y Raisa, su sofisticada mujer, sufrió una tremenda alza de presión arterial que llegó a inmovilizarla medio cuerpo y agitó sus manos desde entonces hasta su muerte en espasmos nerviosos incesantes. ¿Alguien en su sano juicio podría jurar que estos datos de comportamiento humano no interesan a los lectores?
El Nuevo Periodismo no se estructura sólo a base de elegantes y bien hilvanadas palabras. El Nuevo Periodismo, pienso yo, es, por encima de consideraciones estilísticas, el resultado de un esfuerzo extraordinario de investigación periodística. Es imprescindible que el reportero, o el equipo de reporteros, trabaje incansablemente en la recopilación del mayor número posible de datos humanos sobre el sujeto o noticia en cuestión. A menudo el reportero debe convertirse en la sombra del personaje de la noticia. Debe observarlo minuciosamente. Escudriñar sus apariencias en busca de elementos noticiosos, color de traje, camisa y corbata; inspeccionar y anotar sus gestos; escrutar sus hobbies, sus diversiones y pasatiempos. Investigar sus discursos y textos escritos, si fuera un político; indagar sus antecedentes familiares, su pasado, su universo cotidiano, en sus estudios regulares, su ficha médica, sus matrimonios, viajes, sus triunfos y fracasos.
Recuerdo que en el proceso de Miami a Manuel Antonio Noriega se repetían los nombres de Luis del Cid y Floyd Carlston. Pero ¿qué sabíamos de Carlston, como ser humano? ¿Dónde se formó en la niñez, quiénes lo rodearon en la juventud, cómo se convirtió en piloto de misiones clandestinas? No porque Carlston estaba en prisión debía ignorarse sus antecedentes humanos. Hubo una enorme e inédita área de trabajo de investigación para desentrañar, de Noriega hacia abajo y hacia arriba, cómo esos oficiales de las fuerzas armadas y sus asociados civiles se despeñaron por los abismos tenebrosos del narcotráfico. Todavía hay mucha tela por cortar, a pesar del tiempo transcurrido desde la prisión de Noriega, sobre sus conexiones humanas y financieras en Panamá y en otros países.
Un trabajo periodístico de esta magnitud deja fuera de lugar al estereotipo del reportero solitario que anda husmeando la noticia como el galgo que escapa de la manada para encontrar a la zorra por sus propias e individuales fuerzas. El personaje bohemio que fuma nerviosamente un cigarrillo tras otro de las novelas y films de los años "30 - "40 se ha desvanecido borrosamente en el tiempo. Ahora es casi un personaje de museo como los linotipos de plomo fundido. Ha sido reemplazado por unidades de trabajo constituidas invariablemente por un reportero que busca las noticias donde se producen; un editorial researcher, o investigador editorial, que pesquisa fuentes escritas, visuales o de cualquier tipo (archivos, bibliotecas, registros públicos, notarías, bancos, lo que sea) para aportar documentos testimoniales sobre el hecho. Y un "writer", un escritor de oficio, que escribe después de organizar toda la maraña informativa obtenidas de fuentes orales o escriturarias. En la unidad o "team" de trabajo debe existir más de un reportero o investigadores, según la dimensión o impacto del acontecimiento. La integración cuantitativa y cualitativa del equipo queda a la decisión del editor de página o sección, en diálogo y coordinación con el director general.
A menudo el Nuevo Periodismo, cuyo apologista máximo es Tom Wolfe, confunde sus fronteras con el llamado Periodismo Interpretativo, cuyos principales exponentes son The New York Times en Estados Unidos y "Le Monde" en Francia y "El País" de España. Es corriente en estos diarios la coexistencia del periodismo directo, enunciativo de la noticia, y el periodismo interpretativo. La cobertura de una noticia de impacto - golpe de Estado, conflicto bélico, descubrimiento científico, galardones literarios de prestigio - involucra el tratamiento simultáneo de ambas modalidades. El periodismo directo registra el hecho, con algunos rasgos y detalles. El periodismo interpretativo profundiza el hecho, analiza la repercusión, desmenuza el radio de su impacto o influencia, ordena los antecedentes y "background".
Es prudente subrayar, sin embargo, que el periodismo interpretativo no es periodismo de opinión. Es periodismo objetivo, neutral hasta donde la expresión no resulte sinónimo de lo incoloro; es periodismo premeditadamente descomprometido, que no comporta juicios de valor sobre el sujeto o el hecho. El periodismo interpretativo se propone ampliar el contexto informativo del acontecimiento, enriquecerlo con noticias convergentes, aunque no necesariamente sobre el mismo asunto. Por ejemplo, aunque gran parte de su personalidad se mantiene aún en una premeditada penumbra, Osama bin Laden es un tema fascinante desde el punto de vista del periodismo de investigación y de interpretación. La red de topos instalada en Estados Unidos, Europa y el resto del mundo a la espera de una orden para desencadenar otra ofensiva terrorista, los nexos con Saddam Husseim, la identificación de sus fuentes de financiamiento, sus probables planes para controlar a los países del Golfo Pérsico y suspender el suministro de petróleo, el emplazamiento de los laboratorios donde se trabajó en el bioterrorismo. Los equipos de investigación periodística deben trabajar en forma paralela a los servicios de inteligencia, pero aprovechando hasta donde puedan los descubrimientos de las agencias estatales que ahora luchan desesperadamente para recuperar el tiempo perdido, después del ataque al World Trade Center.
Allá por 1953, el Instituto Internacional de Prensa promovió debates esclarecedores entre sus miembros para definir las fronteras del periodismo interpretativo. Este tiende a la formación de opiniones, inevitablemente. Pero no es en sí mismo una opinión, no desplaza ni sustituye a las opiniones de editorialistas y columnistas en las secciones correspondientes del diario. En opinión de expertos norteamericanos, el periodismo interpretativo corresponde al campo de la información y no de la opinión. En sectores de la prensa europea, se critica el periodismo interpretativo de "Le Monde" porque es un disfraz académico de un izquierdismo intelectual; b) abusa en la exposición y enumeración de antecedentes y "background". En el periodismo, como en vinos y mujeres, hay gustos y gustos. Más allá de posiciones subjetivas, el tiraje puede ser un índice objetivo de la buena o deficiente aplicación del periodismo interpretativo, que no puede confundirse con un periodismo de especialistas para especialistas, porque ello sería elitista, antiperiodístico porque no busca las masas, y además es supremamente aburrido.
La primera entrega de este artículo fue publicada el domingo 11 de noviembre del año en curso.
CNN y los canales panameños nos dijeron minuto a minuto que Gorbachov había sido derrocado por su vicepresidente y sus ministros y que él estaba aislado en su casa de campo a orillas del mar Negro. ¿Iban a repetir lo mismo los diarios internacionales al día siguiente? Fue muy difícil obtener información fidedigna de lo que hizo y pensó el líder soviético y el impacto del golpe sobre su esposa y su familia. "Time" movilizó a sus corresponsales en la URSS y éstos dieron a conocer después, que Gorbachov escribió su testamento porque temió ser ejecutado por una brigada de la KGB y Raisa, su sofisticada mujer, sufrió una tremenda alza de presión arterial que llegó a inmovilizarla medio cuerpo y agitó sus manos desde entonces hasta su muerte en espasmos nerviosos incesantes. ¿Alguien en su sano juicio podría jurar que estos datos de comportamiento humano no interesan a los lectores?
El Nuevo Periodismo no se estructura sólo a base de elegantes y bien hilvanadas palabras. El Nuevo Periodismo, pienso yo, es, por encima de consideraciones estilísticas, el resultado de un esfuerzo extraordinario de investigación periodística. Es imprescindible que el reportero, o el equipo de reporteros, trabaje incansablemente en la recopilación del mayor número posible de datos humanos sobre el sujeto o noticia en cuestión. A menudo el reportero debe convertirse en la sombra del personaje de la noticia. Debe observarlo minuciosamente. Escudriñar sus apariencias en busca de elementos noticiosos, color de traje, camisa y corbata; inspeccionar y anotar sus gestos; escrutar sus hobbies, sus diversiones y pasatiempos. Investigar sus discursos y textos escritos, si fuera un político; indagar sus antecedentes familiares, su pasado, su universo cotidiano, en sus estudios regulares, su ficha médica, sus matrimonios, viajes, sus triunfos y fracasos.
Recuerdo que en el proceso de Miami a Manuel Antonio Noriega se repetían los nombres de Luis del Cid y Floyd Carlston. Pero ¿qué sabíamos de Carlston, como ser humano? ¿Dónde se formó en la niñez, quiénes lo rodearon en la juventud, cómo se convirtió en piloto de misiones clandestinas? No porque Carlston estaba en prisión debía ignorarse sus antecedentes humanos. Hubo una enorme e inédita área de trabajo de investigación para desentrañar, de Noriega hacia abajo y hacia arriba, cómo esos oficiales de las fuerzas armadas y sus asociados civiles se despeñaron por los abismos tenebrosos del narcotráfico. Todavía hay mucha tela por cortar, a pesar del tiempo transcurrido desde la prisión de Noriega, sobre sus conexiones humanas y financieras en Panamá y en otros países.
Un trabajo periodístico de esta magnitud deja fuera de lugar al estereotipo del reportero solitario que anda husmeando la noticia como el galgo que escapa de la manada para encontrar a la zorra por sus propias e individuales fuerzas. El personaje bohemio que fuma nerviosamente un cigarrillo tras otro de las novelas y films de los años "30 - "40 se ha desvanecido borrosamente en el tiempo. Ahora es casi un personaje de museo como los linotipos de plomo fundido. Ha sido reemplazado por unidades de trabajo constituidas invariablemente por un reportero que busca las noticias donde se producen; un editorial researcher, o investigador editorial, que pesquisa fuentes escritas, visuales o de cualquier tipo (archivos, bibliotecas, registros públicos, notarías, bancos, lo que sea) para aportar documentos testimoniales sobre el hecho. Y un "writer", un escritor de oficio, que escribe después de organizar toda la maraña informativa obtenidas de fuentes orales o escriturarias. En la unidad o "team" de trabajo debe existir más de un reportero o investigadores, según la dimensión o impacto del acontecimiento. La integración cuantitativa y cualitativa del equipo queda a la decisión del editor de página o sección, en diálogo y coordinación con el director general.
A menudo el Nuevo Periodismo, cuyo apologista máximo es Tom Wolfe, confunde sus fronteras con el llamado Periodismo Interpretativo, cuyos principales exponentes son The New York Times en Estados Unidos y "Le Monde" en Francia y "El País" de España. Es corriente en estos diarios la coexistencia del periodismo directo, enunciativo de la noticia, y el periodismo interpretativo. La cobertura de una noticia de impacto - golpe de Estado, conflicto bélico, descubrimiento científico, galardones literarios de prestigio - involucra el tratamiento simultáneo de ambas modalidades. El periodismo directo registra el hecho, con algunos rasgos y detalles. El periodismo interpretativo profundiza el hecho, analiza la repercusión, desmenuza el radio de su impacto o influencia, ordena los antecedentes y "background".
Es prudente subrayar, sin embargo, que el periodismo interpretativo no es periodismo de opinión. Es periodismo objetivo, neutral hasta donde la expresión no resulte sinónimo de lo incoloro; es periodismo premeditadamente descomprometido, que no comporta juicios de valor sobre el sujeto o el hecho. El periodismo interpretativo se propone ampliar el contexto informativo del acontecimiento, enriquecerlo con noticias convergentes, aunque no necesariamente sobre el mismo asunto. Por ejemplo, aunque gran parte de su personalidad se mantiene aún en una premeditada penumbra, Osama bin Laden es un tema fascinante desde el punto de vista del periodismo de investigación y de interpretación. La red de topos instalada en Estados Unidos, Europa y el resto del mundo a la espera de una orden para desencadenar otra ofensiva terrorista, los nexos con Saddam Husseim, la identificación de sus fuentes de financiamiento, sus probables planes para controlar a los países del Golfo Pérsico y suspender el suministro de petróleo, el emplazamiento de los laboratorios donde se trabajó en el bioterrorismo. Los equipos de investigación periodística deben trabajar en forma paralela a los servicios de inteligencia, pero aprovechando hasta donde puedan los descubrimientos de las agencias estatales que ahora luchan desesperadamente para recuperar el tiempo perdido, después del ataque al World Trade Center.
Allá por 1953, el Instituto Internacional de Prensa promovió debates esclarecedores entre sus miembros para definir las fronteras del periodismo interpretativo. Este tiende a la formación de opiniones, inevitablemente. Pero no es en sí mismo una opinión, no desplaza ni sustituye a las opiniones de editorialistas y columnistas en las secciones correspondientes del diario. En opinión de expertos norteamericanos, el periodismo interpretativo corresponde al campo de la información y no de la opinión. En sectores de la prensa europea, se critica el periodismo interpretativo de "Le Monde" porque es un disfraz académico de un izquierdismo intelectual; b) abusa en la exposición y enumeración de antecedentes y "background". En el periodismo, como en vinos y mujeres, hay gustos y gustos. Más allá de posiciones subjetivas, el tiraje puede ser un índice objetivo de la buena o deficiente aplicación del periodismo interpretativo, que no puede confundirse con un periodismo de especialistas para especialistas, porque ello sería elitista, antiperiodístico porque no busca las masas, y además es supremamente aburrido.
La primera entrega de este artículo fue publicada el domingo 11 de noviembre del año en curso.