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Voto en blanco en Perú


Sin embargo, los ciudadanos peruanos podrían dar al traste con la segunda vuelta y los objetivos políticos que persiguieron los legisladores franceses de la V República. Si el porcentaje de votos en blanco o viciados llegara a superar los porcentajes de los contendientes, se anularían las elecciones y tendría que buscarse otra fórmula constitucional para estabilizar el traspaso legítimo del poder, después de la funesta experiencia del autoritarismo corrupto del dúo de fugitivos Fujimori- Montesinos.
Los analistas peruanos independientes coinciden en que el voto en blanco, en verdad, dice mucho tácitamente en la medida que refleja una significativa insatisfacción por los programas económicos y las personalidades políticas de Toledo y García.
Más que viciar su preferencia política, los electores preferirían entregar sus papeletas a otros candidatos con otros contenidos programáticos. Les asiste plena razón a los ciudadanos peruanos. García, por ejemplo, encima de que no ha disipado las dudas sobre su inconducta ética como gobernante, repite un discurso estatista en el que el gobierno se presenta como deus ex machina del desarrollo, pretendiendo dirigir las leyes del mercado con decretos intervencionistas del mismo cuño de los que llevaron al Perú al despeñadero de la inflación más pavorosa del siglo XX.
Toledo, por su lado, siembra la desconfianza porque, al parecer, habla en función de los auditorios específicos a los que se dirige. En las plazas públicas ofrece, contradictoriamente, aumentos de salarios y rebajas de impuestos, prescindiendo de las severas restricciones del fisco. A los empresarios privados promete créditos y condonaciones de deudas, exenciones arancelarias y otros privilegios que generan desconfianza antes que euforia. Las informaciones sobre donativos de especuladores internacionales como George Soros y sus gestiones de apoyo financiero ante grupos de la extrema derecha del exilio cubano llevan a repetir el refrán de " dime con quién andas y te diré quién eres".
Ante los dilemas que levanta la escogencia electoral hay quienes insinúan que sería preferible la prórroga constitucional a través del Parlamento de un presidente mesurado, como el jurista Valentín Paniagua, que habla estrictamente lo necesario para decir conceptos sensatos, que se aparta de "los tenores huecos que cantan a la luna" que decía el poeta Antonio Machado y que, por lo actuado, parece asegurar la discreción y la probidad que no distingue a los postulantes formales. La madurez de la sociedad civil peruana se expresa en términos para los cuales no están preparados los políticos del establishment


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