¡Ya basta! Salve su matrimonio
Casi todos los problemas humanos tienen que ver de manera directa o indirecta la forma en que nos comunicamos y la relación de pareja no escapa de esta afirmación. Mucho se hace énfasis, sobre todo en el ámbito religioso, sobre la importancia de la comunicación en la relación de pareja. Laicos y algunos profesionales tienden a interpretar este hecho como, o bien, no existe comunicación, o se habla poco. Sin embargo, trabajos recientes indican que no se trata tanto de la ausencia de comunicación, pues es casi imposible no comunicarse, dado que cualquier acto, acción u omisión, implica comunicación, sino que se trata de una mala comunicación.
Somos unos egoístas sentimentales, queremos todo para nosotros, demandamos amor y no lo demostramos, demandamos atención y no la demostramos, demandamos cariño y no lo expresamos. Creemos que el hecho de existir un enlace legal o religioso es suficiente para mantener la relación. Realmente usted quiere a su pareja, la valora, la respeta, quiere salvar su matrimonio, entonces despréndase de su egoísmo natural y aprenda a comunicarse.
No presione, no hostigue, no exija, el matrimonio es una oportunidad para crecer, y su pareja no es un subordinado suyo, es simplemente un ser humano con defectos y virtudes.
Sea consciente en su forma de comunicarse, y tenga paciencia, pues el tono de su voz, sus gestos, su postura pueden influir en la respuesta del otro. Si está molesto comuníquese sin gritar e insultar, si tiene un pensamiento negativo hacia su pareja expréselo sin ofender a la persona, diríjase al acto que le molesta y no utilice epítetos. Mantenga un diálogo abierto con su pareja acerca de sus problemas, tratando de lograr cualquier cambio con buen humor y afecto, pero al mismo tiempo aceptando a su compañero tal como es.
Ambos, hombre y mujer tienen que dar el 100%, pero el hecho de que uno de los dos modifique gran parte de sus actitudes y formas de comunicarse, es suficiente para cambiar también el estilo de interactuar de ambos. Inicie hoy mismo este proceso. Si es un varón despréndase de sus actitudes machistas. Si es mujer, sea más comprensiva. Lo que los hombres necesitan: comprensión, tolerancia, apoyo. Lo que las mujeres necesitan: atención, cariño, afecto y más comunicación.
Es obvio que los vicios de la comunicación, son complementados con una sociedad moralmente desordenada, diríamos relajada, donde, por ejemplo, el sexo es fácil de comprar o vender (a través del Internet), donde se incrementa cada vez más el número de divorcios-separaciones.
Este factor aumenta la cantidad de niños que se educan en un ambiente constituido por padres separados, normalizando esta situación, pues esto constituye una escuela de aprendizaje para los hijos. De hecho es más probable que exista un familiar cercano que se ha separado previamente entre aquellos que se separan, que para aquellos que no lo hacen. Este es un círculo vicioso en el cual el riesgo de no establecer relaciones duraderas con otro individuo es mayor cuando la persona proviene de familias con padres separados que cuando no existe este hecho.
Entienda lo que queremos decir. No sea parte de las estadísticas de separaciones-divorcio que cada vez se incrementan más, al contrario sea parte del cambio hacia una sociedad con una base familiar más sólida.
Si es un hombre, despréndase de esas actitudes machistas que trae de crianza. Si es una mujer, no se convierta en una feminista extrema que ve al hombre como una especie de rival o alguien que debe trabajar incansablemente para y por ella, pues esta actitud es también negativa y egoísta. Las relaciones duraderas implican el dar y recibir en un 50 y 50. Haga un esfuerzo y dé el primer paso.
Somos unos egoístas sentimentales, queremos todo para nosotros, demandamos amor y no lo demostramos, demandamos atención y no la demostramos, demandamos cariño y no lo expresamos. Creemos que el hecho de existir un enlace legal o religioso es suficiente para mantener la relación. Realmente usted quiere a su pareja, la valora, la respeta, quiere salvar su matrimonio, entonces despréndase de su egoísmo natural y aprenda a comunicarse.
No presione, no hostigue, no exija, el matrimonio es una oportunidad para crecer, y su pareja no es un subordinado suyo, es simplemente un ser humano con defectos y virtudes.
Sea consciente en su forma de comunicarse, y tenga paciencia, pues el tono de su voz, sus gestos, su postura pueden influir en la respuesta del otro. Si está molesto comuníquese sin gritar e insultar, si tiene un pensamiento negativo hacia su pareja expréselo sin ofender a la persona, diríjase al acto que le molesta y no utilice epítetos. Mantenga un diálogo abierto con su pareja acerca de sus problemas, tratando de lograr cualquier cambio con buen humor y afecto, pero al mismo tiempo aceptando a su compañero tal como es.
Ambos, hombre y mujer tienen que dar el 100%, pero el hecho de que uno de los dos modifique gran parte de sus actitudes y formas de comunicarse, es suficiente para cambiar también el estilo de interactuar de ambos. Inicie hoy mismo este proceso. Si es un varón despréndase de sus actitudes machistas. Si es mujer, sea más comprensiva. Lo que los hombres necesitan: comprensión, tolerancia, apoyo. Lo que las mujeres necesitan: atención, cariño, afecto y más comunicación.
Es obvio que los vicios de la comunicación, son complementados con una sociedad moralmente desordenada, diríamos relajada, donde, por ejemplo, el sexo es fácil de comprar o vender (a través del Internet), donde se incrementa cada vez más el número de divorcios-separaciones.
Este factor aumenta la cantidad de niños que se educan en un ambiente constituido por padres separados, normalizando esta situación, pues esto constituye una escuela de aprendizaje para los hijos. De hecho es más probable que exista un familiar cercano que se ha separado previamente entre aquellos que se separan, que para aquellos que no lo hacen. Este es un círculo vicioso en el cual el riesgo de no establecer relaciones duraderas con otro individuo es mayor cuando la persona proviene de familias con padres separados que cuando no existe este hecho.
Entienda lo que queremos decir. No sea parte de las estadísticas de separaciones-divorcio que cada vez se incrementan más, al contrario sea parte del cambio hacia una sociedad con una base familiar más sólida.
Si es un hombre, despréndase de esas actitudes machistas que trae de crianza. Si es una mujer, no se convierta en una feminista extrema que ve al hombre como una especie de rival o alguien que debe trabajar incansablemente para y por ella, pues esta actitud es también negativa y egoísta. Las relaciones duraderas implican el dar y recibir en un 50 y 50. Haga un esfuerzo y dé el primer paso.