Viste a Panamá de Patria...¡ y a tu conciencia también!
Bajo este título y con muy buen tino, el alcalde del distrito capital, Juan Carlos Navarro, lleva adelante, una loable campaña, tendiente a exaltar el más trascendental acto de la historia patria, como es la reversión del canal a manos panameñas, con lo cual Panamá alcanza su plena y verdadera soberanía como nación, gesto con el que la primera autoridad del distrito demuestra un hondo sentido nacionalista, mismo que, lamentablemente, parece ausente en los integrantes del Consejo Municipal.
Ello es así, porque ante el empuje de la campaña, algunos ediles capitalinos se han horrorizado (como si fuera un delito) ante el hecho de que, según denuncian, algunos comercios del corregimiento de Tocumen han recibido copia del Acuerdo 150 de 8 de octubre de 1996, que obliga a los comerciantes de la capital a adornar con motivos patrios sus vitrinas. Frente a esto, han aprobado una resolución en que tímidamente, "piden y exhortan" a los comerciantes que adornen sus vitrinas con estos motivos, so pretexto de que no se les puede "obligar a incurrir en gastos inherentes a sus presupuestos". ¡Vergüenza debiera darles!. O es que olvidan que a la Patria no se le impone condiciones.
Dónde están los discípulos de Arnulfo Arias y los ediles del Partido Revolucionario Democrático, organización política que se ha caracterizado por ir a la vanguardia en la defensa de la soberanía nacional y la más llamada a defender lo que significa la conquista plena del territorio panameño con la reversión a Panamá de su canal, ya que este es el principal logro del líder espiritual de ese partido, Omar Torrijos.
Los ediles se han horrorizado y su asustan por la supuesta distribución del Acuerdo 150, porque dicen que el carácter obligatorio de adornar las vitrinas con motivos patrios allí establecido, era "expresamente para el año 1996", obligatoriedad que ellos dicen no compartir, y que contrariamente debieran apoyar, máxime en esta crucial fecha histórica en que el pueblo panameño vivirá, dentro de escasos días, uno de sus más grandes momentos.¡Timoratos, pusilánimes! En vez de tratar de entorpecer la campaña del alcalde Navarro, debieran copiar el ejemplo de sus antecesores que no se conformaron con "exhortar", o con "pedir" a los comerciantes, sino con exigirles que durante el mes de la patria se exalte su majestuosidad con la exhibición de sus símbolos. De hecho, la obligatoriedad de enarbolar la bandera panameña en los días de fiestas, feriados y cívicos en todos los edificios públicos, se encuentra establecida en el Artículo 10 de la Ley 34 de 15 de diciembre de 1949, que reglamenta el uso de la Bandera Nacional, vigente en la actualidad, y que dicho sea de paso, fue firmada por el Presidente de la República de ese entonces, Arnulfo Arias Madrid. Asimismo, les recuerdo a los honorables concejales que la citada exerta legal, en el Artículo 18, establece, igualmente, sanciones a sus infractores, las cuales fueron aumentadas de entre los cinco y cincuenta balboas, a cincuenta y 200 balboas, por medio del acto reformatorio de 1967, a través de la Ley No. 28, de 30 de enero de ese año, y que es el Alcalde la autoridad llamada a hacer cumplir tales disposiciones y a imponer las sanciones respectivas.
La Ley 34, en su Artículo 8ª, estipula., además, la permisibilidad "a toda persona o institución (para) adornar balcones y recintos con banderolas, banderines y género de los colores de la Bandera Nacional, en los días de fiesta cívica o que se celebre un acontecimiento de importancia general". Así, en vez de salirse con una tímida resolución, como lo es la 91 de 26 de octubre de 1999, "por la cual se exhorta a los comerciantes a adornar sus vitrinas con motivos de las fiestas patrias", los ediles debieran tener la valentía del pasado Concejo y darle a esta misma petición el carácter de obligatoriedad.
Al fin y al cabo, esta nación le ha abierto las puertas y ha recibido con mucho cariño, tanto a hebreos como a hindúes, chinos, españoles, griegos y demás, que no han nacido en este suelo patrio, para que establezcan aquí sus negocios y logren las riquezas que hoy ostentan, por lo que, lo menos que pueden hacer, en gesto de agradecimiento, es, al igual que los panameños, rendir tributo a esta noble patria.
Mientras que el alcalde Navarro hace ingentes esfuerzos porque, no sólo en el distrito capital, sino en todo el país, se le rindan los honores que la patria se merece por tan significativo y glorioso hecho, los ediles capitalinos se esmeran en minimizar el impacto de la campaña "Viste a Panamá de Patria". La reversión del Canal de Panamá es el hito que marca una nueva era para esta nación, acto únicamente comparable con el del 3 de noviembre de 1903 y que hace a los panameños verdaderamente soberanos en todo su territorio, por lo que la enseña patria, a partir del mes de noviembre y hasta el 31 de diciembre, debe ondear no sólo en el distrito capital, sino en toda la geografía nacional, como símbolo de que Panamá ha alcanzado por fin, su plena soberanía. Y en este empeño debemos participar todos los que nos sentimos orgullosos de ser panameños.
Felicitamos al alcalde Navarro y lo exhortamos a que eleve su sentimiento patriótico por encima de intereses mezquinos y continúe su loable campaña, en la que ojalá se integre el equipo del Gobierno Central, porque al fin y al cabo, Panamá somos todos.
Ello es así, porque ante el empuje de la campaña, algunos ediles capitalinos se han horrorizado (como si fuera un delito) ante el hecho de que, según denuncian, algunos comercios del corregimiento de Tocumen han recibido copia del Acuerdo 150 de 8 de octubre de 1996, que obliga a los comerciantes de la capital a adornar con motivos patrios sus vitrinas. Frente a esto, han aprobado una resolución en que tímidamente, "piden y exhortan" a los comerciantes que adornen sus vitrinas con estos motivos, so pretexto de que no se les puede "obligar a incurrir en gastos inherentes a sus presupuestos". ¡Vergüenza debiera darles!. O es que olvidan que a la Patria no se le impone condiciones.
Dónde están los discípulos de Arnulfo Arias y los ediles del Partido Revolucionario Democrático, organización política que se ha caracterizado por ir a la vanguardia en la defensa de la soberanía nacional y la más llamada a defender lo que significa la conquista plena del territorio panameño con la reversión a Panamá de su canal, ya que este es el principal logro del líder espiritual de ese partido, Omar Torrijos.
Los ediles se han horrorizado y su asustan por la supuesta distribución del Acuerdo 150, porque dicen que el carácter obligatorio de adornar las vitrinas con motivos patrios allí establecido, era "expresamente para el año 1996", obligatoriedad que ellos dicen no compartir, y que contrariamente debieran apoyar, máxime en esta crucial fecha histórica en que el pueblo panameño vivirá, dentro de escasos días, uno de sus más grandes momentos.¡Timoratos, pusilánimes! En vez de tratar de entorpecer la campaña del alcalde Navarro, debieran copiar el ejemplo de sus antecesores que no se conformaron con "exhortar", o con "pedir" a los comerciantes, sino con exigirles que durante el mes de la patria se exalte su majestuosidad con la exhibición de sus símbolos. De hecho, la obligatoriedad de enarbolar la bandera panameña en los días de fiestas, feriados y cívicos en todos los edificios públicos, se encuentra establecida en el Artículo 10 de la Ley 34 de 15 de diciembre de 1949, que reglamenta el uso de la Bandera Nacional, vigente en la actualidad, y que dicho sea de paso, fue firmada por el Presidente de la República de ese entonces, Arnulfo Arias Madrid. Asimismo, les recuerdo a los honorables concejales que la citada exerta legal, en el Artículo 18, establece, igualmente, sanciones a sus infractores, las cuales fueron aumentadas de entre los cinco y cincuenta balboas, a cincuenta y 200 balboas, por medio del acto reformatorio de 1967, a través de la Ley No. 28, de 30 de enero de ese año, y que es el Alcalde la autoridad llamada a hacer cumplir tales disposiciones y a imponer las sanciones respectivas.
La Ley 34, en su Artículo 8ª, estipula., además, la permisibilidad "a toda persona o institución (para) adornar balcones y recintos con banderolas, banderines y género de los colores de la Bandera Nacional, en los días de fiesta cívica o que se celebre un acontecimiento de importancia general". Así, en vez de salirse con una tímida resolución, como lo es la 91 de 26 de octubre de 1999, "por la cual se exhorta a los comerciantes a adornar sus vitrinas con motivos de las fiestas patrias", los ediles debieran tener la valentía del pasado Concejo y darle a esta misma petición el carácter de obligatoriedad.
Al fin y al cabo, esta nación le ha abierto las puertas y ha recibido con mucho cariño, tanto a hebreos como a hindúes, chinos, españoles, griegos y demás, que no han nacido en este suelo patrio, para que establezcan aquí sus negocios y logren las riquezas que hoy ostentan, por lo que, lo menos que pueden hacer, en gesto de agradecimiento, es, al igual que los panameños, rendir tributo a esta noble patria.
Mientras que el alcalde Navarro hace ingentes esfuerzos porque, no sólo en el distrito capital, sino en todo el país, se le rindan los honores que la patria se merece por tan significativo y glorioso hecho, los ediles capitalinos se esmeran en minimizar el impacto de la campaña "Viste a Panamá de Patria". La reversión del Canal de Panamá es el hito que marca una nueva era para esta nación, acto únicamente comparable con el del 3 de noviembre de 1903 y que hace a los panameños verdaderamente soberanos en todo su territorio, por lo que la enseña patria, a partir del mes de noviembre y hasta el 31 de diciembre, debe ondear no sólo en el distrito capital, sino en toda la geografía nacional, como símbolo de que Panamá ha alcanzado por fin, su plena soberanía. Y en este empeño debemos participar todos los que nos sentimos orgullosos de ser panameños.
Felicitamos al alcalde Navarro y lo exhortamos a que eleve su sentimiento patriótico por encima de intereses mezquinos y continúe su loable campaña, en la que ojalá se integre el equipo del Gobierno Central, porque al fin y al cabo, Panamá somos todos.