¿Y la justicia?
La Alianza Ciudadana Pro Justicia ha llamada la atención sobre el hecho de que los candidatos a la Presidencia de la República han dejado a la justicia fuera del menú de propuestas con el que esperan convencer a la ciudadanía de su aptitud para ejercer el gobierno. Hay varias razones que podrían explicar este aparente olvido.
Para empezar, el principio de separación de los poderes obstaculiza la intervención directa del Ejecutivo sobre la administración de justicia. Un poco de prudencia, pues, aconseja a los candidatos a apartarse de áreas que no están bajo su control. Ningún presidente de la República puede prometer a la ciudadanía que "saneará" la administración de justicia, por ejemplo, porque ello estaría más cerca de abolir la democracia que rescatarla.
Las responsabilidades del Ejecutivo en materia de justicia se concretan en la esfera del sistema penitenciario y a las asignaciones presupuestarias. Por los lados del Legislativo, espacio en el que el Presidente no debe meter sus narices, las expectativas legítimas de apoyo a la justicia se reducen a la discusión pronta de los proyectos de ley que presenten la Corte Suprema y la Procuraduría, y a la aprobación del presupuesto.
No pareciera que estamos frente a materias sobre las cuales se puede prometer alguna cosa en campaña electoral. Falta un tema: el perfil de los que serán nombrados a los altos cargos de la Suprema. Es donde hay más espacio para la demagogia; mejor cuestionemos después al que llegue a la Presidencia.