"Voten a los asesores"
"PUEBLO QUE MIRA únete a la fila", "Arroz, poroto y carne, el pueblo tiene hambre", "Abajo la ley de la muerte", "Salvemos el seguro social", "Panameño ponte duro, defendamos el seguro", fueron esas y otras más las consignas que los tres conspicuos dirigentes de Frenadesso, entre tanto sus ya pocos seguidores distribuían panfletos y propaganda política, vociferaban a lo largo y ancho de la Avenida de las Américas el día 28 de Noviembre de este año con motivo de celebrarse un año más de nuestra gloriosa independencia de Panamá del Reino de España. Los parroquianos, si se quiere los chorreranos y capitalinos que se dieron cita al populoso distrito de un siempre recordado compatriota, Luis Emilio Veces Barría, voz que fue inclaudicable ante el soborno y la hegemonía del poder político de los militares, también empezaron a gritar sus propias consignas; "Traidores", "vividores", "Los dirigentes ricos y las bases pobres", "Fuera de aquí", "Frenadesso no vale ni el queso", etc. Tomaban los panfletos y sin la lectura previa, como suele acontecer, los estrujaban con las manos y cuales pelotas de "pin pon" eran lanzados a los dirigentes y a los portabanderas del ya casi extinguido movimiento político. "Pelonera con ellos" gritaban otros. Sin embargo, no desistieron de sus proclamas, de sus consignas ni de su participación en el desfile. Admirables. Son personas constantes, persistentes que no declinan ante la humillación de un pueblo que ahora les censura y reprocha la poca madurez política que han demostrado y que les imposibilita comprender que en los tiempos actuales de las democracias latinoamericanas soplan vientos que anuncian diálogo, conversatorios, acuerdos, pactos, convenciones, entendimientos, y que la "palabra" sigue siendo nuestra principal herramienta para la necesaria convivencia pacífica entre los hombres. Que no han podido comprender que las asonadas golpistas fueron proscritas por una pasada experiencia de los llamados movimientos revolucionarios que una vez se enquistaron en el poder político sembraron la semilla de la avaricia, la codicia y acentuaron más pobreza en nuestros pueblos.
Ellos, los que ayer gritaron en cuanto pantalla chica pudieron y les fue permitido, "voten a los asesores del Presidente", no terminan de comprender, por otra parte, que Panamá no es tierra de cultivo para sembrar y hacer germinar la semilla de la violencia en las calles, la inestabilidad económica ni de ninguna otra naturaleza. Que no han podido interpretar que la violencia, la inestabilidad, el desasosiego doméstico, los escándalos y desórdenes callejeros están condenados en la psiquis social si éstos no tienen una inspiración altruista y noble que persiga el logro de fines y propósitos comunes a la idiosincrasia social. Se retiraron de la mesa del diálogo por el seguro social; reiteraron las convocatorias "revolucionarias", sus ideólogos no supieron llevar a la práctica el viejo aforismo de una dialéctica objetiva que enseña "el análisis concreto de la situación concreta con soluciones, de igual modo, concretas". Perdieron el norte al considerarse que "las masas panameñas" incondicionalmente les confería el derecho de representarlas en todo. Los malos dirigentes se van desenmascarando, se les cae el antifaz, cuando las propias circunstancias presionan o exigen aportes, soluciones, respuestas. Por ello, ante el avance de la mesa del diálogo, ellos seguían entonando los coros "revolucionarios" y agitando coloridas banderas pero ninguna de ellas con el tricolor nacional. Frenadesso sucumbió ante la incapacidad de sus propios ideólogos y dirigentes que obnubilados por sueños de poder creyeron, en un momento dado, que ya el Gobierno Nacional estaba liquidado.
Fue de Martín Torrijos y del suscrito que quemaron muñecos que portaban nuestros nombres y en algunos puntos del país nos declararon personas "non grata" y, cosas de la vida, mi tierra, La Chorrera, allí en donde frente a nuestra sucursal profesional gritaron, tras nuestra ausencia, todo tipo de improperios, allí mismo, el día 28 de Noviembre, el pueblo les entonaba palabras y expresiones de alto calibre que lejos de ser honrosas y honorables eran portadoras de desprecio, deshonra y deshonor. Y es que el pueblo panameño sí sabe apreciar a sus hombres y mujeres que están inscritos en una sola línea de pensamiento, de acción, de conducta, de decisiones; por ello él condena a esa clase de rábulas que tilda o califica con la expresión "bailas la vara". No hay nada mejor para un ser humano que vivir una vida vertical, libre de chicanas o de componendas. Marginada del terrible "juega vivo", de la añagaza o de la artería. Ya lo habíamos denunciado, junto a mi hermano Ramiro Guerra, abogado de letras menudas, en cuanto medio de comunicación pudimos hacerlo. Se trataba de gente y entes que anhelaban soliviantar al país, sembrar el caos y la anarquía. Llegaron a hablar de plan desestabilizador, de asonadas golpistas, de renuncia del mandatario Torrijos, etc. Pero nuestro pueblo, las grandes mayorías nacionales, no les compró el argumento. Por eso hoy los tilda de embusteros, oportunistas, incoherentes, sin métodos ni metas sinceras y objetivas. Sin embargo, la grandeza de espíritu es alto calibre de los hombres buenos. Pese a todo, el día martes, en horas de la tarde, el país pudo conocer cómo, antes de deshonrarlos o reprocharlos, el presidente Torrijos los aplaudía y daba muestras sinceras de agradecimiento por haber contribuido a sacar un mejor producto de lo que fue la Ley 17. Honrar honra y lo "lo cortés no quita lo valiente". No vamos a incurrir en el grave error de decirle a las bases de esos grupos obreros y de otra naturaleza "voten a los asesores" o "que renuncien a los dirigentes". Por el contrario, les diremos "aconsejen a sus dirigentes".
(stekrakri@hotmail.com)
Ellos, los que ayer gritaron en cuanto pantalla chica pudieron y les fue permitido, "voten a los asesores del Presidente", no terminan de comprender, por otra parte, que Panamá no es tierra de cultivo para sembrar y hacer germinar la semilla de la violencia en las calles, la inestabilidad económica ni de ninguna otra naturaleza. Que no han podido interpretar que la violencia, la inestabilidad, el desasosiego doméstico, los escándalos y desórdenes callejeros están condenados en la psiquis social si éstos no tienen una inspiración altruista y noble que persiga el logro de fines y propósitos comunes a la idiosincrasia social. Se retiraron de la mesa del diálogo por el seguro social; reiteraron las convocatorias "revolucionarias", sus ideólogos no supieron llevar a la práctica el viejo aforismo de una dialéctica objetiva que enseña "el análisis concreto de la situación concreta con soluciones, de igual modo, concretas". Perdieron el norte al considerarse que "las masas panameñas" incondicionalmente les confería el derecho de representarlas en todo. Los malos dirigentes se van desenmascarando, se les cae el antifaz, cuando las propias circunstancias presionan o exigen aportes, soluciones, respuestas. Por ello, ante el avance de la mesa del diálogo, ellos seguían entonando los coros "revolucionarios" y agitando coloridas banderas pero ninguna de ellas con el tricolor nacional. Frenadesso sucumbió ante la incapacidad de sus propios ideólogos y dirigentes que obnubilados por sueños de poder creyeron, en un momento dado, que ya el Gobierno Nacional estaba liquidado.
Fue de Martín Torrijos y del suscrito que quemaron muñecos que portaban nuestros nombres y en algunos puntos del país nos declararon personas "non grata" y, cosas de la vida, mi tierra, La Chorrera, allí en donde frente a nuestra sucursal profesional gritaron, tras nuestra ausencia, todo tipo de improperios, allí mismo, el día 28 de Noviembre, el pueblo les entonaba palabras y expresiones de alto calibre que lejos de ser honrosas y honorables eran portadoras de desprecio, deshonra y deshonor. Y es que el pueblo panameño sí sabe apreciar a sus hombres y mujeres que están inscritos en una sola línea de pensamiento, de acción, de conducta, de decisiones; por ello él condena a esa clase de rábulas que tilda o califica con la expresión "bailas la vara". No hay nada mejor para un ser humano que vivir una vida vertical, libre de chicanas o de componendas. Marginada del terrible "juega vivo", de la añagaza o de la artería. Ya lo habíamos denunciado, junto a mi hermano Ramiro Guerra, abogado de letras menudas, en cuanto medio de comunicación pudimos hacerlo. Se trataba de gente y entes que anhelaban soliviantar al país, sembrar el caos y la anarquía. Llegaron a hablar de plan desestabilizador, de asonadas golpistas, de renuncia del mandatario Torrijos, etc. Pero nuestro pueblo, las grandes mayorías nacionales, no les compró el argumento. Por eso hoy los tilda de embusteros, oportunistas, incoherentes, sin métodos ni metas sinceras y objetivas. Sin embargo, la grandeza de espíritu es alto calibre de los hombres buenos. Pese a todo, el día martes, en horas de la tarde, el país pudo conocer cómo, antes de deshonrarlos o reprocharlos, el presidente Torrijos los aplaudía y daba muestras sinceras de agradecimiento por haber contribuido a sacar un mejor producto de lo que fue la Ley 17. Honrar honra y lo "lo cortés no quita lo valiente". No vamos a incurrir en el grave error de decirle a las bases de esos grupos obreros y de otra naturaleza "voten a los asesores" o "que renuncien a los dirigentes". Por el contrario, les diremos "aconsejen a sus dirigentes".
(stekrakri@hotmail.com)