¿Y los inspectores?
Varios meses atrás el Ministerio de Obras Públicas (MOP) desplegó en la ciudad capital y en varios puntos del país tal cantidad de hombres y equipo, que esos sectores se llenaron de tranques. ¿Trabajos beneficiosos para la sociedad? Indiscutible. De hecho, sería interesante hacer un resumen de los kilómetros de calles reparadas, porque, sin duda, la inversión ha sido millonaria.
Muchas de esas labores, hasta donde se sabe, fueron asignadas a empresas que ganaron licitaciones en buena lid. Hasta allí todo ha sido excelente. Por estos días, sin embargo, se comienza a observar en varias de esas calles reparadas recientemente un inexplicable deterioro, no sólo por el tiempo que lleva el trabajo, sino por la composición del material utilizado. En algunas calles no se registran huecos, sino que el material se ha ido corriendo hasta desmembrarse de la base.
Sea como sea, esos trabajo han sido posibles gracias al dinero que aportan los contribuyentes, por lo que, lo menos que se podría esperar del MOP sería una inspección en dichas vías para constatar la calidad del trabajo entregado, y la responsabilidad de las empresas que intervinieron en el mismo.
Cuando se construía la carretera interamericana, los inspectores jugaron un papel importante, al nivel que cuando se constataba deficiencia y falta de calidad en el trabajo, el legendario ingeniero Tomas Guardia Vieto ordenaba el levantamiento total de la carpeta y los responsables tenían que volver a hacer el trabajo. Buen ejemplo, ¿no?