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Visión del centenario


La eternidad, desde un punto de vista individual, consiste en la sucesión interminable del día y de la noche, para todos los humanos que habitamos el planeta terrestre. No se trata de hacer filosofía y menos filosofía de la historia, para lo cual confesamos y admitimos nuestra incapacidad. De lo que aquí escribimos es de la percepción que podemos tener de lo que sucede alrededor del denominado Primer Centenario de la República.
No es nuestro propósito “Ecraser le bourgeois” (escandalizar al burgués, en traducción literal). Pero conviene, de cuando en vez, que se nos ocurra hacer un breve balance, para explicarnos y explicar el tema.
La improvisación es una de las fuerzas colectivas más características de nuestra nación. Francia y Estados Unidos celebraron en la década del setenta pasados sus 200 años de grandezas (políticas y culturales, la primera; de dominio comercial y militar, los segundos), luego de prepararse como países grandes y adelantados que son, desde aquellos tiempos. Ambas efemérides marcaron huella universal, sobre todo porque la televisión funciona pera el mundo entero.
Nosotros esperamos que la conmemoración estuviera muy próxima (año y medio como máximo), para hacer lo que estamos presenciando día a día. Pero no está mal, sino dejando un saldo que tiene aspectos favorables.
Se han reeditado algunas obras importantes para nosotros, de varios autores panameños, lo que era muy conveniente, si bien el gobierno de las privatizaciones se adelantó, al publicar la Biblioteca de la Nacionalidad, con fecha de 1999, preparada antes, con un ambicioso plan de 32 volúmenes y 55 obras (algunos volúmenes recogen producciones de dos autores), a fin de conmemorar la entrega del Canal al gobierno panameño, el 31 de diciembre de 1999, cuando ya había uno diferente. Se obtuvo que la Autoridad del Canal de Panamá asumiera la responsabilidad de la edición y lo más seguro es que esa entidad pagó el voluminoso costo, pues toda la obra se imprimió con gran cuidado en Colombia. Este afán venía a limitar mucho las posibilidades editoriales para el Centenario, pero estamos sabiendo que ahora se publica un manojo de obras de mérito, con motivo de esta última efeméride.
Se están celebrando también, desde hace meses, actos culturales nutridos y ciclos de conferencias sobre temas nacionales, presentados por conocidos intelectuales panameños.
Pero estimamos que los de mayor significación han sido los suplementos hebadomadarios de recapitulación histórica, que los diarios El Panamá América, Crítica y La Prensa publican siguiendo buenos planes de selección. El objeto ha sido el de dar a conocer síntesis de varias épocas del devenir nacional y sobre todo del siglo pasado. Algunos suplementos se han editado bajo la dirección de reputados historiadores nacionales, como obras de la planta editorial de esos diarios, o de autores personales que han cooperado con sus conocimientos.
Igualmente se celebran exposiciones de fotografías, sobre todo de fines del siglo XIX y de las décadas iniciales del XX, lo mismo que de obras pictóricas de artistas nacionales y extranjeros. Hay personas que desde sus cargos públicos, universitarios y privados han contribuido a que no nos quedáramos huérfanos de las actividades indicadas, sin que los identifiquemos a todos, porque esa colaboración ha sido muy valiosa y a veces anónima, por modestia.
Si bien las aristas a que nos hemos referido son positivas, también hemos advertido un exagerado tono de festejo, de celebración y a la par que cierta propaganda triunfalista injustificada, como si lo ocurrido en Panamá, en el siglo que contamos a partir de la independencia de 1903, fuera todo impoluto y glorioso, lo que está lejos de ser cierto en un país reducido en su geografía, en su escasa población, y por la falta de capacidad y visión de algunos gobernantes que no comprendieron lo que tenían entre manos y se dedicaron a pelechar, como lo dice nuestro pueblo benévolamente, cuando se percata de que utilizaron malamente los recursos estatales.
Estimamos, finalmente, que el Centenario ha permitido reunir contemporáneos documentos y obras de carácter histórico, artístico y literario que propiciarán que se piense en una revaluación de la historia patria, por la cantidad y calidad de los propósitos que se están logrando, los cuales habrían sido mayores si hubiéramos iniciado tales actividades con el tiempo indispensable para una labor orgánica de saldos positivos y de futuro.

(* Especialista en Derecho Financiero, y actual Directora Nacional de Registro de la Comisión Nacional de Valores. Las opiniones plasmadas no reflejan la posición de la Comisión Nacional de Valores de Panamá, y son responsabilidad exclusiva de la autora.)

101 años de Panamá América

 
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