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Y sucedió en la Caja de Seguro Social II Parte


En la Caja de Seguro Social se diluye la autoridad. Todo el mundo quiere dictar las órdenes, o simplemente cada cual hace lo que puede, pues no existe una estrategia uniforme en la institución.
Todo esto nos conduce a pensar en la necesidad de diseñar una planificación más racional del servicio, de tal forma que podamos maximizar los recursos humanos, el tiempo de estancia de los pacientes, revisar los turnos maratónicos y agotadores del personal, cuidar los recursos naturales y sobre todo, aproximar el personal de salud a sus pacientes, en un marco de relación más humana y eficiente. Esto se puede lograr en una sala donde una enfermera y dos auxiliares deben atender a 40 pacientes? Y cuando se incapacitan una o dos personas del equipo? Puede lograrse cuando un especialista tiene a sus pacientes dispersos en todo el hospital y muchas veces ni siquiera se entera de la admisión de uno nuevo?
EL TEMA DE LAS QUEJAS
Existen en las salas un buzón de quejas y sugerencias, parecidos a los que se colocan en algunos almacenes, líneas aéreas y restaurantes. He conversado con varios pacientes (asegurados) y en realidad de lo que se trata, es de crear un tribunal de quejas o comité de ética, al que uno pueda (el asegurado) o algún miembro del personal de salud, presentar por escrito su caso. No se trata de una oficina laboral, sino un ente relacionado estrictamente con las fallas en la ejecución del servicio al paciente. Este organismo podrá procesar los casos y establecer las recomendaciones que luego pueden ser enervadas a otras instancias superiores o simplemente el problema se agota allí, a través de un proceso educativo. Necesitamos crear espacios ventilados por el espíritu de solución y aclaración y no por defender supuestas posiciones. El tema de la responsabilidad de los asegurados.
El Seguro Social es una obra en beneficio de los asegurados y sus familias. Es una herramienta que nos efectiviza el derecho a la salud. En Europa, a ningún obrero, maestro, empresario o profesional se le ocurriría privatizar el derecho de la seguridad social, pues ha comprendido el valor inconmensurable de esta obra humana.
En Panamá, los asegurados no son sólo la Asociación de Asegurados, sino todos los asegurados y sus familias. Por eso tenemos el derecho al Seguro Social, pero también el deber de defenderlo frente al conflicto de médicos vs administración. Pareciera que los asegurados tenemos que tomar opciones en la lucha en la que somos el gran ausente. No dudo que los médicos tienen algo que decir, igual la administración, pero no dudaré un instante, que los asegurados tenemos quizás la mayor responsabilidad y por ende nuestro nivel de participación en las decisiones debe ser igualmente proporcional. El marco jurídico de la Caja de Seguro Social debe ser expresión de ese nivel de responsabilidad del asegurado.
Por otra parte, la actitud cotidiana del asegurado en cuanto a la utilización racional del servicio, su preocupación por cuidar las instalaciones, colaborar ante las insuficiencias del servicio, en fin, asumir una práctica diaria del derecho a defender nuestra seguridad social y no sólo para el presente inmediato, sino como mentalidad visionaria.
Y quien le pone el cascabel al gato? Cuando 11 pacientes han muerto en la Caja de Seguro Social y el Ministerio Público hace sus pininos en la investigación criminal, no sólo se reafirma la crisis de nuestra justicia criminal, sino que se le da un golpe de muerte a la confiabilidad y credibilidad que debe poseer la Caja de Seguro Social.
Hemos llegado al punto de hacer un alto definitivo por el mejoramiento de la seguridad social en Panamá. Creo que al final ese fue el sentimiento de mis amigos pacientes. Queremos salvar la Caja de Seguro Social; debemos hacerlo como una garantía real de las grandes mayorías pobres de nuestro país, en fin, para todo ciudadano que tiene derecho humano a la salud.
Termino estas notas dándoles las gracias a todo el personal médico, enfermeras auxiliares, de limpieza personal administrativo y en especial a los pacientes, pues somos, finalmente, la razón de la Caja de Segu2ro Social, y a ver quien agarra estos comentarios.

101 años de Panamá América

 
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