Y qué estamos haciendo por Panamá
Vivimos en un momento muy crítico con una tasa de desempleo muy alta, una deuda externa que nos ahoga, una situación mundial que está afectando nuestro turismo y que perjudica aún más la precaria situación económica, y lo que observo es que se está actuando de tal manera que todo lo anterior en vez de aliviarse se profundiza. Todos expresan que desean combatir la pobreza, que debemos hacer mejor distribución de la riqueza, pero ninguno presenta soluciones concretas, honestas y sinceras que es lo que se necesita.
Mi percepción es que el gobierno está más preocupado por nombrar un magistrado de la Corte Suprema de Justicia, a que se tenga un mejor ambiente para que el diálogo nacional alcance resultados positivos; los empresarios y trabajadores más motivados en defender sus intereses, que proponer soluciones reales a los problemas de Panamá.
El país va rumbo al despeñadero, donde todos, absolutamente todos, vamos ser los perjudicados; la tasa de desempleo va aumentar, por tal razón existirán menos consumidores; los que tienen empleo gastarán menos por miedo de que corran la misma suerte que los desempleados, y por otra parte, porque tendrán que ayudar algún familiar que está en esa situación; las morosidades con los bancos y financieras y otros comercios irán creciendo; las empresas pequeñas y medianas, las que no sucumban, estarán al margen de las supervivencias, y las grandes también entrarán en situaciones peligrosas.
¿A esto es que queremos llegar? Para qué, entonces, se llama a la unidad nacional. Señores, soy de personalidad positivista, pero el panorama que estoy viendo realmente me lleva a concluir que vamos hacia una situación como la descrita en el párrafo anterior.
Dejémonos de intereses mezquinos, la situación amerita un desprendimiento de cada uno de nosotros, y hoy más que nunca debemos unirnos para que propongamos soluciones, de lo contrario esta crisis económica desatará una crisis política, que ha su vez agudizará el momento económico.
Las clases política, empresarial y trabajadora deben proponen soluciones concretas para salvar a Panamá, que somos todos. O correrá hacia el hundimiento, junto con sus intereses mezquinos, y al final no tendrán nada que defender y desacreditados para que alguien crea en ellos. "Cuando los hombres decentes no participan en política, los indecentes se aprovechan de ella y entonces los decentes tendrán que callar". Ghandi. cdaa@sinfo.net
Mi percepción es que el gobierno está más preocupado por nombrar un magistrado de la Corte Suprema de Justicia, a que se tenga un mejor ambiente para que el diálogo nacional alcance resultados positivos; los empresarios y trabajadores más motivados en defender sus intereses, que proponer soluciones reales a los problemas de Panamá.
El país va rumbo al despeñadero, donde todos, absolutamente todos, vamos ser los perjudicados; la tasa de desempleo va aumentar, por tal razón existirán menos consumidores; los que tienen empleo gastarán menos por miedo de que corran la misma suerte que los desempleados, y por otra parte, porque tendrán que ayudar algún familiar que está en esa situación; las morosidades con los bancos y financieras y otros comercios irán creciendo; las empresas pequeñas y medianas, las que no sucumban, estarán al margen de las supervivencias, y las grandes también entrarán en situaciones peligrosas.
¿A esto es que queremos llegar? Para qué, entonces, se llama a la unidad nacional. Señores, soy de personalidad positivista, pero el panorama que estoy viendo realmente me lleva a concluir que vamos hacia una situación como la descrita en el párrafo anterior.
Dejémonos de intereses mezquinos, la situación amerita un desprendimiento de cada uno de nosotros, y hoy más que nunca debemos unirnos para que propongamos soluciones, de lo contrario esta crisis económica desatará una crisis política, que ha su vez agudizará el momento económico.
Las clases política, empresarial y trabajadora deben proponen soluciones concretas para salvar a Panamá, que somos todos. O correrá hacia el hundimiento, junto con sus intereses mezquinos, y al final no tendrán nada que defender y desacreditados para que alguien crea en ellos. "Cuando los hombres decentes no participan en política, los indecentes se aprovechan de ella y entonces los decentes tendrán que callar". Ghandi. cdaa@sinfo.net