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¿Y el pueblo qué?


La semana pasada llegué escandalizada a casa. Había hecho el super y la cuenta se había ido por el cielo. El precio de la carne había aumentado al mismo compás que la cifras en dólares. La carne molida especial de B/.1.98 ascendió a B/. 2.05, lo mismo la carne para guisar, los vegetales frescos, las verduras, y otros productos.
Como una cadena nacional, los supermercados se pusieron de acuerdo. No tuve que investigar mucho. El anuncio del alza de los aranceles había hecho el milagro de los panes. De una michita, tendrán que comer cuatro. A comer sierra y pollo, porque corvina y pargo ni pensarlo. ¿ Yo me pregunto qué comerá el pueblo, ese que vive en pobreza extrema o simplemente pobre, y hasta la clase media.?
Me consta que con la rebaja de los aranceles se podía comprar artículos que Panamá aún no sueña producir, a precios razonables. Adiós los frijoles con puerco (pork & beans). Hoy volví al super y repasé todo los artículos que ya no podré comprar. Por mejorar a un grupo reducido se ha empeorado al pueblo. Así veo yo el cambio en los aranceles. No ha sido más que un pase para que ese 20 % que percibe 60% de los bienes del país , ahora reciba 65%. ¡Qué poca sensibilidad humana!
No solamente los víveres han subido de precio. El pueblo está que se infla de puro gas, porque la electricidad no está al alcance de los pobres. Las facturas llegan puntualmente con diez escalones más altos. Mi micro - onda se me dañó, supuestamente, por un apagón en la madrugada. Apenas tenía un año, y la garantía acababa de vencer. Las cuentas telefónicas llegan con el mismo ritmo. Cada mes el importe es mayor. Llamadas a celulares que no conozco, pero que la computadora de "Cómase un Cable" ha registrado a mi cuenta. Yo no tengo gasto de gasolina, porque no poseo carro, pero el tanque de gas subió de B/.27.00 a B/.28.45 con un consumo de un mes, anteriormente de mes y medio. La misma gente, la misma casa, igual uso, ¿por qué ese aumento? Miles excusas, que la gasolina subió, que la Refinería no permite la importación. Los panameñistas quitaron el control de precio, lo más lógico es que en la situación actual vendría muy bien su reinstalación. Ni el Ente regulador, ni el Ombudsman, ni la CLICAC puede ayudar al pueblo. ¿O es que el pueblo no cuenta?
Es necesario humanizar la gestión, y es esto lo que queremos ver, no lanzar bolas, ni pintar casas ni recoger basura.

101 años de Panamá América

 
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