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Violencia Doméstica : Cómo se manifiesta en el rendimiento escolar


ES LAMENTABLE y preocupante saber, que con el pasar de los días, se incrementa la violencia, principalmente doméstica en nuestro país. Solamente en el distrito de Panamá, se registran el 29% de los casos reportados en las instancias judiciales, unos 350 por mes en el municipio de Panamá, según cifras estadísticas en los primeros cuatro meses del año 2006.
Los estudios provenientes de la sociología y la antropología cultural insertan a la familia como el núcleo vital de la sociedad, por ser en su seno, donde se producen los diferentes cambios que le darán forma y cohesión a ese grupo social y cultural.
Alrededor de la familia se constituyen los grupos que conoceremos como entorno social: la escuela; los clubes deportivos, cívicos y sociales; los grupos de índole religiosa; las juntas comunales, en cada uno de nuestros corregimientos, y otras más; por lo tanto, gran parte de los pobladores tienen una representación clara de una familia, sobre la base de las circunstancias que le haya tocado vivir, por haber nacido en ella o bien por haber formado una propia.
Partiendo del hecho de que cada individuo es diferente, aún dentro de un mismo círculo social, en especial el familiar, afloran diferentes formas de pensamiento, actitudes, maneras de resolver situaciones y esta diferenciación en ocasiones motiva el surgimiento de conflictos que de otra forma se podrían resolver por la vía del diálogo, por su parte, los integrantes buscan la solución solamente en el imperio de la fuerza y la sinrazón.
La familia "ideal", compuesta por padre, madre, hijo, hija, no es el común que predomina, especialmente, en los estratos inferiores de toda sociedad y la nuestra no escapa a esa realidad. Las áreas rurales y urbano-marginales en nuestro país, están llenas de ejemplos de grupos familiares numerosos, mayores de ocho individuos.
La violencia doméstica posee variadas formas; agresión física; golpes, mordidas, patadas, empujones; sexual, relaciones forzadas, amenazas con intimidación; psicológicas, etiquetar haciendo notar aspectos negativos de la persona; patrimoniales, destrucción de los muebles, ropas y otros enseres.
Esto se entiende, como el uso de fuerza psicológica o dependencia económica para producir daño a otro miembro del grupo familiar, donde se ejerce, valiéndose de todo, el poder y control. La situación evidentemente afecta las relaciones de familia, donde algunos poseen el dominio y control de las situaciones, en franco sometimiento constante del resto.
Esta lucha por el poder, muchas de las veces, entre los cónyuges, se refleja en los hijos y su repercusión tanto en el hogar como en el aula de clases. Sufren daños de índole psicológica que afectan su conducta escolar, convirtiéndose en individuos inestables, depresivos e inseguros, que en su ser interno se sienten culpables de la situación doméstica. Su desempeño es precario y no es más que el reflejo de esa situación que vive el niño en su hogar y entorno doméstico.
La emergente crisis social y familiar, requiere de la acción multidisciplinaria de profesionales de la salud mental, trabajadores sociales, psicólogos, además de programas, planes y actividades, en conjunto con el Estado, sectores jurídicos-legal en el ámbito de corregidurías y Policía Nacional, - que en esta materia necesitan de mayor orientación en la aplicación de las normativas -, educación, comunidad y la sociedad civil en general, ya que afecta importantes sectores de la población, entre ellos, las mujeres, niñas, niños, ancianos, ancianas, como una forma endémica de la violencia intrafamiliar.
Lo más preocupante es que los jóvenes que mañana serán el futuro del país, hoy pasan por una sensible situación, la crisis del sistema educativo, reflejada en gran parte de los estudiantes de educación media, que no logran aprobar los exámenes de admisión de las universidades oficiales, me refiero a la Universidad de Panamá y la Universidad Tecnológica; el promedio de logros de las pruebas de capacidades académicas, que tienen que ver con razonamiento, comprensión de lectura y redacción, apenas llega al 38.5 por ciento de aprobación.
Incluso, las estadísticas del Ministerio de Educación, demuestran que el alto porcentaje de repitencia que tienen los alumnos de básica y media, especialmente por deficiencia en las cuatro asignaturas básicas, implica para el estado, una deuda de más de 23 millones de balboas anualmente, los resultados de casi 100 mil pruebas aplicadas a más de 29 mil estudiantes, reflejan graves deficiencias en las asignaturas básicas que ya hemos divulgado en otras ocasiones.
Sin duda, este es un problema que atañe a toda la sociedad, por ello, hacemos un llamado a todos los sectores para que formen parte de ese esfuerzo que realizan instituciones como la nuestra, en el MEDUCA, de ofrecer orientación a través de programas de prevención que orienten y redirijan los enfoques mal infundados que actualmente se reflejan, principalmente en nuestros niños, niñas y jóvenes. Brindémosles el apoyo y orientemos a quienes en el futuro serán los que le darán continuidad a este esfuerzo por ser mejores hombres y mujeres. Juntos, podemos hacer la diferencia, con respecto a las deficiencias detectadas.

101 años de Panamá América

 
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