Violencia en escuelas
Desde hace algunos años vemos como noticia en los medios de comunicación, hechos que hablan de la violencia dentro de las escuelas. Todo ha llegado al punto que lo que antes nos sorprendía, hoy parece un dato más, una anécdota más en las aulas. Para comprender estas situaciones de violencia, debemos reflexionar sobre ellas considerando el contexto social; es decir, el marco en el cual se desarrolla la vida de la institución escolar y las relaciones internas que existen.
En el aula lo importante es saber que el docente, desde su rol específico, puede desarrollar sólo una tarea de prevención primaria, promover el desarrollo de un entorno de contención y convertirse en guía en el momento de buscar ayuda. El tratamiento y el revertir la situación corresponderán a especialistas.
En algunos países, los ministerios de Educación han lanzado campañas nacionales a través de los medios de comunicación social para crear cierta conciencia social que favorezca la prevención de fenómenos violentos en las escuelas.
La violencia escolar se debe a la inseguridad social, y sólo podrá ser frenada si la sociedad, en su conjunto, inicia una lucha sin tregua en contra de las causas de fondo que inciden en el clima de violencia ya que, de otro modo, seguirá siendo un lugar donde cada día resulte más difícil y complicado vivir.
A nadie sorprende que la violencia escolar preocupa a los maestros y profesores, pues cada día vemos los problema de banda juveniles que existen en barrios donde viven los estudiantes, que a su vez, quieren trasladarlo a los centros escolares poniendo en peligro a los miles que cursan estudios en esos centros.
El crecimiento de las bandas juveniles en nuestros barrios debe ser un motivo que la autoridades competente en el sistema educativo debe preocuparle.
Se debe iniciar programa para evitar el aumento de la violencia en nuestros centros educativos e integrar a los padres de familias como el principal sujeto en este problema, y debe desempeñar un rol importante en la educación de su hijo.
La violencia no conduce a ningún lado, sabemos que genera más violencia, y las cifras de la misma son realmente alarmantes.