default

¿Y la crisis?


Los mercados del mundo se tambalean, los despachos noticiosos hablan de cientos de miles de despidos diarios en las principales naciones industrializadas, los grandes bancos colapsan y los titanes automotrices se hunden en la quiebra; pero en Panamá no nos hemos dado cuenta. Si usted recorre las avenidas es mejor que lo haga a pie, porque los autos se acumulan en las calles al punto de la saturación. Cuando lo haga, verá las tiendas abarrotadas, los cafés llenos de comensales y en general una población despreocupada gastándose hasta el último real. Aquí no pasa nada.

Es verdad que nuestra banca no cayó en la trampa de los papeles tóxicos de Wall Street; es verdad que la construcción sigue pujante; es verdad que el turismo no ha parado; es verdad que las obras del Canal avanzan a buen ritmo, pero hay unos pesados nubarrones en el horizonte que sólo no ve quien no los quiere ver, y los panameños no nos estamos preparando para ellos.

Nuestro país es un lugar bendito en donde hay algunos temblores, pero nunca terremotos catastróficos; en donde hay lluvias fuertes, pero nunca huracanes; en donde hay delincuencia, pero no terrorismo. En fin, un país tan benéfico que no nos ha preparado para enfrentar verdaderas tragedias. Por eso se dice medio en broma que si en Panamá se advirtiera sobre un maremoto, miles irían a la Avenida Balboa para apreciar el fenómeno. Un maremoto económico se está desenvolviendo en el mundo y los panameños seguimos parados frente a la bahía.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América