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¿Y qué de la seguridad ciudadana?


Si todos nos hacemos más conscientes de la gravedad del problema de la violencia y de sus secuelas, y nos decidimos a aportar nuestros esfuerzos para combatirla, muy pronto lograremos la paz y la tranquilidad necesarias para el trabajo constructivo, en beneficio de los altos intereses de la República.
Tres incidentes que ilustran el grado de inseguridad ciudadana en que se haya sumida la ciudad capital, hubieran causado luto y dolor a familias panameñas en menos de dos semanas. Y es que la violencia continúa con su secuela de crímenes, asaltos a mano armada, drogas y delincuencia juvenil, provocando intranquilidad y temor en el seno de la sociedad. Con frecuencia, se suceden casos de violencia con pérdidas de vida en hogares panameños que claman por una más efectiva labor de protección por parte de la Policía Nacional y la PTJ, instituciones que están necesitando mejor equipo y más personal a fin de realizar un buen trabajo.
Los panameños, en una gran mayoría, se abstienen de salir a las calles en horas de la noche por temor a los frecuentes atentados que se vienen dando, y hay preocupación por esta ola de violencia que ha llegado a todos los confines del país. Tal situación no es conveniente para los planes de desarrollo económico, y algunos inversionistas nacionales y extranjeros se sienten atemorizados por la inseguridad y por la falta de un ambiente propicio para el trabajo productivo; de allí la urgente necesidad de que el gobierno intensifique esfuerzos contra este estado de cosas que hacen daño al desarrollo de la nación; contra la exagerada cantidad de armas de todo calibre que, clandestinamente, se encuentra en las calles en manos de irresponsables que hacen de ellas un instrumento para el robo, para el secuestro y para el crimen.
La violencia que se registra en Panamá está demandando, con urgencia, un frente nacional para que pueblo y gobierno, en una cruzada contra el vicio, el crimen, el robo y la droga, alcancen la paz y la tranquilidad que la familia panameña está necesitando para trabajar por el progreso integral del país.
La seguridad y protección de vidas y bienes de los asociados debe ser una prioridad en todo programa de gobierno que aspire una sociedad rica en valores éticos y morales, y de allí que sea un imperativo que todas las instituciones del Estado, en especial el Ministerio de Gobierno y Justicia a través de la Policía Nacional y la PTJ, continúen redoblando esfuerzos para ir acabando con el cáncer de la droga que ha degenerado en una lucha sin cuartel y en el peligro número uno para el futuro del país.
Ante el estado de violencia que vive la nación, la comunidad nacional se pregunta, ¿en dónde está la seguridad ciudadana? Dolorosamente tenemos que aceptar que hay grandes temores.
La comunidad se siente intranquila y en espera de que la política del Estado frente a este grave problema, contribuya a reducir la extrema pobreza, el desempleo y a fortalecer los valores éticos y morales en la familia, los cuales son "caldo de cultivo" para el crecimiento de este flagelo que mantiene muy preocupada a la comunidad nacional.
Sea sincero con usted mismo. Dígase si no es verdad que muchas veces ha fracasado, porque no ha luchado. Debemos reanudar la lucha para dar lo mejor que hay en nosotros cada día. Si carecemos de la lucha en nuestras vidas es señal de que nuestras metas no han sido establecidas en forma apropiada. Revise su fe en Dios, en usted mismo y vea si está luchando por grandes ideales o si en verdad no tiene metas.
No se olvide que Dios lo mandó a este mundo para hacerlo mejor de lo que está. Usted no puede irse de él sin haberlo dejado un poco mejor. Usted está aquí y es necesario que su presencia se sienta entre nosotros. Y no se olvide que ¡con Dios, usted es... Invencible!

101 años de Panamá América

 
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