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Y en los medios de comunicación, ¿ahora qué?


Ciudad de México (AIPE)- Perdió el PRI el 2 de julio y muchos de los medios de comunicación en México quedaron en una situación embarazosa. La factura la cobrará el público más temprano que tarde. Después del 2 de julio, algunos medios de comunicación y algunos colegas mexicanos parecen confiados en que el público es indulgente, desmemoriado y tonto. Dudo que sea así y por ello en los próximos meses veremos auténticas volteretas.
Divertido o patético, no lo sé. La primera entrevista del candidato ganador, Vicente Fox, con la televisión la noche del 2 de julio la obtiene (azarosamente, según sé) el conductor de noticiarios de Televisa, Joaquín López Dóriga; el conductor se muestra sonriente y hace preguntas a modo para el lucimiento de Fox. Un momento: ¿qué había escrito la semana previa a las elecciones el señor López Dóriga en su columna?, ¿no las dedicó, acaso, a promover acusaciones contra Fox y su campaña por presunto financiamiento ilegal que nunca existió? ¡Qué curioso!
Un momento: ¿No fue Televisa quien prohibió la emisión en sus frecuencias de anuncios a favor de Fox protagonizados por artistas de esa televisora, mientras que la estrella de su autóctono "talk show", Carmen Salinas, utilizó ese foro para burlarse de los candidatos de oposición, especialmente del ranchero con botas, Fox, al tiempo que promovía al candidato del PRI? ¡Qué curioso!
Divertido o patético, no lo sé. La mañana del 3 de julio aparece como invitado en un noticiario matutino de Televisión Azteca el profesor del Colegio de México, Francisco Gil Villegas, para comentar el resultado de las elecciones presidenciales. Si uno tuvo la paciencia de leer los comentarios del profesor Gil en el diario El Economista sólo puede sorprenderle la curiosa selección del entrevistado. ¿Qué le preguntarán?, ¿qué dirá el entrevistado sobre el triunfo de Fox? Sorpresa mayor: reconoce que él votó por Francisco Labastida pero al tiempo pide a los mexicanos apoyar al futuro presidente Fox. ¡Qué curioso!, ¿dónde quedó el "jumento con botas", el "demente" Fox del que Gil escribía en sus colaboraciones semanales?
Divertido o patético, sigo sin saberlo. La noche del 3 de julio acude Fox a una larga y cordial entrevista ante las cámaras de una de las dos cadenas televisoras. Apenas arriba Fox a la empresa es recibido con fuertes abrazos por parte de dos funcionarios de la televisora. Los dos eran aguerridos militantes, por lo menos hasta el dos de julio, del PRI. Los dos nunca ocultaron su aversión hacia un triunfo de Fox. ¡Qué curioso!. Las anécdotas pueden multiplicarse. Son un muestrario de la naturaleza humana. Pero ameritan muchas reflexiones: Una. Al parecer hay quien cree que sólo se trata de cambiarse apresuradamente de chaqueta y seguir "business as usual". Cambiar de amo, como dijo crudamente una periodista estadounidense sobre el fenómeno. Dos. Sorprende el buen ánimo de conciliación de Fox. No padece amnesia, pero sabe olvidar porque el paquete que los electores le pusieron en las manos amerita magnanimidad. Interesante lección para otros políticos que fatigan sus puestos públicos en rencillas con los medios y con los periodistas desafectos a su causa.
Tres. No faltará quien, fallido el primer intento de sólo mudar de chaqueta, incurra en la detestable vileza de la prensa que acosó a Madero: morder la mano que les quitó el bozal. En este sentido es encomiable la decisión de Fox de utilizar los medios para mantenerse en la presencia de los ciudadanos, así como ese anuncio de que habrá conferencias de prensa (ojo, conferencias de prensa, colegas, en las que se hacen preguntas inteligentes, no lectura de comunicados) frecuentes por parte de la nueva presidencia. Pero Fox y su gente deberán cuidarse de la sobre-exposición que crea fastidio en el público. ¿Dos conferencias de prensa semanales? Parece demasiado, inviertan la fórmula: una conferencia de prensa cada dos semanas.
Cuatro. Lo cierto es que las cosas van a cambiar. Lo cierto es que, también aquí, el público, la sociedad, el pueblo, recobró el poder. Los medios y los periodistas deberemos emprender la profesionalización a marchas forzadas. El talento empieza a contar. Las influencias están en bancarrota. El nuevo amo es un monstruo insobornable: el público. Los políticos ya pasaron a la báscula y la sociedad los midió, los calificó: los premió o los castigó. Nos toca a los medios y a los periodistas. A ver cómo nos va.
(c) www.aipenet.com Analista político mexicano.

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