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Viva la libertad de prensa


Desde hace nueve años se celebra el 3 de mayo, el día mundial de la libertad de prensa; fecha proclamada por la Asamblea de Naciones Unidas. Para toda sociedad democrática, la libertad de prensa constituye un requisito esencial para su existencia, la piedra angular de los derechos humanos y la garantía para el disfrute de las demás libertades, porque ella promueve y fortalece la democracia por su firme voluntad de informar, de no aceptar limitaciones, ni censuras y constituir en sí misma, en su tarea profesional, un acto de libertad.
La libertad de prensa es un derecho público que requiere de condiciones especiales para su ejercicio y que se puede resumir en tres palabras claves: recibir-informar-divulgar; es un concepto particular y singular, pero que incluye también la libertad específica de la prensa informativa y de opinión que requiere de un auditorio. Es un instrumento esencial para la realización del pleno y efectivo ejercicio de la libertad de expresión a la que está íntimamente vinculada, por medio de la cual se promueve la transparencia y el buen funcionamiento de la democracia representativa, para que se respeten las leyes y para que exista justicia y equidad social.
La libertad de prensa comprende el derecho a buscar, a recibir y a difundir informaciones e ideas de toda clase, por medios orales, escritos, en forma impresa, artística o electrónica, tal como se puede interpretar de la lectura de los artículos 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos y 13 de la Convención Americana de Derechos Humanos, y tal como está consagrada en los artículos 37 y 85 de la Constitución panameña. Sin embargo, en ningún país del mundo existe una libertad de prensa irrestricta o absoluta, pues hay quienes cuestionan su valor; hay quienes argumentan que a través de la libertad de prensa se cometen graves abusos a otros derechos humanos; hay gobiernos y políticos intolerantes a la crítica periodística y ven a la prensa como una amenaza y un peligro que hay que combatir.
La libertad de prensa ha pagado un precio muy alto para su vigencia y respeto, pues a lo largo de la historia han sido muchas las víctimas de asesinato, secuestro, intimidación y amenazas directas e indirectas, dirigidas a silenciar la labor informativa de los medios y de los/as comunicadores/as sociales.
La verdadera libertad de prensa depende en gran medida de que exista un código de ética en que cada quien respete y aplique interna y externamente sus principios y deberes morales, para hacer de la prensa y del periodismo una profesión más responsable. Depende igualmente del valor y la integridad de quienes son voceros/as de esa libertad de prensa: periodistas, comunicadores/as, equipos de redacción, equipos de noticias, entre otros; y, fundamentalmente, depende del compromiso que asuman quienes dirigen al más alto nivel los medios de comunicación, de ser garantes de una libertad de prensa libre, veraz, pluralista, independiente e imparcial. ¡Viva la libertad de prensa!

101 años de Panamá América

 
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