Windows XP: el talón de Aquiles de Microsoft
Del humor también se pueden extrapolar teorías que se pueden aplicar, inclusive en la economía. Aún recuerdo el personaje de Al Bundy que con su usual humor negro repetía incesantemente que las cosas malas vienen en grupos de a tres. Y para Microsoft se está concretizando esta profecía, especialmente con los últimos atentados terroristas en los Estados Unidos, evento que va a impactar duramente la economía global. No obstante, la Ley de Bundy va a concretizarse fatalmente cuando Microsoft lance al mercado -si tiene las agallas financieras para hacerlo- Windows XP.
Windows XP es el nuevo sistema operativo de la compañía. Microsoft está apostando todas sus canicas con las innovaciones de esta nueva plataforma que va a requerir un gran pedazo del disco duro de los usuarios y un pedazo inclusive mayor de sus bolsillos porque el sistema, dada su complejidad, no va a poder ser utilizado exitosamente en computadoras que no sean por lo menos Pentium III y que no tengan más de dos años de uso.
La compañía se las está jugando porque justamente la recesión ha sido causada por la caída de las acciones de tecnología que se ha reflejado en la baja demanda de computadoras, hecho a su vez traducido en despidos masivos en las empresas contratistas japonesas que manufacturaban los chips. Casualmente el pasado lunes - y peor día no pudo ser, justo antes del atentado que derrumbó a las Torres Gemelas y parte del Pentágono- el Departamento de Estadísticas Laborales de los Estados Unidos expuso las cifras de desempleo anunciando un crecimiento de 4.5% en julio a 4.9% en agosto. Se despidió para mantener los ritmos de producción, pero como los consumidores no van a ser partícipes de estos productos, estamos viendo una sobre expansión del mercado, grave indicador de una recesión.
¿Qué significa esto? He aquí la primera cosa mala: si Estados Unidos entra en una recesión el consumidor no va a poder modernizar su infraestructura informática para que Windows XP le funcione correctamente. La segunda cosa mala fue el atentado terrorista por todos conocido que va a definitivamente impactar de manera negativa el mercado sea por la inestabilidad que se vive o la guerra que se vaticina. Y bueno, la tercera cosa mala depende de Microsoft...porque si ellos deciden lanzar el producto -y lo tienen que lanzar rápido porque ya han pospuesto mucho su introducción al comercio- les va a salir mal la jugada y la compañía se va a percatar que sus 15 minutos de gloria y fama, como pasó con IBM en los 80"s, habrán terminado.
Windows XP es el nuevo sistema operativo de la compañía. Microsoft está apostando todas sus canicas con las innovaciones de esta nueva plataforma que va a requerir un gran pedazo del disco duro de los usuarios y un pedazo inclusive mayor de sus bolsillos porque el sistema, dada su complejidad, no va a poder ser utilizado exitosamente en computadoras que no sean por lo menos Pentium III y que no tengan más de dos años de uso.
La compañía se las está jugando porque justamente la recesión ha sido causada por la caída de las acciones de tecnología que se ha reflejado en la baja demanda de computadoras, hecho a su vez traducido en despidos masivos en las empresas contratistas japonesas que manufacturaban los chips. Casualmente el pasado lunes - y peor día no pudo ser, justo antes del atentado que derrumbó a las Torres Gemelas y parte del Pentágono- el Departamento de Estadísticas Laborales de los Estados Unidos expuso las cifras de desempleo anunciando un crecimiento de 4.5% en julio a 4.9% en agosto. Se despidió para mantener los ritmos de producción, pero como los consumidores no van a ser partícipes de estos productos, estamos viendo una sobre expansión del mercado, grave indicador de una recesión.
¿Qué significa esto? He aquí la primera cosa mala: si Estados Unidos entra en una recesión el consumidor no va a poder modernizar su infraestructura informática para que Windows XP le funcione correctamente. La segunda cosa mala fue el atentado terrorista por todos conocido que va a definitivamente impactar de manera negativa el mercado sea por la inestabilidad que se vive o la guerra que se vaticina. Y bueno, la tercera cosa mala depende de Microsoft...porque si ellos deciden lanzar el producto -y lo tienen que lanzar rápido porque ya han pospuesto mucho su introducción al comercio- les va a salir mal la jugada y la compañía se va a percatar que sus 15 minutos de gloria y fama, como pasó con IBM en los 80"s, habrán terminado.